“Ha llegado la hora de trabajar con humildad y modestia verdaderas”

En el día del médico el recuerdo del Dr. René Favaloro. Reconocimiento y gratitud a quienes luchan en este pandémico 2020. La necesidad de comprender que “en la montaña de la vida nunca se alcanza la cumbre".



La celebración del día del médico, en este año de pandemia, adquirió mayor trascendencia. Las redes sociales desbordaron de saludos y mensajes. Todos en mayor o menor medida, revalorizaron el rol y el protagonismo de quienes abrazan esa profesión.

Nuestra adhesión a la fecha insinuó reproducir notas de homenaje a médicos que ya no están entre nosotros o rendir tributo a otros en plena actividad. Pero el buscador de "mirá" se detuvo en uno que dejó huellas muy profundas a nivel mundial y que merece permanente reconocimiento y gratitud, el doctor René Favaloro.

Si bien por su humildad y manera de ser, siempre optó por bajo perfil. Jamás hubiese aceptado un eventual calificativo de ídolo, y pensar que su acción, logros y valientes procederes, todo lo superan.

Fue un ejemplo de honradez, de vocación se servicio y de amor por su tierra, por su patria. Dio todo, hasta su vida para salvar lo que había logrado sin traicionar principios ni convicciones. Fue un grande con mayúsculas. Quizás siempre estaremos en deuda con Favaloro.

Che, antes que nada, como están por Pehuajó. Leo que están inundados y la pasan bastante complicados. Cuéntenme, me interesa, siempre pasaba por esa zona cuando iba a mi querido Jacinto Aráoz, a la Pampa”, dijo a periodistas pehuajenses, en abril de 1987, luego de un encuentro con el Papa Juan Pablo II.

Antes de hablar de su profesión o sus inquietudes, quiso saber que pasaba por esta zona de la pampa húmeda que en esos tiempos era noticia a nivel nacional a raíz de las fuertes inundaciones.

Así era el Dr. Favaloro. Simple, campechano, atento, educado, de expresiones sencillas, claras, y una humildad incomparable. Aquel día no tuvo reparos en atender a desconocidos periodistas del interior. Las palabras diferencia o preferencia no formaron parte de su vocabulario.

Ese era el humilde médico rural al que tanto le debemos varias generaciones. Seguramente a lo largo y lo ancho del país habrá varios profesionales que cultivan la prédica y las enseñanzas de Favaloro, en silencio y con auténtica vocación.

Más aún en este inolvidable y olvidable 2020, donde en todo el mundo se puso de manifiesto el accionar y la solidaridad de quienes tuvieron que afrontar la pandemia y sus efectos.

Junto al emocionado recuerdo de aquel médico rural, nacido en La Plata, pero formado en los campos de La Pampa, el afectuoso saludo, toda la gratitud de la que son merecedores y una reflexión del inolvidable médico rural:

Ha llegado la hora de trabajar con humildad y modestia verdaderas. Hay que aprender a no marearse con las alturas de la montaña. En la montaña de la vida nunca se alcanza la cumbre".

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