“No hay nada más lindo que ayudar a los demás”

Pertenece a una familia identificada con Bomberos Voluntarios. Cursó estudios en la Escuela de Educación Tècnica de Pehuajó.En la actualidad tiene un almacén. Es madre de un niño de 6 años. Siente orgullo por la tarea de servicio de que realiza.Sensaciones de otra joven mujer que un día decidió ser bombero.

Cintia Daiana Kleiber (28) desde muy chica sintió atracción por la actividad bomberil. "Siempre me llamó la atencion... por ahi, curiosidad, el escuchar la sirena, la tipica pregunta ¿qué habrá pasado?, rememora y añade enseguida:

"Un día viene mi hermana y me cuenta que se abría la inscripcion para mujeres. Y me dice ¡anotate!. En un principio dudé, por mi hijito. Qué iba hacer con él cuando suene la sirena o por no poder cumplir. Lo charlamos con mi marido que sin la ayuda de él tampoco lo podria hacer, y en ningun momento me dijo que no"..

Ya habìa un acercamiento con la benemérita entidad. "El primero que ingresó fue mi papá, cuando lo llamaron para integrar la comisión directiva. No recuerdo bien como fue, sí que hace más de 10 años. Y bueno, ahí nos llevó a todos", acota sonriente y afirma: "Siempre estábamos colaborando en algún evento".

Tomada la decisión, vino la etapa de capacitación y cumplida ésta el ingreso al Cuerpo, la entrega de atributos. ¿Que sentistes?: "El ingreso me costó. Hay muchas cosas que tenes que cambiar, obvio que para bien. En mi caso me cambió bastante la forma de pensar, de ver las cosas, el valor de la familia, que sin ella no lo podría hacer".

Y el día de la incorporación es inolvidable. “Como no caerse una lágrima el recordar ese día... todos formados luciendo ese uniforme que despues de tanto esfuerzo logré tener. Orgullosa de representar mi institución”.

MOMENTOS INOLVIDABLES
 También el día de la primera salida queda grabado para siempre. “Recuerdo -señala Cintia- que estaba en cuartel, haciendo horas de trabajo, suena el teléfono y el grito del cuartelero. Bajé las escaleras volando, creo que pisé la mitad de los escalones. Me cambié y me subí al camión. ¡Qué nervios!. Era un incendio de un móvil policial y cuando volviamos nos avisan para ir a rescatar unos cachorritos. Ee dia llovía y fue el día ideal para mi bautismo. Volví embarradisima”.

Si bien su experiencia reciente, hay salidas y momentos vividos que quedan marcados. “La del galpón en la que trabajamos 12 horas. Otra noche que recuerdo, salí en primera dotación, cuando llegamos se veía fuego por todos lados. En ese momento lo único que nos dijo el oficial q iba a cargo fue que trabajáramos tranquilos que ibamos a tener para largo. Pero yo en particular más tranquila. Estábamos todos, y lo que hay acá que por más diferencias que haya al momento de ayudar no se ven. Estaba con superiores que en ningún momento me dejaron de aconsejar, y preguntar si estaba lista para entrar, si me sentía bien”.

ESFUERZO Y SACRIFICIO


Ese espíritu de solidaridad y ayuda mutua es una constante en bomberos, como la sensación que se experimenta cuando se escucha la sirena. “Creo que solo nosotros sentimos. Escuchar la sirena yendo al cuartel, donde parece que el camino se te hace eterno, el saber que alguien nos está pidiendo ayuda, sin importar lo que estés haciendo en ese momento, sin saber con que te vas a encontrar…”

Finalmente Kleiber considera que “sin el apoyo de mi familia no lo podría hacer. Mi marido es el que en la madrugada también sale corriendo a sacarme la moto, es quien se queda con el nene. Y mis viejos también se han tenido que quedar con él”. Los detalles exhiben de mayores comentarios. No es para nada fácil ser bombero voluntario. Es esfuerzo, sacrificio, abnegación.

Nos vamos, dejamos a Cintia con sus ocupaciones comerciales, con la atención de Tiziano, quien con 6 añitos percibe los sentimientos de su mamá bombera voluntaria. A modo de mensaje para quienes les interese incorporarse al cuerpo bomberil, nos dice: “Que lo intente. No hay nada más lindo que ayudar a los demás y que la gente te reconozca por ser bombero voluntario”.

“Es una satisfacion hermosa servir a los demás sin esperar nada a cambio”, concluye con un dejo de emoción en su mirada.
Compartir en Google Plus

0 comentarios:

Publicar un comentario