La diversidad de animales del Parque San Martín

La riqueza faunística presente en el parque de nuestra ciudad, ubicado a muy pocas cuadras del centro, es notable. Un sitio que debemos conservar y proteger, ya que brinda la posibilidad de disfrutar del contacto con la naturaleza, en un entorno de tranquilidad y belleza.

Es innumerable la cantidad de especies de animales vertebrados que alberga, detenerse un instante a observar, permitirá reconocer de lo que estamos hablando.

En lo que respecta a los peces, encontramos al bagre, viejita de agua, chatita o plateadita, dientudo, palometa y dos tipos de mojarritas diferentes (madrecita de agua y mojarra). Notamos diariamente a los niños entretenerse pescando.

Relacionado a los anfibios y reptiles, habitan sapos, ranas de zarzal (cambia su coloración desde verde claro a canela uniforme o con manchas marrones) y tortugas acuáticas que llegan a medir grandes tamaños.

Murciélagos, ratones, ratas y lauchas conforman el arco de los mamíferos. Alguna vez vivió hasta el coipo, también llamado falsa nutria.

Las aves son las más abundantes, llegándose a contar unas 45 especies: hay picaflores, tordos, urracas, benteveo, hornero, chingolo, ratita. Las que llegan en la primavera: como la tijereta, el corbatita, suirirí o las golondrinas. Por otro lado tenemos a las calandrias con sus deliciosos cantos (imitando a otros pájaros), cinco tipos distintos de palomas, y rapaces representadas por el chimango, el carancho y las lechuzas nocturnas. En el ambiente acuático, hay patos, biguá y teros.

Ocasionalmente aparecen cisnes, frecuentan también halcones, que se encargan de cazar a las palomas y pichones. Podríamos seguir enumerando muchísimas, son relativamente fáciles de observar, sólo se necesita un poco de paciencia.

Por lo descripto, aconsejamos asistir a jugar, compartir, dispersarse, salir a caminar, correr, ya sea de manera individual, con amigos o en familia. Asimismo, las instituciones podrían elaborar proyectos ecológicos, salidas educativas con las escuelas, programas, etc.

Además, cuando se llevan a cabo este tipo de actividades, se generan múltiples beneficios para la salud, como mantenernos en buen estado físico, oxigenar el cuerpo íntegramente. El contacto con el ambiente segrega endorfinas (hormonas asociadas al buen ánimo). La relajación, el placer y la tranquilidad, se consiguen al estar en un contexto natural, contemplando el paisaje.

Luciano Echeto
Especialista en Gestión de Naturaleza
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