“El deporte es una escuela útil y necesaria”

Clara afirmación del Dr. Ángel Irrazábal, recordado dentista pehuajense, virtuoso deportista y fervoroso cultor del arte musical. Evocamos su trayectoria al celebrarse en latinoamerica el día del odontólogo. 
CLUB ESTUDIANTES UNIDOS. De izquierda a derecha: Leopoldo Rodriguez,  Hernán Pérez,  Leandro Peña, Enrique Pérez y Angel Irrazabal, exhibiendo amplia sonrisa. (Foto cedida por Germán Diaz)
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Fue una de las figuras deportivas destacadas en nuestra ciudad. Precisamente por esa trayectoria y al mismo tiempo por celebrarse en la fecha el día del odontólogo, rendimos tributo al Dr. Ángel Irrazábal, profesional que muchos pehuajenses recuerdan con afecto y reconocimiento.

El deporte y la música fueron pasiones adicionales a la odontología, que cultivó en forma permanente. La guitarra era parte de su predilecciones. Solía pulsar el instrumento en su consultorio, con pacientes amigos o identificados con la música. Integró además el Coro Joaquín Medel. El encantaba integrar y compartir experiencias grupales ya sea deportivas como artísticas.

Su simpleza y simpatía eran una carta de presentación, más notoria aún cuando usaba el temido torno en su consultorio dental, ubicado en calle Artigas. Seguramente muchos lectores recordarán momentos vividos y jugosos relatos que tornaban amena y cordial la consulta odontológica. Ejerció la profesión durante 50 años, siempre en Pehuajó.

DESTACADO FUTBOLISTA
Había nacido en Pehuajó, el 31 de enero de 1905. Siendo adolescente comenzó la práctica de fútbol y alternó con destacadas figuras de su época. A los 16 años, ingresó al club Jorge Newbery de Luján, donde ganó el campeonato por la denominada “Copa Fitter”.

Oportunamente, Severo Caliz, autor de una selección de notas sobre “Figuras deportivas del ayer”, remarcaba que en 1924, Ángel Irrázabal “fue seleccionado para jugar un partido internacional contra los estudiantes de odontología uruguayos, encuentro que finalizó 3 a 3 y se disputó en la vieja cancha de Gimnasia y Esgrima de Palermo, en cuya pista medio siglo después, “pisaría fuerte” otro pehuajense, el consagrado velocista Pedro Eduardo Bassart”.

El odontólogo futbolista jugó en varios clubes metropolitanos y alternativamente en su querido Estudiantes Unidos de Pehuajó. Huracán y Estudiantes de Buenos Aires lo contaron como titular en primera división. En 1927 integró el primer equipo de Estudiantes de La Plata, junto a Escandone, Café y Nery, Viola, Calandra, Luna, Crocce, Scopelli, Manuel Ferreyra, Bellomo y Aspiroz. También jugó algunos partidos en la primera de San Lorenzo de Almagro, reemplazando a Alfredo Carricaberry mientras éste participaba en las Olimpíadas de Amsterdam (1928).

En la reseña publicada por Severo Caliz, remarca que Ángel fue subcampeón
argentino con el equipo de la Liga del Oeste de Bragado. Una de sus mayores satisfacciones deportivas. Se jugó la final ante Capital Federal y enfrentó a prestigiosas figuras de esa época, como Juan Carlos Iribarren, Chalú, Alterio, Tarasconi y Marassi.

SU PASO POR ESTUDIANTES UNIDOS
En 1932 se retiró del fútbol, justamente cuando lucía la camiseta de Estudiantes Unidos y ya ejercía como odontólogo en nuestra ciudad.  Más tarde presidió la entidad albinegra y durante su período de gestión se construyó natatorio, uno de los primeros de esas características en la región.

Su actividad deportiva no solo se limitó al fútbol. Practicó atletismo, tenis, natación, tiro al blanco, bochas y pelota a paleta, disciplina esta última que lo tuvo como protagonista en la inauguración de dos canchas de Francisco Madero y la cancha de Estudiantes, junto con Arturo Battilana y Enrique Pellegríni. También fue entusiasta y activo colaborador en  el boxeo.

En síntesis, como bien lo destacó Don Severo Caliz, el Dr. Ángel Irrazábal fue “un cabal y fervoroso deportista, uno de los más notables propulsores de las manifestaciones deportivas de nuestro medio”. Consideraba que “el deporte es una escuela útil y necesaria a la sociedad actual. Pues el deportista cuando interpreta sus finalidades de perfeccionamiento físico y espiritual, se convierte en un factor cuya actividad contribuye a la elevación de la comunidad en la que vive”.

Finalmente, place destacar que la conducta deportiva del Dr. Irrazábal fue inalterable y la exhibió en todos los escenarios y disciplinas practicadas a través de su trayectoria. Benefició al deporte con los ejemplos.
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