Todo un pueblo en la calle eufórico y feliz

Pasaron 60 años. El recuerdo está intacto. Un pueblo entero en las calles celebró la autonomía municipal. Una vivencia imborrable de mi niñez.   Escribe: Félix P. Peyrelongue


Hay momentos en la vida que no se olvidan jamás. Subsisten en la memoria y con el correr de los años adquieren mayor relevancia.

El 21 de enero de 1960 quedó marcado muy profundo en mi ser. Tenía 8 años de edad en mi Henderson natal.

En el pueblo todo era alegría y algarabía. Se hacía realidad la autonomía municipal después de muchos años de sostenida lucha.

Mi padre me llevó a ver el gran acontecimiento, cuyo epicentro fue el viejo edificio municipal. Todo el pueblo se había concentrado. Nadie quedó en la casa.

Ante la multitud, mi padre me alojó en una oficina de la vieja Delegación, frente a una ventana desde donde observé en detalle todo lo que aconteció.

Mientras se esperaba la llegada de las autoridades para proclamar la independencia distrital, me entretenía con una antigua máquina de escribir. Fue la primera vez que desplacé mis dedos por un teclado. Y pensar que nunca más me aparté de él. Hoy puedo afirmar que allí comenzó a manifestarse mi mi vocación.

Recuerdo con precisión la llegada de las autoridades en coche descubierto ante la euforia insostenible del pueblo allí reunido. Me parece ver al Dr. Oscar Alende, entonces Gobernador de la Provincia de Buenos Aires; al Sr. Pablo Julián Landa, Intendente Municipal de Pehuajó; y al Dr. Saverio Galvagni, el conductor de todo el proceso que duró años y concluyó con la firma de la autonomía días antes de aquel memorable 21 de enero.

Mi corazón de niño seguramente no entendía el por qué del gran acontecimiento. Me conmovía y movilizaba la inolvidable fiesta. Y esa euforia inexplicable de todos los habitantes.

Recuerdo que finalizado el acto, se hizo un almuerzo popular al aire libre en la vieja quinta de Casajus, allí en los umbrales de la villa Juventud Unida donde nací. Todo el pueblo estuvo presente para festejar como Dios manda.

Han pasado seis década y las imágenes de aquel día se reviven en mis retinas.

El tema daría para mucho más. Recordar al incansable luchador Saverio Galvagni, aquel médico filántropo que todo lo dio sin pedir nada. Citar impresiones del Dr. Oscar Alende, con quien años después hablé sobre la autonomía de Henderson y el nacimiento del partido de Hipólito Yrigoyen. Recordar precisiones de Pablo Landa, con quien más de una vez hablamos el tema y los alcances de una decisión para nada fácil.
Quizás sean ejes para otra ocasión, como también hablar del crecimiento y desarrollo del suelo donde vi la luz de la vida terrenal.

Hoy solo quiero revivir aquella jornada que caló muy hondo en la vida. Acaso marcó mi vocación periodística en la vieja oficina de la entonces Delegación. Acaso fue la primera vez que oí hablar de Pehuajó, que quince años me tomó como hijo adoptivo, si bien la partida de nacimiento reza "Henderson, partido de Pehuajó".

Se entremezclan recuerdos y emociones.

Ya no están físicamente los tres hombres que llegaron en coche descubierto, aclamados por la gente. Y ya no está el viejo Félix, que aquel caluroso 21 de enero me llevó de la mano y compartí a mi manera la feliz fiesta del pueblo.

Con el cariño de siempre, y hoy con una lagrimita sobre las mejillas, ¡Feliz aniversario autónomo y progresista partido de Hipólito Yrigoyen!.

felixpeyre@gmail.com

Ingresando a Henderson. El Dr. Galvagni, el Gobernador Alende y detrás el Intendente Landa.







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