Tiempo de esperanza y gestos de amor

Quizás, hoy más que nunca, prevalece la necesidad de aferrarse a la esperanza en el tiempo que precede una renovada Navidad. Solo alcanza una mirada, una palabra, una sonrisa, un gesto de amor. 


 

Empezamos a transitar el tiempo de adviento. El camino hacia Navidad. "Adviento", procede del latín "adventus". Significa “venida” y comienza cuatro semanas de Navidad. Es tiempo de esperanza.

Tiempo que convoca a renovarnos y prepararnos para el advenimiento del Niño Jesús o el Pequeño Jesús. Es tiempo de esperanza, que consuela al ser humano y fortalece el alma.
Buen tiempo para la reflexión, máxime cuanto se está saliendo de una prolongada etapa de incertidumbres por efecto de una inesperada pandemia, causante de aislamientos, desánimos, decepciones. Pero a pesar de todo, la presencia y la fuerza de la esperanza siempre estuvo.

Es probable, que en algún momento, se haya percibido una falta de esperanza, pero la fuerza de la fe prevalece, purifica el espíritu y la esperanza renueva, sostiene y estimula a seguir adelante por el camino deseado.

El tiempo de adviento o esperanza que comenzamos a compartir. Es como un resorte interior para alcanzar una meta.  Es necesario, vivirlo con la mirada dirigida al Niño Dios, el Salvador.
Más allá de las creencias religiosas, es mucho lo que podemos hacer durante el tiempo de Adviento. Replantear, renovar expectativas, priorizar los buenos y nobles sentimientos. 

Erradicar egoismos, ambiciones, odios, soberbias. Decir adiós a  lo malo y priorizar lo bueno.
Así de simple, así de sencillo. El camino hacia una Navidad de amor y esperanza está en marcha. Si hasta con una mirada, una palabra, una sonrisa o con un gesto de amor podemos recorrer el tiempo de Adviento.


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