San Cayetano, hoy más que nunca, imploramos por pan, trabajo y salud

Tributo al Santo Patrono del pan y el trabajo. Evocación de los inicios del centro comunitario que lleva su nombre, en el barrio Don Domingo. Pedidos y agradecimientos que se renuevan.


Los fieles devotos de San Cayetano renuevan su fe en el Santo Patrono del pan y el trabajo. Como acontece desde hace 38 años, las actividades se llevan a cabo en la capilla ubicada en el barrio Don Domingo de nuestra ciudad.

Hoy creemos oportuno evocar los inicios del emprendimiento religioso en un predio donado por el convecino Domingo Lepera, con la adhesión de la parroquia San Anselmo, sacerdotes y creyentes.

En los primeros tiempos, funcionó como oratorio y la comunidad identificada con el protector del pan y el trabajo, llevó a cabo una perseverante tarea, con positiva adhesión de la población, como así también de las autoridades de turno que en la medida de sus posibilidades contribuyeron con la obra de San Cayetano.


Actualmente, además del oratorio y otras dependencias que responden a extensiones comunitarias, está instalada la Capilla San Cayetano, fruto de esfuerzos compartidos por los impulsores y distintos sectores de la comunidad pehuajense.

En los inicios, el Reverendo Padre José Miguel Keegan conducía los destinos de la parroquia San Anselmo y brindó su ferviente apoyo a la creación de este centro de fe y recogimiento en el barrio Don Domingo, bajo la advocación de San Cayetano, priorizando el interés exteriorizado por numerosos pehuajenses y las características de humildad y laboriosidad de los habitantes del citado barrio.

También incentivó el quehacer del centro comunitario San Cayetano, el recordado Padre Carlos Mateos, la cristífera Elena "Chucha" Garré, junto a integrantes de la comisión de apoyo y colaboradores. Paulatinamente, el lugar creció y mejoró en todos los aspectos, con la adhesión de los devotos de San Cayetano y el respaldo de distintos sacerdotes que ejercieron como párrocos de la ciudad.

Entre otros convecinos que trabajaron por el afianzamiento del centro comunitario, surge la mención de Pedro Roldán, Araceli Aspiroz de Mangas, Chichita Aspiroz, Nelly Inveninato, Elena Fermanelli, Alicia Pascua, Pilar de Vázquez y Elsa Lepera de Añón, quien actualmente coordina las actividades.

Este 7 de agosto, con las limitaciones protocolares determinadas por el aislamiento social, los creyentes se acercan al barrio Don Domingo para rendir tributo a San Cayetano, actitud que se manifiesta en forma permanente, ya sea para pedir o agradecer al venerado Santo del pan y el trabajo.

Un camino de fe que se transita todo el año y adquiere mayor trascendencia los días 7 de cada mes y de manera especial cada 7 de agosto, festividad de San Cayetano. Desde nuestro modesto rincón de fe y esperanza adherimos y sumamos nuestra plegaria, implorando su intersección ante Dios, para que no falte el pan en cada hogar, que reflorezca el trabajo y se supere cuanto antes y con las menores secuelas, la incertidumbre sembrada durante el largo tiempo de pandemia.

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