Adiós a un cura gaucho, sencillo y humilde

Cumplió misiones sacerdotales en Pehuajó, Juan José Paso y otras localidades de la región. Predicó la palabra de Dios con la simpleza que siempre lo caracterizó. Recuerdos y vivencias de unos los últimos curas gauchos.


El lunes último se apagó la vida del Padre Manuel Ventura Godoy. La noticia del deceso fue informada por la Parroquia Inmaculada Concepción de Lincoln, donde pasó sus últimos años. La repercusión de su partida se manifestó en toda la región y de manera muy especial en las comunidades donde ejerció el sacerdocio, todas pertenecientes a la Diócesis de Nueve de Julio.

Fue un “cura gaucho”, quizás el último cura campechano, sincero, humilde, espontáneo, amigo de todos. La parroquia San Anselmo de nuestra ciudad lo tuvo como sacerdote y alrededor de dos décadas fue párroco en la iglesia Nuestra Señora del Rosario de Juan José Paso, donde desarrolló intensa labor evangelizadora y educativa. Fue profesor en el Instituto Privado Juan José Paso y pastoralmente trabajó intensamente con niños y jóvenes.

El salón parroquial siempre se colmaba de chicos. El padre Manolo o el padre Godoy, o simplemente Manuel impulsaba y coordinada diversas actividades. Peñas folklóricas, encuentros juveniles, charlas, etc. Unía su rol de docente con el de sacerdote. Su particular manera de ser era convocante. Sumaba voluntades.

En aquellos tiempos organizó los tradicionales picnic del día de la primavera con los pibes de Juan José Paso. Se hacían en el campo y los movilizaba en camión bajo su total responsabilidad. Inculcaba valores en forma permanente y generaba actividades integradoras, con los chicos, los jóvenes y los adultos.

Al celebrarse el 25 de Mayo, generalmente días de mucho frio, oficiaba el tedeum patrio en el templo y a su término, en el mismo lugar, se hacía el acto cívico, para evitar efectos de las inclemencias climáticas.

Fue activo e inquieto profesor en la escuela secundaria. Dictó varias materias y con cada grupo compartía hermosos momentos. Sus clases, como las misas, eran atractivas para todos. Manolo era muy madrugador, y mientras tomaba mates escuchaba los informativos de radio. Llegaba a la escuela e informaba a todos sobre las novedades del día.

Su sencillez era notoria. Siendo párroco en 30 de Agosto, partido de Trenque Lauquen, en ocasión de la visita del Presidente de la Nación, Carlos Menem, Manolo estaba ubicado detrás del Jefe de Estado. El presidente se refería a la necesidad de escuchar la voz del pueblo. El cura le susurruba al oído “que es la voz del Dios”.

Menem acotó que en su vida política había tenido muchos apuntadores de discursos pero nunca un cura. Sonriente giró su cabeza y agradeció al padre Godoy, quien al término del acto compartió un fructífero diálogo con el primer mandatario argentino.

En cualquier ambiente el padre Manuel era el mismo. Siempre sonriente, sencillo y humilde. Trataba de la misma manera a una autoridad, a un empresario, a un hacendado, como a un vecino común o un campesino. Con todos, compartía una comida, una mateada. Jamás desbordada en sus apreciaciones y si podía extender una mano lo hacia gustoso. La coherencia fue su aliada.

El Padre Godoy. Foto: Parroquia Inmaculada Concepción de Lincoln

Era oriundo de French, partido de Nueve de Julio, pero se consideraba ciudadano y servidor de todo el noroeste bonaerense donde desarrolló su misión evangelizadora. Retornó a la Casa del Padre, pleno de paz y regocijo por el deber cumplido.

Tenía 88 años de edad. El cielo cobija un fiel servidor. Un cura gaucho que dejó huellas. Padre Manuel, descansa en paz.


Félix P. Peyrelongue (“Chico Feo”)
chicofeo52@hotmail.co






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