“Mal tiempo, buena cara”

Viene desde lejos. Aún se utiliza, cuando las cosas no salen como deseamos o cuando el clima nos disgusta. Y otra buena nueva: el mal tiempo estimula la reflexión y ayuda a pensar mejor.
"Relámpagos". Foto: M.Laura Adriel Fotografías

Expresión del lenguaje popular prácticamente universalizada que si bien se relaciona con condiciones climáticas desfavorables, su aplicación es diversa y se adecua a distintas circunstancias.

Es propicia para generar ánimo cuando se atraviesan situaciones complicadas o cuando las cosas no salen como se esperaban o como se deseaban.

Al respecto, la Real Academia Española considera que cobra un doble significado, pues puede tanto representar al clima como a la “magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos”. Al tratarse de un mal tiempo toma la forma de adversidad, a la que hay que enfrentar con optimismo y decisión, o sea, con buena cara.

Es de uso cotidiano cuando el clima sorprende con lluvias persistentes o frío inusual en épocas otoñales o primaverales. Pero su aplicación es común en cualquier estación del año cuando hay cosas que nos salen mal, y siempre el "mal tiempo buena cara" estimula a afrontar contrariedades y dificultades con energía, esperanza y optimismo.

BENEFICIO PARA PENSAR

El profesor de la Universidad de Nueva York Adam Alter, en su libro "Drunk Tank Pink: y otras fuerzas inesperadas que dan forma a cómo pensamos, sentimos y nos comportamos", sostiene que “la luz del sol adormece a la mente del riesgo y el pensamiento cuidadoso”.

Se lo relaciona además con estudios de psicólogos sociales australianos, quienes encontraron que en lugar de vigorizar la mente, el buen clima cancela nuestra función cognitiva.

En consecuencia, el mal clima expande la capacidad intelectual y permite pensar de manera más clara y focalizada. Los aludidos estudios revelan también que en días nublados la gente recuerda mejor las listas de “cosas para hacer” que en días soleados.

Es decir que se memorizan muchos más elementos en días con mal tiempo que en un hermoso día. Alter, afirma que “al disminuir nuestro estado de ánimo, el mal clima nos vuelve más reflexivos y nos invita a pensar más profunda y claramente”.

Sintetizando y salvando distancias y circunstancias, otra faceta de buena cara ante el mal tiempo.
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