Ayudar es el mejor remedio para todo

Veía el trabajo de los bomberos y sentía la necesidad de ser uno de ellos. Creyó que incorporarse era un simple trámite. Hizo la capacitación y descubrió los secretos de su vocación y la importancia de ayudar y respetar. El sincero apoyo de la familia y la inmensa satisfacción del deber cumplido y el agradecimiento de la gente.

Los sentimientos que transmite Marcos Daniel Calleja (33), a través de sus palabras y gestos, son contundentes y emocionan. Fue alumno de la escuela 13 donde realizó sus estudios primarios para luego concluirlos en el nocturno de la escuela 9, y se dedica a tareas referidas al mantenimiento integral del hogar. Su pasión por ser bombero voluntario es notoria y ejemplificante.

Era “Una asignatura pendiente desde la niñez, cuando veía el trabajo que hacían los bomberos. Por un motivo u otro lo posponía, hasta que me decidí y estuve dos meses siguiendo la página de Bomberos en Facebook y escuchando la radio, esperando que se abriera la inscripción”,

Un buen día su esposa le avisa por teléfono que estaba abierta la inscripción de aspirantes. Marcos no dudó un instante y fue a inscribirse. “Pensaba que firmaba un papel y ya era bombero -rememora sonriente- pero no, me encontré con algo muy diferente. No era como yo creía, pero todo fue muy emotivo y positivo, porque no solo te enseñan a ser bombero sino que enseñan respeto, vocación y no esperar nada a cambio, más que la satisfacción de haber ayudado y el mejor pago es el ¡gracias! o un saludo por lo que haces”.

NOS ENSEÑARON A SER MEJORES PERSONAS
La etapa de capacitación que permite determinar la vocación no fue fácil. “Fue bastante dura para mí, ya que no me llevo bien con lo teórico, pero conocí muchos compañeros y nos ayudábamos bastante. Hoy le tengo que agradecer a los instructores que tuvimos que nos enseñaron a ser mejores personas y a superarnos un poquito más cada día y ser compañeros entre nosotros y cuidarnos cada vez que salimos a un servicio”.

En sus palabras late en forma constante una expresión de gratitud. Cuando pudo incorporarse fue inolvidable. “Cuando me dieron la noticia que aprobé el examen final se me acelero el corazón de una manera que no puedo explicar. Sentí esa alegría que te da ganas de gritar, llorar, abrazar… Se siente algo que es muy difícil de describir, solo tenés que vivirlo para saber lo que se siente. Y cuando me nombraron en la cena de aniversario del cuartel, sentir los aplausos de todos y ese abrazo, besos y felicitaciones de mi familia, no tiene precio”.

TE PREPARÁS PARA AYUDAR
Y la primera salida como bombero voluntario es conmovedora. “Fue en abril del 2016, la fecha exacta no me acuerdo bien. Estaba en el cuartel charlando con un compañero del mismo curso y un oficial, estábamos en la vereda cuando escuchamos el teléfono de la guardia. En ese momento el cuartelero nos hace señas girando el dedo seguido de la sirena avisando de la emergencia. Nos cambiamos y nos quedamos con mi compañero, ya que todavía no sabíamos que podíamos salir, hasta que entró un oficial y nos hizo señas, seguido de la palabra que más esperábamos ¡Suban!. Fue una felicidad indescriptible”.

Como hacemos habitualmente con todos los entrevistados, remarcamos el efecto que provoca escuchar la sirena. Marcos resalta: “Es una sensación especial y escalofrío que te corre por el cuerpo en ese momento. Uno puede estar triste, mal, o con fiebre, pero al momento de escuchar el llamado todo te cambia ya no sos el mismo. Es el mejor remedio para todo y te preparas para ayudar a quien lo necesite”.

Y la actitud de auxilio y ayuda es mayor aún cuando se acude al lugar. “Cuando acudimos a un siniestro, sea del tipo que sea, estamos mentalizados en solucionarlo lo más rápido posible. Son sentimientos fuertes, pero intentamos que no lo afecte al momento de actuar para poder darle tranquilidad a quien está pasando por ese momento malo. Y después al regreso quien tenga alguna inquietud se habla en el cuartel”.

LA GRATITUD NO SE COMPARA CON NADA
Calleja no prioriza un hecho en particular que haya quedado latente en sus retinas. “En cada actuación siempre te queda grabado algo en la mente, más cuando un incendio destruye todo en minutos lo que una familia logró tener en mucho tiempo. Eso es triste y queda grabado”.

Y al pedirle sugerencias para quienes tengas intenciones de ser bombero voluntario, afirma: “A cualquier persona que quiera cultivar tan linda vocación que no lo dude. Por ahí van a escuchar que no les conviene porque no cobran nada, no reciben nada. Que no hagan caso porque se recibe muchísimo. El cariño de la gente, de los más pequeños y sobre todo el ¡Gracias! de todos. Y eso no es poco y no se compara ni con toda la plata del mundo. Es una satisfacción grandísima”.

Finaliza el encuentro destacando el rol de su grupo familiar con respecto a la tarea que no tiene ni feriados ni horarios. “El apoyo de la familia corre un rol fundamental y muy necesario paro ser bombero. Mi familia, gracias a Dios, me apoyó desde el primer momento que decidí ser bombero. Escuchar cuando salgo a un servicio “te amo, cuídate gordo” y por detrás se escucha un grito “cuídate papá”, es impagable porque ellos lo viven al igual que yo y la adrenalina que siento al acudir a un servicio es la misma adrenalina la sienten ellos”.

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