Tiempo de siembra, encuentro y sincera reflexión

“Encontrarse” con nuestros semejantes y con uno mismo, siempre hace bien. Bienvenido el domingo para hacer un lugar a la reflexión y abrir otro camino de fe. 


 

En este primer domingo del tiempo de Cuaresma, como suele acontecer en los días que anteceden Navidad, es oportuno hacer una pausa y dar prioridad a la sincera y humilde reflexión, creyentes o no.

Es una oportunidad clave para el encuentro personal, con uno mismo. Y si fuera necesario asumir la realidad que preocupa y definir nuevos caminos, aferrados a la fe y con la gracia del Supremo Hacedor en los corazones. "Encontrarse" siempre purifica y alegra el alma, replantea el sentido de la vida, aleja miedos y tentaciones y renace la esperanza en toda su dimensión.

Analizar el camino recorrido y definir uno nuevo permite divisar el horizonte espiritual en plenitud. Ver, sentir y compartir junto a nuestros hermanos, bajo la protección de Dios que siempre nos convoca y con su infinita bondad aspira a que todos participen de la gran fiesta que representa la Pascua eterna, sean creyentes o no.

Bien lo expresa el reciente mensaje del Papa Francisco. El tiempo de cuaresma es "un tiempo favorable para la renovación personal y comunitaria que nos conduce hacia la Pascua de Jesucristo muerto y resucitado". Remarca la exhortación de San Pablo: "No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos los frutos a su debido tiempo. Por tanto, mientras tenemos la oportunidad (kairós), hagamos el bien a todos» (Ga 6,9-10a).

Bienvenido entonces este tiempo de "Siembra y cosecha", propicio para una conversión, un cambio de mentalidad "para que la verdad y la belleza de nuestra vida no radiquen tanto en el poseer cuanto en el dar, no estén tanto en el acumular cuanto en sembrar el bien y compartir", máxime cuando prevale en "la avidez y la soberbia, el deseo de tener, de acumular y de consumir".


 

Y la siembra siempre da sus frutos, más aún si usamos semillas de bien. Y llegará el tiempo de cosecha. El tiempo de los frutos del bien sembrado, hasta con los simples y pequeños gestos de bondad que todos podemos practicar en la vida cotidiana. Reconforta hacer el bien a nuestros semejantes. Reconforta y siempre vuelve con idéntica benevolencia.

«No nos cansemos de hacer el bien». Bien se ha dicho que la pandemia vivida desnudó la fragilidad personal y social en todo el mundo. Por ello, el tiempo de Cuaresma no da la chance de experimentar el consuelo de la fe en Dios. Sembrando con esperanza. Sumando no restando porque "Nadie se salva solo". Usemos las nuevas modalidades a través de los medios digitales para proponer y concebir una "una verdadera comunicación humana", sin desidias, sin rencores, sin egoísmo, con "encuentros reales, no digitales".

Aprovechemos este tiempo cuaresmal y sumemos un granito de arena más, no solamente en este tiempo sino en forma permanente. Bien es cierto que "el bien, como también el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada día".

 

FPP - chicofeo52@hotmail.com - Cuaresma 2022

 

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