Para todos el “Indio” Farías

Su vida laboral se centralizó en el Municipio. Su vida comunitaria está colmada de actividades. Practicó y de destacó en varios deportes. Brilló en danzas nativas viviendo épocas memorables y colmadas de halagos. Recuerdos y emociones dignas de compartir.

Cuando el sol comienza a ocultarse entre los árboles de la plaza Juan XXII, en la intimidad de hogar, compartimos recuerdos y vivencias del convecino Ernesto “Indio” Farías (72). Siempre trabajó en la Municipalidad de donde se retiró como jefe de guías de hacienda a a nivel comunitario se destacó en varios deportes y en danzas tradicionales.
“Fuí alumno de la Escuela Normal. A los 17 años abandoné la secundaria y entré a trabajar en la Municipalidad. Después, a los 30 años, terminé los estudios en en CENMA de la escuela 9. Me recibí de perito mercantil especializado en administración de empresas. Siempre trabajé en el Municipio, solo se ausentó un año para entrar en Arrese Massola porque me ofrecían el doble de lo que ganaba, pero luego cae financieramente Arrese Massola y me volví a la Municipalidad”.
La experiencia en el municipio fue notoria. «Entré como cadete para llevar las cartas al correo. Mi jefe era Augusto Amaya. Al año entra Nelo Massola de Intendente, luego de la disputa con Landa que terminaron en sorteo por la poca diferencia en votos, y me nombra como empleado efectivo. Antonio Pascual me llama para el área de tesorería y después estuve en Contaduría, en Jefatura de Compras y otras áreas. Me conocí todo el organigrama municipal. Una buena experiencias, muy buenos compañeros. Era otra época, éramos en las oficinas 40 empleados».
La última etapa fue muy particular. “Terminé en la oficina de guías, hace 14 años me retiré como Jefe de Departamento. Estuve en guías en la época que la ganadería se movía mucho en Pehuajó. Tenía que ir fuera de hora, por ejemplo ir a los remates a expedir las guías de la hacienda que salía a la tarde y a la noche. El frigorífico Pehuajó trabajaba mucho y a veces me requerían consignatarios de hacienda a última hora de la noche, hasta un día me despertaron a las 3 de la madrugada para sacar una guía porque sino no le faenaban».
Los gestos de Farias evidencian una tarea que de pronto no admitía horarios. Había que estar y siempre estaba. «Era sacrificado, pero me retiré satisfecho. Le agradezco a la vida todo lo que he podido hacer y que me gustaba. Aparte en la Municipalidad, además del empleo, colaboré y asesoré a casi todos los directores de cultura que pasaron. Me llegaron a nombrar asesor por decreto pero siempre ad honoren. Nunca cobré un peso!

LA DANZA: HALAGOS IRREPETIBLES

Es que la danza ocupa un lugar importante en su vida. Vivió épocas notables, fue protagonistas de los originales festivales de folklore sureño y pisó tres veces el escenario de Cosquín junto a otros convecinos. A propósito, rememora:
“A los 16 años empecé a bailar folclore, en la escuela municipal Pablo Espeleta, con Raquel Guado de Reina, una profesora de primer nivel, lo mejor que había y que hay en Pehuajó en cuanto a folclore tradicional. Con el tiempo, yo y otros nos recibimos de profesores de danza.
Quela formó un conjunto y nos hizo competir en estilo sureño, en varios festivales de la provincia. Ganamos muchos premios importantes y varias veces en el festival de Pehuajó que esos tiempos era de primera, verdaderamente nacional, venían de varias provincias y participaban en el escenario natural y asientos para el público donde cabían casi 8 mil personas. No había otro lugar natural en el país como el de Pehuajó. Lamentablemente se perdió».
Los halagos conquistados dibujan sonrisas de innegable placer en el rostro de “Indio”. “El conjunto nos dio muchas satisfacciones. Un primo de Quela nos hizo el contacto para ir a bailar en Cosquín, representando a la Provincia de Buenos Aires. Año 1971, fuimos y bailamos ante 16 mil personas. Hicimos lo nuestro. Llevamos como invitado a Roberto Canteros, un recitador de Trenque Lauquen, y nos acompañaban en música José Boses y Héctor Llanos. También a muchos lugares nos acompañó Nildo Sandoval.

A raíz de esa primera actuación, a los dos años nos invitan de nuevo a Cosquín. Me acuerdo que nos filmó la televisión alemana por la actuación y la vestimenta de época que lucimos. Después fuimos por tercera vez a Cosquín, pero ya nos pagamos nosotros los gastos».

LOS DEPORTES, OTRA PASIÓN
Desde niño se sintió atraído por prácticas deportivas, pero no se limitó a una disciplina. Hizo atletismo, fútbol, básquet, pelota a paleta, tenis, yhasta ajedrez. En todos los ámbitos vivió y gozó. “A los 11 años, empecé con Bocha Ornat, profesor de educación física. En 6to. grado hicimos una demostración, en Deportivo. Ahí me lucí en salto en trampolín. Hacíamos la palomita en el aire y Bocha nos atajaba al caer”.
“A los 12 años pasé a jugar al fútbol. Fue la sexta de Estudiantes y salimos campeones, con unos futbolistas bárbaros de aquella época. Después pasé a la tercera de KDT, pero estuve poco tiempo, tuve que dejar por una operación de apendicitis.
Luego empecé a jugar paleta a paleta en el Club Atlético, con un amigo que vivía casa por medio, Ricardo Lobato. Fuimos compañeros en una época donde estaba Carlitos Sáenz que era de los mejores, luego el «Huevo» Alessi que vino de Mercedes. Llegaban ellos y nos sacaban de la cancha”, recuerda jocosamente.

PROFESOR AUTODIDACTA
La experiencia en tenis fue muy especial. “Es algo que me encanta y que ya no lo puedo hacer más por problemas de salud. Empecé como a los 20 años mirando, en el club Estudiantes, a Carlitos González que tomaba clases con un profesor que vino de Ramos Mejía. Yo los miraba, Carlitos lo interrogaba tantas veces al profesor sobre todos los detalles y técnicas. Yo, mirando desde atrás del alambre, aprendía. Y después me hice profesor autodidacta.

Empecé a dar clases de tenis en Defensores del Este. Me fue muy bien. Luego me retiré de Defensores y Arive me pidió de Deportivo, donde había 4 años y tuve que dejar cuando se vino la inundación”.
Y en básquet la experiencia también abriga hermosos momentos. “Empecé en Estudiantes pero luego me fui a Deportivo. En 1959 o 60, fuimos campeones cadete de Deportivo. Llegue a la primera de básquet, nos dirigía el «Pato» Domínguez y jugué con notables jugadores como Marteletti, Ornat, Carlos Sáenz, Manca Vicente.
Nos invitaron de Uruguay. Y en esa época llegó el «huevo» Alessi a Pehuajó. Se creó una gran rivalidad entre Deportivo y Estudiantes. Se jugaban unos partidos tremendos, con hinchadas de cada lado. Fue algo maravilloso vivir esa época».
Pero el “Indio” Farias, inquieto, activo, curioso, también incursionó en deportes tranquilos y pensantes. “De chico también jugué mucho al ajedrez, con un amigo vecino. Jugábamos casi todos los días desde las 9 de la noche hasta la una de la mañana. 11 o 12 partidas por noche y anotábamos todas las jugadas. Llegamos a jugar muy bien. Yo tuve oportunidad de jugar con los mejores de Pehuajó, Mahía padre, Santiago Vicario, Astudillo…
Aprendí tanto y leía libros de ajedrez. Un día vino el campeón argentino, un tal García, en 1960 o 61. Hubo simultáneas de 20 tableros. El tipo, profesional de primera, eliminaba cualquier cantidad. Yo jugada al lado de mi amigo y quedamos último. Mi amigo le hizo tablas y yo logré ganarle al campeón argentino. Inolvidable».

QUIEN LE QUITA “LO BAILAO”...
Y si ahondamos en detalles serían muchas las páginas necesarias. Pero a modo de síntesis, lo expuesto refleja un accionar que tuvo pocos espacios sin cubrir, sin disfrutar, y que hoy representan un motivo de profunda satisfacción para Farías y se traducen en ejemplos para tener en cuenta a la hora de evaluar la importancia del deporte y el arte.
El sol ya se ocultó detrás de la capilla San José Obrero y la noche invadió el reconfortante solar de la Juan XXIII. Hermoso y enriquecedor encuentro con Ernesto Farías y su esposa Mary Vicente, con quien ha compartido las buenas y las malas, unidos por el amor hace casi medio siglo.
Para terminar: ¿Por qué te apodaron “Indio”. Una sonrisa que orilla la carcajada es la respuesta. Y agrega “ Que conteste mi señora”. Y su compañera de la vida, también sonriente, remarca: “«Uhh por lo ciruja que era, terrible….” y él remata: “Dicen que vivía arriba de las plantas jugando a los indios y ahí me bautizaron, pero tuve varios sobrenombres, ahora la mayoría de la gente, mis amigos, todos me conocen por «Indio» nadie por Ernesto».


Confiar y alimentar el amor

El encuentro fue en vísperas del día de San Valentín y como Mary e Indio habían comenzado, el pasado 16 de enero, a recorrer el camino hacia los 50 años de matrimonio, el dato fue oportuno para preguntarles ¿Cuál es el secreto para llegar a los 50 años de unión matrimonial?:
-“Alimentar el amor todos los dias y arreglar los disensos dentro del hogar”, dijo él sin titubeos.
-“ Confiar en el otro y no tener celos desmedidos”, dijó ella con firmeza.
Mary y Ernesto contrajeron enlace matrimonial el 16 de enero de 1969. La ceremonia religiosa fue bendecida por el Reverendo Padre José Miguel Keegan.
De la unión nacieron tres hijos: Mauro, Alejandro y Gastón, quienes le dieron 6 nietos: Mauro, Genaro, Abril, Angelina, Irina y Santiago


PING PONG
-¿Un deseo?: “Paz para los argentinos”
-¿Una esperanza?: “Un país unido”
-¿Un amigo?: “Varios, muchos; mi hermana”
-¿Un ídolo?: “Tres: Del Potro, Farabolini y la Dra. Virginia Pernas”
-¿Un rencor?: “Ninguno”.
-¿Una ingratitud?:“Ninguna”
-¿Un amor?: “Mi señora”.
-¿El tenis?: “Mi deporte favorito”.
-¿El municipio?: “servir a la comunidad”.
-¿La danza?: “Mil satisfacciones”.
-¿El básquet?: “Mi segundo deporte”.
-¿Una gratitud?: “Raquel Guado de Raina”.
-¿Una frustración?: “Ninguna”.
-¿Un recuerdo?: “Cosquín”.
-¿Dios?: “Divino”.
-¿Pehuajó?: “Mi ciudad”.
-¿Ernesto “Indio” Farias?: “Mi apodo lo dice todo”.
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