Escuchar, atender y tratar bien

Durante más de 4 décadas atendió requerimientos de vecinos en las oficinas de Anses. Hoy, retirada, evoca los comienzos y destaca matices de una tarea que abrazó con responsabilidad y amor sincero. Ahora encara una nueva vida junto a su familia que comparte muy feliz.

La soleada mañana primaveral confiere un entorno encantador al amplio patio de la casa, donde ahora Liliana Jordán (60) pasa sus horas, plenas de sosiego y placer. Alejada de la rutina de las oficinas de Anses donde permaneció durante 41 años. Si bien un dejo de nostalgia invade sus sentimientos, es consciente de la etapa cumplida y que un tiempo nuevo la espera.

Lejanos en el almanaque, pero latentes en el corazón, han quedado los recuerdos de la infancia en la escuela "La Manuela", cercana la estancia Los Indios, y luego en escuela 9 de Pehuajó, como así también su paso por el Colegio Nacional, Escuela Normal y la culminación de los estudios secundarios en el Nocturno, porque el trabajo conseguido así lo exigía.

Al recordar su ingreso en el edificio de Echeverría 405, señala: “Nos anotamos, estaba como jefe Herrera, nos tomaron examen y entramos. Entré el 29 de junio de 1977, junto con Juan Carlos Pérez y Estela Zapatero. Me pusieron en atención al público, Mesa de Entradas. Éramos un montón, como 50, había que aprender, abrir el camino. Tenías que preguntar”.

EL PLACER DE ATENDER AL PÚBLICO
Hay una particularidad, siempre estuvo en contacto con el público. “Mesa de Entradas era un lugar chiquitito, fui aprendiendo de a poco, lógicamente preguntando. Por eso siempre digo que no se aprende solo haciendo un curso sino explicándote otro compañero que sabe”.

En la década del 80 el Anses se trasladó a Landa y Lavarden. "Seguí en Mesa de Entradas pero en el área de ingreso de documentación. Ahí ya estaba de jefe Juan Carlos Arce, quien en el año 1998, me pasó al sector de inicio de trámites porque desapareció Mesa de Entradas", recuerda y añade:

“Fue cambiando todo en esa época. Se empezaron a hacer cursos de capacitación en La Plata y otras ciudades. Cuando me dijo que pasaba a "inicio" me agarró una cosa como miedo, pero justo salió un curso sobre "inicio", estuve un mes en La Plata y con esa capacitación y la ayuda de una compañera que aprecio muchísimo, Graciela D´Amico (actualmente está en sector Cómputos) aprendí iniciación, donde estuve hasta jubilarme”.
Liliana rememora, cruza sus manos y remarca su afecto por atender a la gente. “Siempre me gustó la atención al público. Estuve hasta el pasado 30 de agosto. Pasaron otros jefes o gerentes: Arce se jubiló, entró después Nicolás Weber y luego Diego Lerena, quien está actualmente. Con todos tuve buena relación, todas buenas personas”.

Atendió generaciones de vecinos ahora jubilados, concurrió el padre en su momento y después el hijo. “Pasamos por muchas moratorias y se fueron jubilando muchos. El público me encanta, siempre me gustó atender. Hay gente que la tenés que escuchar, atenderlos y tratarlos bien, más cuando van con cierto miedo porque les parece que no podrán hacer los trámites, Hay que explicarles, anotar todo y atenderlos todas las veces que sean necesarias”.

Como en toda actividad laboral las dificultades no fueron la excepción. “Se vivieron algunos momentos feos, delicados, pero fueron los menos. Además todos tenemos cosas buenas y cosas malas. He tenido problemas de salud con mi hija y siempre me dieron lugar a atenderla, siempre con justificación, es por eso que Anses le debo todo, me siento refeliz”.

La emoción es ineludible, la satisfacción de haber cumplido de la mejor manera. “Estoy muy feliz con Anses, todo lo que tengo ha sido gracias a Anses y gracias a Dios que me dio la posibilidad de encontrar un trabajo bueno”, firma con énfasis.

Liliana es consciente de la nueva etapa iniciada en vísperas de la primavera 2018. “Cuando te tenés que ir, hay que hacerlo. Por momentos, hay compañeros que se extrañan, pero cuando se cumplió tu tiempo, hay que asumirlo”.

UNA NUEVA ETAPA, TODO TIENE UN TIEMPO

Es que la rutina laboral termina siendo placentera. “No digo que no cuesta ahora. Me siento feliz pero eso de estar, de compartir un mate, charlar con una persona, con tus compañeros… Ahora no es lo mismo, se extraña un poco, todo tiene un tiempo”.
En estos primeros tiempos de jubilada, por las mañanas se whatsappea con ex compañeras de oficina, quienes no pueden creer que a las 7 ya está levantada, claro que “siempre me gustó levantarme temprano, nunca sobre la hora, me levantaba una hora antes de salir para el Anses”.

Su familia comparte la nueva rutina de Liliana. “Ahora están recontentos, felices. Ni hablar, veremos más adelante, todo es un cambio ahora”. Su esposo se suma al encuentro periodístico y entrega a Liliana una hermosa planta que acaba de comprarle. Feliz la recibe, porque ama la naturaleza y porque ahora el hermoso jardín ocupa gran parte de sus horas.

Si hasta las flores parecen más radiantes, si hasta los frutos de la huerta artesanal que se entremezcla en el jardín, parecen más verdes. Acaso la presencia ahora permanente de Liliana, generan mayor verdor en las amadas plantas y más belleza en las flores.

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Hojas sueltas:

-“Una vez que perdí la voz y estuve un mes y pico de licencia. No me podía recuperar. Aparentemente era por un estrés”.

-“Recuerdo momentos muy lindos. Disfrazarnos para el día de la primavera, cuando éramos más jóvenes. Elegíamos la reina y el rey”.

-“Las satisfacciones de luchar por un trámite, cuando las cosas no se daban o porque la persona no reunía todos los requisitos. Uno la quería ayudar, pero hay cosas que no se podían, porque no dependía de uno. Se les explicaba, pidiendo que volvieran, así lo hacían. A veces casos especiales, uno se metía dentro de lo que sentía la persona, pero todo estaba ajustado al sistema y no se podía ayudar”.

-“Una vez, una persona vino muy enojada. Le estaba explicando, me arrancó de las manos el expediente. Me puse mal, me puse a llorar. El hombre salió corriendo para llevárselo y lo agarró la policía y tuvo que volver a traerlo. Son malos momentos, porque uno piensa que lo van a echar. Son cosas delicadas”.

-Un consejo a los jóvenes: “Lo único que puedo decir que sean responsables, Siempre en un trabajo hay que ser responsable en todo, ser amable con la gente. No llegar tarde que es muy importante. Y valorar cuando se tiene un trabajo, sea donde sea”.


¡Gracias mamá!

“No sabíamos cómo homenajearte en un día tan especial, es por ello que hemos decidido que lo mejor es escribirlo, las letras siempre quedan impresas y no se pueden borrar, que mejor recuerdo que el que se pueda leer.
A partir de hoy comienza una nueva etapa en tu vida llamada Jubilación, has puesto mucho empeño y dedicación en tu trabajo durante tantos años, que hoy te toca disfrutar de otra manera. El cariño que la gente te tiene es el reconocimiento a tu esmero diario, valoramos todo tu esfuerzo realizado porque lo hemos vivido junto vos, nos has enseñado que las cosas no se consiguen de otra manera, y nos has formado y educado como corresponde.
Gracias mamá por todo lo que nos has dado, todo tu esfuerzo y trabajo hoy se convierten en renglones de gratitud escritos por tu propia familia. TE QUEREMOS
Yesica y Yanina


¡Excelente compañera!

“Querida Lili:
Cuando me invitaron a escribir dije que linda oportunidad. Tuve el honor de compartir tus últimos dos años de trabajo. No tengo más que palabras de agradecimiento y admiración por tu labor desarrollada dentro de ANSES a lo largo de estos 40 años. Tu vitalidad, alegría y vocación de servicio son un ejemplo para mí que trato de imitar todos los días. Bien merecida tenes esta nueva etapa.

Creo que hablo por todos si digo que has sido una excelente compañera de trabajo. El reconocimiento de todos los beneficiarios de ANSES de prueba de ello pero el reconocimiento de cada uno de tus compañeros por fuera de la parte visible habla no solo de la vocación de servicio que tenes si no de tu calidad como persona.
Un beso grande”.
Diego Llerena y personal de Anses

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