A los 4 años, sus manos acariciaron las teclas del armonio a fuelle

Al cumplirse 70 años de la trágica desaparición de Osmar Maderna, evocamos los inicios como músico. Clara evidencia de sus cualidades. Desde muy niño lo atrajo la música y conquistó aplausos en escenarios pahuajenses y de la región.



Tenía 4 años, en 1922, y en el armonio a fuelle, tocaba de oído la música que interpretaba su padre. Ya exhibía su talento precoz, el prodigioso oído, y su fina sensibilidad musical, heredara de su padre Juan Maderna.

En octubre de 1929, se formó una juvenil agrupación: Orquesta Típica “Ensueño”, integrada por Aladino Marteletti y Manuel Casais, en violines; Enrique Ridella y Alfredo Carnevale, en bandoneón; y Osmar Héctor Maderna, en piano.

“Ensueño” debutó los días 12 y 13 de octubre, amenizando bailes verpertinos y nocturnos, en los salones de Foot Ball Club, club de la vecina ciudad de Henderson. Fueron felicitados y aclamados por el público.

Más tarde, el niño Osmar se contacta con los hermanos Humberto, José y Julio Carancini, quienes conformaban una banda de música y un conjunto que actuaba en bailes populares de la época. Eran la atracción en fiestas de la colectividad italiana y en romerías españolas.

La Jazz Band con Aquiles Roggero, Crisólogo Díaz, Osmar Maderna, José Carancini, Alberto Luna, José Alessandroni y el director Julio Carancini

Ese mismo año Maderna integró como pianista, un trío junto a Julio Julio Carancini, en violín y Juan Maderna, en acordeón o armonio.

En el año 1932, cuando Osmar tenía catorce años de edad, creó y dirigió la Orquesta Típica y Característica “VITAPHONE”, denominada así en recuerdo del sello discográfico homónimo, con cuyos discos se deleitaba el entonces adolescente músico.

Vitaphone fue una de las atracciones orquestales de aquellos tiempos, no solo en Pehuajó, sino en las ciudades de Trenque Lauquen, Bolívar, Carlos Casares, Nueve de Julio y Veinticinco de Mayo.

Integraban la orquesta: en violines Arturo Manuel Cipolla y Aquiles Domingo Roggero; en bandoneones José Figueras y Antonio Castro, este último reemplazado por Francisco Lo Gioco; en trompeta Alberto Luna; en batería, Diego Abelardo Rodríguez Guardiola; en piano Osmar Maderna. Tito Alonso, se desempeñaba como “chansonnier” y animador.

Vitaphone debutó en la “Confitería La Perla”, de Godoy y Grosso Hermanos, ubicada en calle Mitre 540, donde luego estuviera instalado el denominado “Teatro Juventud”, aledaño al templo “San Anselmo”, hoy Centro Infantil Parroquial.

Los sábados y domingos, la destacada orquesta actuaba en Confitería “Esbert”, ubicada frente a Plaza Rocha, intersección de las calles Mitre e Yrigoyen.

Documental de la cátedra Espacio Multimedia, Conservatorio Provincial de Música Osmar Maderna, realizado por los alumnos Alejandro Lamas, Javier Miguel y Fabián Colareda, profesora Julieta Passols. (año 2011)

Más tarde, cumplió diversas actividades siempre relativas a su pasión por la música y en 1939, dejó su Pehuajó natal y se radicó en Buenos Aires. El genio musical se afianzó en forma definitiva hasta alcanzar un sitial de privilegio y trascendencia internacional, tanto por sus condiciones interpretativas como creativas.

Han pasado siete décadas de la tragedia aérea que puso fin a su vida. La obra musical sigue vigente. El mejor legado del brillante pianista pehuajense, cuya memoria honramos en este día.

 

Fuente: "OSMAR HÉCTOR MADERNA. UN VUELO A LAS ESTRELLAS. Viterbo Pedro Ferrer. 2012"





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