Pehuajó, hija de un decreto, un libro y un arado

Parafraseando una popular balada, compartimos una pincelada literaria creada por una pehuajense, colaboradora de “mirá”, donde la nostalgia lugareña cala hondo con auténtico sentimiento hernandiano.



Las tardecitas de Pehuajó, 

tienen ese que se yo



Las tardecitas de Pehuajó tienen ese que se yo, ¿viste? Salís de tu casa por González del Solar. Lo de siempre: en la calle y en vos… cuando de repente detrás de esta ciudad nacida orillando Las Mellizas un recuerdo hernandiano la pinta a la perfección.

Pehuajó, hija de un Decreto, un libro y, arado desde las entrañas por aquellos colonos que decidieron quedarse, aun late tal cual “Perla del Oeste”.

¡Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte. Te regalo una banderita y te digo…

Estoy invitándote a pisar aquel Pehuajó, a que encuentres una historia entre tantas historias, a que vuelvas la vista hacia atrás y reconozcas una esquina con aroma familiar… 



Esta ciudad de “Casa Gil”, “Casa Muriel”, “Confitería Esbert”, “Peluquería Roldan”, “Gancedo e Iglesias”, Fabrica de Jabón de Pedro Inveninato, Bazar “Delgado”, “Almacén Rovira”, “El Progreso del Oeste”, confitería “Del Oeste”, “Librería Sancho,”Almacén El Indio”, “La Alemana”, “Los Angelitos”, “El Oeste Argentino”, “La Porteña”, “Casa Arteta”, “Gonzales y Deza”, La casa “El Siglo”, Casa “Villanueva”, La Casa Bartolomé Canepa, “Casa Rey”, Mercado “Buenos Aires” – Bolotnikoff Hnos, “Casa De Gregorio”, Almacén “La Palma”-Oliva y Cia…, que escribía desde “El Debate”, “La Unión”, “El Diario”…

Este Pehuajó cuya Estación del F. C. Oeste fue al ser inaugurada, dos sencillas casillas de madera allá por el 29 de septiembre de 1889.

Este “Estero Profundo” en lengua Guaraní, que por Ley un 10 de enero de 1908 es declarado ciudad, este mismo Pehuajó, inmensamente llano hormigueado por vacunos que se perdían en el horizonte, mientras entre una pequeña cuadricula la ciudad iba haciéndose pujante.

Salgamos a volar, subite a mi ilusión Super sport de conocer al “Pehuajó, Pago Hernandiano” que hoy nos sale a saludar; vamos a correr por las cornisas ¡con una golondrina en el motor!

Quererlo así, con sus historias, con esa impronta hernandiana que nos sacude cuando miramos el Monumento Nacional al Gaucho Martín Fierro.

Yo miro a esta ciudad agradecida por estas raíces, que aun casi olvidadas, siguen fortaleciendo en la tierra de los Hernández, a un Pehuajó, Pago Hernandiano.

Jorgelina Recarte

Compartir en Google Plus

0 comentarios:

Publicar un comentario