Chau Carlitos: “Ea, ea, ea, pé, pé”

Último adiós a uno de los humoristas infantiles más populares. Deleitó varias generaciones. Sembró optimismo y buenos sentimientos. Recuerdo de sus presencias en Pehuajó.


Escribe F. Peyrelongue / chicofeo52@hotmail.com

La noche del 22 de setiembre de 2022, Carlitos Balá inició su gira por los campos celestiales. Faltaban tres años para cumplir el centenario de vida terrenal. El buen Dios reclamó su presencia.

Varias generaciones lloran su partida. Todos, en mayor o menos medida, de una u otra forma, disfrutaron sus geniales ocurrencias, por la radio, por la tele o en el cine, con sus personajes y creaciones: "Petronilo", "Canuto Cañete conscripto del 7", ¡Esto es alegría!, El tío Disparate, ¡Qué linda es mi familia!, "Canuto Cañete detective privado" y "Canuto Cañete conscripto del siete".



Recorrió el país y junto a sus personajes deleitó a grandes y chicos, con simpleza y humildad. Como olvidar sus dichos, entre otros: "Que gusto tiene la sal", "Angueto (su perro imaginario) quedate quieto", "Sasasa sasasa", "Que liiindoo", “Ea, ea, ea, pé, pé”, “Un kilos y dos pancitos”, “¿Un gestito de idea?”, “¡Mirá cómo tiemblo!”, “Observe y saque fotocopia”, “¡Sumbudrule!”.

Varias veces pisó el suelo pehuajense. Actuó en el Teatro Español, en el Cine Zurro y hasta vino con su circo y durante un fin de semana del año 1997 fue atracción en el acceso Güemes.

Supo viajar en ómnibus de línea. Una mañana, muy temprano, lo vi en la Terminal de Pehuajó. Había actuado la noche anterior y se predisponía a regresar a Capital. Los pocos transeúntes que había en el lugar, tuvieron el privilegio de verlo y saludarlo. Ese día, para que la espera no fuera tan ansiosa, obsequió y compartió un desayuno con canillitas pehuajenses.



Así era Carlitos. Un ser humano integro y servicial. Un cultor del humor sano, accesible a todo el mundo. Jamás una mala palabra, nunca dobles mensajes. Siempre fiel a sus modalidades y principios, conquistó y llegó al corazón de varias generaciones.

No habrá otro igual. El cielo está de fiesta. Y tal vez allí, el gusto de la sal ya no será "salaado" y "Angueto estará quieto"...

Dios está a su lado. ¡Gracias Carlitos Balá por tanto! ¡Gracias por la siembra de ternura y amor a los niños!.

Los "Balacitos" te vamos a extrañar.



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