“Simplemente transmito enseñanza de tenis”

No es fácil ni común perdurar tantos años con el mismo compromiso y entrega del primer día. Seguramente los valores recibidos e inculcados, junto a la simpleza y humildad, han sido la clave. Homenaje al talentoso entrenador que enorgullece a Pehuajó.




Un paréntesis en la actividad, raqueta en descanso, sin indicaciones de saque, y un single diferente para el entrenador e instructor de tenis, que cumple 45 de ininterrumpida actividad en las canchas del centenario Estudiantes Unidos, siempre con bajo perfil e irradiando sencillez y humildad en todo momento. Si hasta se autodefine como un simple vecino que “transmite enseñanza de tenis”, porque “Profe, me parece demasiado”.

Juan Carlos González (63) cursó la escuela primaria en la Normal y la secundaria en el Colegio Nacional. Desde niño comenzó a observar la práctica de distintos deportes, viviendo una infancia y una adolescencia "en su mayor parte muy buena".

Después vino su vinculación con el Club Estudiantes Unidos, primero en otras disciplinas ajenas al tenis hasta que un día pudo involucrarse y se transformó en dominante y placentera pasión. Al recordar los inicios, expresa:

"Desde muy chico fui a la pileta del club Estudiantes, fui a vacaciones felices con Coco Ruiz y demás profes. No corría en carreras de natación, era muy lerdo nadando. Jugué futbol de inferiores 5ª y 6ª división. Hice un solo gol en todo el campeonato, en la final contra Depo  y ganamos el torneo 2 a 1, el otro gol lo hizo Rodo Gardino.

Jugué básquet también. El profe era Aldo Bustos. Jugué a la paleta, y en ese tiempo el tenis todavía era muy caro, hasta que llegó el gran maestro Guillermo Vilas y todo cambió. Se hizo popular y bajo mucho el costo".


Con su ídolo Guillermo Vilas



EL PRIMER CONTACTO CON EL TENIS


Luego de acotar que jugó a la paleta en el Atlético y se cansó "porque los fines de semana solo jugaban los grandes, el huevo Alessi, Carlitos Saez, Rapalino, Payo Lafón y algunos mas. No nos dejaban jugar, entonces me fui un dia a Estudiantes y empecé a jugar al tenis".

Al recordar su primer día con el tenis, señala: "Allí estaban Cachito Esquivela, Concli Gómez, Jorge Aguarón, el flaco Del Río, Osvaldito Guglielmino, Diana Giussani, Cacha Rivello, el huevo Alessi, Issac Fainstein, Pato Domínguez, Payo Lafón, Quique Giussani, Bebe Cozzarín, Indio Farias, entre otros. Todo comenzo asi. ¿La raqueta?: una sportlandia de madera. Después fue una Corona Superm una Maxpli Dunlop y después una Cóndor".

Al preguntarle: "¿Imaginaste en algún momento que perduraría para siempre tu actividad en el club?, su respuesta es contundente: "Nunca imaginé nada de lo que pasó". Y al referirse a las sensaciones que se siente al transmitir tus enseñanzas a niños y jóvenes, afirma: "La verdad, fue y es un verdadero placer transmitir lo que había aprendido de tenis. Lo aprendí de los amigos que antes nombré y del profesor José Nam, quien vino de Buenos Aires".



UN SUEÑO QUE SE CAE PERO 

UN ALUMNO LO HACE REALIDAD




Los primeros pasos de Franco Davín en el mundo de tenis, fueron de la mano de Carlitos González. El recuerdo de aquellos inicios y el afecto que siente están siempre latentes. "Cuando empecé a jugar al tenis, a los 15 años, quería llegar a ser un jugador profesional.

Ese sueño se cayó al poco tiempo. Habrían pasado dos años, cuando me entero que Borg era campeón de su país y yo apenas ganaba un campeonato interno en el club. Y Borg tenia la misma edad mía, entonces traté con la enseñanza que alguno de mis alumnos lo fuera, siempre perseguí lo mismo".

Un buen día "el pato Domínguez me escribió en una hoja como debía dar las clases y con eso empecé. Y enseguida tuve la suerte de estar en el momento justo y en el lugar indicado. Apareció Franco en una de las colonias de vacaciones a jugar al tenis. A los tres meses de haber comenzado, no desde el principio, empezó a aprender muy rápido la técnica de los golpes. Avanzado mentalmente, era muy inteligente para jugar".


Y seguramente, Carlos como el mismo afirma nunca imaginó lo que la actividad le deparó, la brillante carrera de Franco que trascendió a nivel internacional fue una sorpresa inmensamente feliz. "La verdad -sostiene-  era un placer tenerlo de alumno. Era como llevar a los torneos nacionales al caballito que ganaba todas las carreras. Otro de los placeres que me dio trabajar en esto".



EL MOMENTO ACTUAL
 
Y DOS RECUERDOS MUY ESPECIALES


Junto a Diana Giussani


Hoy como ayer sigue en las canchas de Estudiantes aferrado a la constructiva tarea de enseñar y formar tenistas. Al referirse al momento actual, manifiesta: "Antes de la pandemia se venía cayendo el tenis en nuestra ciudad, si bien tenía muchos alumnos eran poco los que se dedicaban a la competición. Cuando pudimos volver a dar clases tuvimos mas chicos que antes del comienzo de la pandemia".

En más de cuatro décadas de trabajo, hay vivencias, recuerdos, que no se olvidan. Sintetizando, González rememora:

"En 45 años de enseñanza hay muchísimos recuerdos gratos. Al gustarme tanto la parte competitiva te voy a dar dos que me llamaron mucho la atención. Franco Davín, increíble la pasión que sentía desde chico por el tenis. Eligió ir a un torneo nacional antes que una motito Honda que Cacho, su papá, le quería comprar. 

Y Diana Giussani, tenía 7 u 8 años cuando vino a tomar su primera clase de tenis. Cuando llegó la hora de aprender el saque, ella solita hizo el saque completo con una coordinación de asombro, como si hiciera años que lo hubiera aprendido, jajaja. A la clase siguiente, tuve que ir a buscarla a la casa porque no quería venir porque hacia mucho frio. Le pedí a la mamá que por favor la mandara. Llegó a estar número 3 en la Argentina, a los 12 años".



FELICIDAD, AGRADECIMIENTO 

Y CONSTANTE APRENDIZAJE

Finalmente, al momento de hacer balance de todo lo realizado y los logros alcanzados, con evidente gesto de satisfacción, manifiesta: "Me siento feliz de haber podido hacer esto que para mi fue una de mis pasiones. Y agradecido al Presidente de Estudiantes en esa época, señor Raúl Berrutti,  por confiar en mi y por supuesto a la institución y a los demás dirigentes que me apoyaron en mi trabajo durante estos 45 largos años".

Concluye el encuentro y como siempre las palabras finales son del homenajeado: "Como dicen, una mano lava la otra. Durante estos 45 años entrené, acompañé y llevé jugadores que representaron al club por todo el país en distintos torneos nacionales, provinciales y zonales en esta disciplina, haciendo también torneos internos para que los chicos aprendieran a competir. Además de capacitarme para el beneficio de los jugadores del club, asistiendo a no menos de 35 cursos en varias ciudades del país. También haciendo o enseñando lo que aprendí, para arreglar las canchas de tenis del club".


Lo expuesto refleja su pasión por el tenis y por transmitir enseñanzas, tarea que desde hace tiempo comparte con su hijo Tomás, quien además de ser profesor de educación física, ha incursionado competitivamente en el tenis y se sumó con dedicación y esmero a entrenar y suministrar conocimientos a niños y jóvenes. Sin duda alguna, de tal palo tal astilla.

Misión cumplida, Carlitos retoma la rutina que comenzó aquel día de la escarapela nacional y que nunca imaginó mantener y proyectar tantos años. ¡Feliz aniversario profe!, Uhh perdón ¡admirable transmisor de la enseñanza de tenis!...



                                       PING PONG



- ¿Un deseo?: "Que se termine el virus".
- ¿Un recuerdo?: "Miércoles 18 de mayo de 1976".
- ¿Una gratitud?: "Mi familia".
-¿Una ingratitud?: "El fallecimiento de mi papá".
- ¿Un rencor?: "No tengo".
- ¿Un amor?:  "Tomas".
- ¿Una frustración?: "Que se tercericen los deportes en los clubes".
- ¿Una esperanza?: "Esperanza, paz".
- ¿Un reproche?: "Los errores que tuve y tengo con mis  alumnos".
- ¿Una ilusión?: "Que se puedan curar todas las enfermedades".
- ¿Un libro?: "El de Franco".
- ¿Un ídolo?: "Guillermo Vilas".
- ¿Un amigo?: "Sergio".
- ¿Dios?: "Que sea mi guía".
- ¿El tenis?: "Mi deporte preferido".
- ¿Estudiantes Unidos?: "Mi club".
- ¿Pehuajó?: "Mi refugio".
- ¿Carlos González?: "Un vecino".



SALUDO DE SU HIJO TOMÁS






“Gran persona, gran formador y gran técnico”



"Carlitos para mí es todo. Todo lo que he hecho en el tenis se lo debo a él. Aparte de ser una gran persona, con unos valores increíbles en cuanto al tenis me enseñó una técnica muy buena, que hoy la aplico con todos los jugadores que tengo.
Me alegro de este homenaje a Carlos, porque no solo al club Estudiantes le ha dado mucho, sino a todo lo que es Pehuajó, reconocido en el tenis en todo el país, como un gran formador, un gran técnico. Me alegro mucho y le mando un fuerte abrazo".
Franco Davín


                                             Distintas etapas, la misma pasión


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