Impresiones y experiencias de trabajadores eléctricos pehuajenses

Adherimos al día del jubilado de Luz y Fuerza, reviviendo impresiones de convecinos pehuajenses que desarrollaron diversas actividades en el sector: Mario Fasciglioni, José Castaño, Miguel Tedeschi, Carlos Barrueco, María Julia Martínez y Verónica Galiani.


En varias oportunidades, trabajadores del sector eléctrico fueron protagonistas en las páginas de “mirá”. Al celebrarse en la fecha, el día del jubilado/a de Luz y Fuerza, coincidente con el 77ª aniversario de la creaciòn de la Sindicato de Luz y Fuerza, Seccional Mercedes, a modo de adhesión compartimos algunas de sus impresiones.

 

“ESTAR SIEMPRE CON LOS OJOS ABIERTOS”


En su momento, Mario Fasciglioni, destacado bombero voluntario además, al remarcar su accionar en el servicio eléctrico local, expresó: “Trabajé siempre en el eléctrico. Aprendí el oficio trabajando en la Cooperativa. No era electricista ni nada similar, apareció el trabajo y cuando lo empecé a hacer me gustó. Siempre trabajando en las calles, en las redes. No es fácil pero no es complicado tampoco. En el trabajo de la electricidad no podes estar dormido, tenés que estar siempre con los ojos bien abiertos porque no sé ve la electricidad. Y así y todo, personas con mucha experiencia hay tenido accidentes”.

 

DESISTIÓ A LA JUBILACIÓN Y VOLVIÓ A LAS REDES


Por su parte, el jubilado José Castaño, vivió otras épocas y desarrolló diversas tareas. Sobre su trayectoria nos dijo: “Era cadete en El Rayo, con Constantino y Martín. Hacía arreglos a domicilio y reparaban artefactos en el taller”.  4 años trabajó en el taller de Martín y Constantino, luego fue la vieja usina y posteriormente la Cooperativa de Electricidad. Sintetizando su labor como electricista, José afirmó:

“Llegue a 38 años de servicios. Nosotros, por tarea riesgosa, nos jubilamos a los 25 años de antigüedad y 55 de edad. Yo tenía los años, pero no la edad. En el año 82 me jubilé por una incapacidad”. Estaba jubilado de Jefe de Distribución y un día me vinieron a buscar de la Cooperativa, los consejeros Néstor Martín y Rubén Pereira, con el gerente Bethouart, para que me reincorporara. Entonces desistí de la jubilación y estuve 10 años más en redes. Llegué a los 48 años de servicio”.

 

UN APRENDIZAJE PERMANENTE


Miguel Tedeschi, siempre realizó y realiza actividades en forma particular. Al recordar, expresó: “En los años 90 hice algunos trabajos particulares de tarde, pero poco, además no había dinero y muchas cosas debía hacerlas sin cobrar. Me dedique de lleno la Cooperativa, que nos amplió tareas en horas de tarde a varios. Debíamos completar 60 horas semanales y hacíamos trabajos acá y en los pueblos, salía con la grúa a hacer montajes o reparaciones.

En los últimos años empecé a equipar mi taller particular, compré equipos y elementos. En el 2005 comencé con electromecánica, refrigeración eléctrica, heladeras. Después hice un curso de reparación e instalación de aires acondicionados, tarea que continúo”.

 “El último año en la Cooperativa me esforcé para cumplir siempre, ni resfriado faltaba. Los últimos tiempos entraba solo a marcar y pensaba que antes estábamos como una bandada para entrar. Todos mis compañeros ya se habían ido, estaba solo. Un especial recuerdo para el vasco Oroz, gran compañero, un pingazo. Trabajábamos muy bien, habíamos aprendido de los viejos empleados, ellos nos enseñaron”.

 

EL TRABAJO EN LAS ZONAS RURALES


Otro jubilado de la Cooperativa, el magdalense Carlos A. Barrueco, manifestó a “mirá”:  Transcurrían los primeros días del año 2000 y lo convocan para cubrir las vacaciones de los operarios Allegrini y Maisonnave. “Esto sería por un mes, después continué un poco más por el problema hídrico y así estuve 17 años y medio en la Cooperativa Eléctrica”.

Atendió el servicio en Magdala, Nueva Plata, Girondo y zonas rurales aledañas. “Se complicaba con los días de lluvia -acota- y ni hablar cuando tuvimos que pasar por temporadas de inundación, donde se pierden caminos y hay que andar como se puede y por donde se puede y el aumento de la actividad de aves que se chocan los conductores. Como nosotros en los pueblos somos personal no calendario se cubre el servicio fuera del horario administrativo de la Cooperativa. La rutina era cargar el equipo de mate y salir dependiendo del reclamo si era cerca no, pero si quedaba retirado no se podía calcular el tiempo”.

 

MUJER ADMINISTRATIVA QUE TREPÓ POSTES


María Julia Martínez, jubilada recientemente, honró a la mujer y el servicio eléctrico de una manera muy especial. En Juan José Paso, fue oficinista y en varias oportunidades, debió verificar líneas eléctricas, trepando postes y escaleras. “En lo laboral fue la mejor experiencia que tuve porque crecí como persona, me encontraba en un pueblo sin conocer a nadie, ni la actividad que me tocaba desempeñar”, explicó en su momento y remarcó: “Tuve unos compañeros bárbaros, me aceptaron, me enseñaron, me acompañaron en los años que allí estuve. Fue ahí cuando entendí dos cosas: que el trabajador de la electricidad tiene un riesgo adicional a cualquier otro trabajo, de hecho hay compañeros que han perdido su vida o se han lesionado trabajando, pero sobre todo que hay una vocación de servicio durante las 24 horas sobre todo en los pueblos donde el personal es más reducido”.

Luego, en la sede central de la Cooperativa Eléctrica, atendió al público. “Me sentí cómoda con el usuario, me gustaba la atención al cliente. Tenía algo muy, muy presente a la hora de atender a un cliente y es que no hacia loque me gusta que me hagan y trataba de solucionar el problema que lo llevó hasta allí”.

 

CAMINAR LA CIUDAD HAGA FRÍO O CALOR


Por último, Verónica Galiani, fue protagonista en nuestras páginas, cuando realizaba una tarea ajena a las redes eléctricas y a las oficinas administrativas. Durante más de 15 años recorría gran parte de la ciudad, tomando estado de medidores y/o entregando facturas, como acontece actualmente.

Hoy, Verónica dejó esa labor y cumple funciones en el área de facturación de la prestadora del servicio eléctrico. En aquella ocasión, nos decía: "Mi día de trabajo depende de la tarea que me toque, si es tomar estado, que son los primeros días del mes hasta el 14 o 15 aproximadamente, empiezo entre las 7 y 7 y30 horas. Y si es el reparto de facturas salgo más temprano. Eso es en época de invierno y otoño, en cambio en verano para cualquiera de las dos actividades salgo mucho más temprano. El recorrido siempre el mismo. Son muchas cuadras y prefiero hacerlas caminado y llevar "la bici de tiro", haga frío o haga calor”.

Nuestro saludo a todos los trabajadores jubilados del sector eléctrico en el partido de Pehuajó, que se desempeñan en distintos ámbitos, al tiempo que valoramos la importante tarea que llevan a cabo.

 

 

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