Un cumpleaños muy especial pleno de hermosos y emotivos recuerdos

Se enamoró de la pelota en la cancha del oratorio de Don Bosco, en su tierra natal, junto a Roberto Perfumo. El destino quiso que se radicara en Pehuajó. Se destacó en Deportivo Argentino, formó su familia y trabajó más de 40 años en el molino harinero. Recuerdos y emociones en el día de su cumpleaños.

Faltan pocas horas para que expire el mes de julio. Otro más en aislamiento e incertidumbre. Sin celebraciones familiares, solo reñidas a los contactos tecnológicos que felizmente ahora permiten ver los rostros. Cuesta adaptarse porque pertenecemos a una sociedad apegada a los expresiones afectivas. Apretón de manos, besos, abrazos por el momento vedados para todos. No hay otras alternativas y hay que aceptar la realidad.

El conocido convecino, Hugo Borjas, justo el 31 de julio cumplió 80 años de edad. No fue posible una celebración acorde a las tradicionales costumbres, seguramente quedó postergada. Se limitó al saludo con amigos, al diálogo y encuentro virtual con hijos y nietas que no viven en la ciudad. Hugo pasó su cumple número 80 junto a Raquel, la compañera de toda su vida. Recibió el saludo de muchos amigos que cultivó desde que llegó a Pehuajó e hizo un lugar a “mirá” para compartir recuerdos y emociones.


DESDE NIÑO PASIÓN POR EL FÚTBOL

Nació en Avellaneda, en un barrio jurisdicción de Sarandi. Desde niño el fútbol lo apasionó. Lo practicó en potreros del barrio y en la escuela.Empecé a jugar en el Club Victoriano Arenas, cuando tenía 9 años. Fueron compañeros míos Néstor Algo Sanguinetti, que jugó en Racing, y Juan Carlos Oleniak, que fue internacional a los 20 años jugando en el mundial de Chile”, y además integró "El Pulqui", equipo del Colegio Don Bosco donde estudiaba, integrado por chicos del barrio, entre ellos Roberto Perfumo, con quien cultivó una estrecha amistad.

Haciendo una rápida reseña de su trayectoria futbolística, rememora: “Luego me fichó Argentinos Juniors para 5ta. división, pero no podía ir porque tenía que trabajar y estudiar. Entonces, me pasaron a Dock Sud donde estuve un año y después pasé a Temperley y de Temperley, cuando tenía 19 años me mandaron a Pehuajó. No me podían hacer contrato”.


RAÍCES EN PEHUAJÓ

Y aquí comienza la etapa de afianzamiento. Adopta a Pehuajó como su pueblo y la práctica del fútbol lo colma de halagos. “Me derivan a Pehuajó luego de verme jugar en un partido de reserva con Los Andes. Fueron a mi casa y me dijeron si quería venir a jugar a Pehuajó. A KDT, pero como KDT ya tenia un tres, que era Quarteroni, me mandaron a mi. Jugué y les gusté. Me dijeron que me quedara a vivir y asi fue. Entré a trabajar en el Molino Pehuajó donde estuve 43 años”.

Eche raíces en Pehuajó y formé mi familia. Siempre jugué en primera, nunca en otra división. Después de Deportivo, en 1967 y 68, jugué en Calaveras porque tenía el pase en mi poder”, evoca con natural nostalgia aquel tiempo juvenil impregnado de satisfacciones, al tiempo que exhibe fotos luciendo las casacas de “Depo” y del “Cala”. Se iluminan los ojos al ver caras de muchos compañeros, algunos presentes otros ausentes. “Acá jugué en Deportivo y Calaveras. Y en Buenos Aires, en Temperley, Lujan en primera C división que en ese tiempo ya era profesional. Estaban equipos como Arsenal, Villa Dálmine, todo muy distinto al fútbol de acá”, acota.

La adaptación al mundo futbolero pehuajense fue rápida y positiva. “Me adapté a la ciudad, a los amigos, a todo” afirma y remarca, entre otras satisfacciones, cuando salió campeón con Deportivo Argentino en 1972 y la inolvidable jornada frente a la primera división de Boca Juniors, cuando se inauguró el estadio de “Depo”, en 1962.


FRENTE A LA PRIMERA DE BOCA

Hugo era el capitán del equipo y compartió gratos momentos con figuras notables del equipo xeneize como Roma y Marzolini, entre otros. "Fue un día de fiesta. Boca trajo a todos profesionales de primera, así lo establecía el contrato. En el primer tiempo perdíamos 2 a 0, y en el segundo se hicieron muchos cambios en nuestro equipo y perdimos 5 a 0. Era para que la gente viera a las figuras de Boca ese día”.

Y entre tantos recuerdos, un párrafo aparte a su tarea formativa de jugadores, cuando se desempeñó como entrenador en divisiones inferiores de Deportivo. Varios futbolistas pehuajenses orientados por Borjas en su momento, recogieron positivos resultados. Dar nombres implicaría incurrir en omisiones, pero fueron muchas las satisfacciones logradas.

Borjas se retiró en 1972, deseaba priorizar la familia al sentir que un tanto la estaba desatendiendo. Sigue viendo fútbol. “Soy hincha de Independiente y pensar que en el barrio natal todos eran de Racing. Yo iba a ver a Independiente y mi hermano a Racing. Un día me llevó a la cancha y nos quedamos en la tribuna. Hizo un gol Racing y todos gritaban menos yo. Un hombre me preguntó por qué no gritas. Y que voy a gritar si no soy de Racing, soy de Independiente", le respondí.

Final del encuentro, en un día muy especial en la vida del destacado futbolista y en un tiempo muy particular generado por la pandemia del Covic19. Si bien el cumple de ocho décadas de existencia tuvo un matiz muy diferente, el regocijo interior que todo ser humano experimenta fue feliz.

Sus conceptos son elocuentes: El balance de estos 80 años es muy positivo. Me cuido, ando bien, tengo mi familia, mis amigos, mis hijos, mis nietas. Que más se puede pedir..."


ESCUELA E INFANCIA FUTBOLERA

CON ROBERTO PERFUMO

Haber compartido su infancia futbolística con Roberto Perfumo es un halago muy significativo que está latente siempre y más aún desde la partida del brillante jugador. Si hasta en el libro “Jugar al fútbol”, el “mariscal” lo menciona.

Al respecto, señala Hugo: “En el año 1951, vivíamos en Sarandí. Lo conocí cuando tenía 11 años y él tenía 8. Íbamos al Colegio Don Bosco y ahí formamos un equipo entre los pibes coordinados por el cura Faustino Prieto. "El Pulqui" se llamaba el equipo. Roberto jugaba de 4 y yo de 5. Nos fuimos a probar a Lanús, a Independiente, pero en ningún lado nos prestaban atención.

Él fue a jugar a River Plate, club que lo fichó pero que no lo vio debutar, porque el día que le tocaba jugar contra Chacarita Juniors en divisiones inferiores se olvidó la cédula y no pudo entrar a la cancha. Luego se lo llevó Duchini a Racing Club donde debutó y triunfó hasta llegar a ser campeón del mundo con el recordado equipo de José Pizzuti, en el año 1967”.

Una vieja reproducción de la revista "Racing". Arriba de pie,
 a la derecha Hugo Borjas. Abajo, a la derecha, Roberto Perfumo.

Con el paso de los años no nos veíamos tanto, pero hablábamos siempre por teléfono. Y una gran tristeza me embargó cuando falleció. Compartimos mucho en aquellos tiempos, sólo nos separábamos eran cuando él iba a ver a Racing y yo a Independiente, el club de mis amores”.


EL MOLINO PEHUAJÓ

Hugo Borjas trabajó durante 43 años en el Molino Pehuajó, una de las empresas más pujantes de Pehuajó. Allí perfeccionó conocimientos, trabajó con mucha dedicación, empeño y transmitió vivencias.

Entre tantos recuerdos, conserva con particular afecto, los reconocimientos de establecimientos educativos locales y zonales, de todos los niveles, hasta de la Universidad Tecnológica Nacional por las enseñanzas específicas que brindó a los estudiantes, sobre todo el proceso de los cereales, desde la siembra hasta la comercialización, la industrialización de la harina, etc.

Al rememorar esa etapa de su vida y con una serie de testimonios en sus manos, Hugo exclama: “El Molino, en mi vida, significó todo, todo”.


RECUERDOS















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