“El Baby”

Fernando Juan Bethouart nació en Magdala. Creció en la zona de la Escuela Fuentes y en Chiclana. Un perro le enseñó a caminar. Se afianzó en Pehuajó donde se destacó en la gastronomía y brilló en la radio como relator deportivo. Sentido del humor y facilidad de palabra. Empezó relatando carreras de autitos de juguete. Recuerdos y emociones de un querido y querible personaje.

Es difícil y al mismo tiempo fácil entrevistarlo. Cada tema lo apasiona. Nada elude y mezcla hábilmente sus serias apreciaciones con anécdotas y pizcas de humor, aunque en este encuentro la emoción lo bloqueó hasta las lágrimas. Las vivió todas, va a cumplir 84 años pero se siente un pibe de 50.

Un 21 de marzo del año 1933 llegó al mundo en Magdala. “Desde muy chico fui al paraje de la escuela Fuentes, paraje del boliche La Esperanza. Después me voy a un establecimiento cerca de Chiclana, por muy poco tiempo, apenas caminaba. Tal es así que a mí me ayudó a aprender a caminar un perro, que se llamaba Milor. Me prendía de su pelaje lanudo y me llevaba despacito”.

El campo era de Trejo, familiares del primer intendente de Pehuajó. Mi padre era trabajador rural. De Chiclana, luego nos vinimos buscando el pueblo al campo de Mendizábal, que curiosamente también fue Intendente de Pehuajó. De ahí pasamos al cañón a Alvarado, a la parte de arriba. Y después, en la década del 50, nos fuimos a Pehuajó, a la calle Lafinur”.

Después de estar en la Escuela Militar de Equitación, en el año 1956 comenzó su labor gastronómica. “Tuve el negocio frente a la Estación, el popular Bollo que se quemó. De ahí surgió una gestión muy especial de quien fue el mejor amigo de todas las épocas, Nelo Massola. Me dio una mano para comprar La Taverna. Recuerdo que le dije a Nelo vamos a hacer los papeles de lo que le debo. Qué papeles, si vos me los vas a pagar, me contestó. A los tres meses se lo pagué. Eran otros tiempos”.

“Después –añade- me fui atrás de la vía, donde tuve el restaurant Don Yiyo en homenaje a mi padre. Más tarde lo vendí”. Concluía una etapa comercial pero siempre siguió ligado al mundo de las comidas, hasta hoy prepara y vende exquisiteces en su casa.

LA RADIO, UNA PASIÓN
“Empiezo cuando estaba en La Taverna, con “Negreira Organización Publicitaria”, que era como una emisora por cable, iba de casa en casa. Y ahí comienza la historia del supuestamente locutor”.
Y el relato deportivo fue su fuerte, su signo distintivo, su popularidad. “Vamos una vez a unas pruebitas para chicos que hacían frente a la Iglesia. Y como Negreira no les cobraba me pidió acompañarlo en la gauchada. Fui y me prendí en broma con el relato de las carreras de autos tirados por los chicos con hilo. Y les gustó a todos”.

Sonriente y feliz rememora aquella primera experiencia. “Luego vendría la “vuelta de Pehuajó” y uno del equipo de Luis Elías Sojit que transmitían me pide que les de una manito. Ud. francés, me decía por el apellido, desde Bellocq me sigue la carrera. Adelante francés, me decía, tenemos los pasos. Y fue la primera vez que actúe directamente en radio y en una radio importante.

Me querían llevar porque decía que no era fácil encontrar a alguien con tanta facilidad de palabras. Pero no, después llegaría LT22 y directamente arranqué transmitiendo”.

TODOS LOS DEPORTES
La pregunta sería ¿qué no transmitió Baby? Posiblemente torneos de bolita, balero o yoyo. “Con LT22 llegamos a relatar boxeo, básquetbol, ciclismo, automovilismo en pista y TC cuando pasaba por Pehuajó, y el fútbol. El boxeo lo he relatado todo, desde hace 50 años, con figuras relevantes como Loche, Accavallo, Pajarito Hernández, entre otros”.

“Me tocó también manejar el boxeo en muchas oportunidades, como fiscal, jurado. No solo acá sino en otros lugares. Cuando vino Pajarito Hernández tenían que venir tres jurados y solo vino uno. Me ven a mí y a Jorge Centeno para completar. Damos los fallos, el de Buenos Aires 98/94, Jorge Centeno 98/94 y mi tarjeta 98/94. Sabíamos lo mismo que el tipo de Buenos Aires”.

Historias, anécdotas, recuerdos, reviven en su relato. Imposible citar todas. “En el ciclismo, la doble Bolívar que fue la última grande que hubo, la transmití en todo el recorrido con la camioneta del finado De Tóffoli. Me acuerdo como si fuera hoy. Cuando llegamos una ovación de locos. Me sacó los auriculares y la gente me dice la ovación es para usted no para los corredores. Me ovacionaban, había hecho en relato también de locos”.

PURA VOCACIÓN
Sin duda Baby tiene un don en materia de comunicación radial. En su tiempo no había dónde aprender y había que autoformarse. “Creo que la mejor escuela es el escenario y la calle, además de tener vocación en esto, como en otras actividades de la vida”.

Y su vocación es pura, natural. “En Pergamino me quisieron llevar, lo mismo en Bahía Blanca, en Comodoro Rivadavia que fuimos con el finado Pancho Caldiero, a los dos nos querían contratar. Me acuerdo que le hicimos una audición a la mañana, que se le cayeron las cortinas a los tipos”.

Luego de acotar que le apasionan todos los deportes y remarcar “el ciclismo propiamente dicho, el auténtico, el que dependía del corredor, porque hoy son juegos de equipo”, habla del fútbol pehuajense. “El de la década del 70 no lo puedo olvidar jamás. Aquel era un equipo que tenía jugadores que jugaban en Pehuajó y hoy podrían ser estrellas en Buenos Aires. No hago nombres porque podría ser injusto.

Un día vino un político, no recuerdo quien era. Me dijo jugué en Tandil y había un 6 que era una locura. Le decían Ciego. Si señor De Antón. Qué jugador, ese era un fenómeno. Nombro ese como puedo nombrar otros. Erramouspe en el arco con atajadas inolvidables”.

PREMONICIÓN ESPONTÁNEA
“Tengo el relato de un gol que no olvido. Arranca desde el área grande Pehuajó con César Antonio Lamanna por la derecha, en cancha de Defensores. Y yo empiezo a decir, es gol de Guinea. Sigue avanzando y la jugada termina en gol y es gol de Guinea. La gente terminó aplaudiéndome.

Es que uno estaba tan metido en el partido. No estoy en desacuerdo como se relata hoy, pero van detrás de la jugada, son terriblemente muy reiterativos y se hace muy pesado. No sé si aquello fue mejor, pero era distinto”.

En aquellos tiempos la tecnología disponible implicaba esfuerzos e ingenio. Hoy salen con un teléfono celular de una cancha. “En Tres Lomas, una vez, tuvimos que extender como 400 metros de cable. En Villegas me tocó ir a una casa a pedir uso del teléfono. Para la radio no, me contestaron. Le dije acá se paga en el momento. Parece que una radio no le había pagado. El hombre quedó encantadísimo”.

Y como en todo quehacer están las malas también, los sinsabores. “En Mar del Plata que no pudimos transmitir porque andaban de fiesta los tipos y se olvidaron de llevar los equipos”.

EL VIAJANTE
Es común, en muchos lugares de la región, que hablen o recuerden a Baby Bethuoart viajante. “Anduve mucho y tengo gratísimos recuerdos. Me encuentro con gente y me dicen en tal lugar siempre se acuerdan de usted. Yo no pagaba hospedaje ni comida. Había clientes que me preguntaban a que hora iba para hacer una comidita “de las que Ud. sabe y comemos todos a las 12. Y dormir, duerma acá. Son expresiones de afecto muy especial”.

INTENDENTES Y FAMOSOS
“Tuve la suerte de estar con muchos de distintos deportes. Y en el orden local tuve muchas posibilidades de ingresar a la Municipalidad. Nelo Massola me decía queres venir a trabajar. Pablo Landa me decía “Baby queres venir a trabajar con nosotros”. Julio Rodríguez, que me apreciaba mucho, me decía lo mismo. Crespo Montes que comía en mi restaurant me decía “porque no venís a trabajar con nosotros...”.

El cultivo de amistades a través del periodismo y el deporte es notorio en la vida de Baby. “Un día en Trenque Lauquen, voy a entrar a una cancha y me dicen ¿¡Ud. va a pagar la entrada!?... El intendente Barrachia un día también pidió hablar conmigo”.

SENTIDO DEL HUMOR
Una de las características del veterano relator, reírse y hace reír. “La verdad que no sé de dónde viene. A la mañana en la radio hay gente que llama y pide que cuente un cuento. No lo sé, será que soy muy espontáneo y rápido para pensar. Dicen que un tío de mi viejo, que era casado con una nieta de José Hernández (el autor del Martín Fierro), era así medio “rayado”, muy espontáneo, muy jodón”.

En las transmisiones de fútbol ponía pildoritas de humor. “Una vez en cancha de Deportivo que jugaba con Boca, entró gente del Club Boca. Eduardo Castaño me dice “entró Calvo” (por entonces Presidente) y le digo “No sé, porque entró de gorra” y así hay muchas.

Una, un poquito gruesa, cuando en el día de la madre, estábamos con Manolo Arive quien dice “este día tan especial lo dedicamos a todas las madres”. Y yo también agregué “aunque la mía no lo puede escuchar”. Viene uno y dice “yo también la perdí a mi madre. “No –le digo- la mía es sorda… No quedó ni el gato”.

El fotógrafo de Madero: “Aldo Nati fue a Buenos Aires y compró una máquina de sacar fotos. Le enseñaron su manejo pero no le dijeron como eran las fotos de medio cuerpo. Y llega uno y le pide justo eso. ¿Para el carnet es? Sí, contesta el cliente. “Dale anda al pozo”. Lo tenía hecho y los metía hasta la mitad del cuerpo y les sacaba la foto carnet”.

Así es Baby. Sin libreto, espontáneo, natural, decidor. No hay mucho que agregar. Orillando los 84 años tiene una rutina de trabajo envidiable. Se siente satisfecho. “Si tuviera que volver a empezar creo que lo haría de la misma manera. Todo ha salido muy lindo”, concluye.

Termina el encuentro. Baby, que nunca supo el porqué del apodo, responde el Ping Pong. La emoción lo invade al recordar sus padres y su hermano que trabajó en el Molino. Al evocar LT22 y al Ing. Raúl Negreira el quiebre es total. Baby aprieta sus labios. Sus anteojos se humedecen. Entrevistador y entrevistado en silencio. Hay que contener las lágrimas. El silencio predomina. Acaso desde el éter se suma el alma buena de Negreira…


PING PONG
-¿Un deseo?: “Que todo mejore”.
-¿Una esperanza?: “Que mi familia lo pase de la mejor manera y que mis 14 nietos sigan al lado de sus padres”.
-¿Un recuerdo?: “Mi padre, mi madre y mi hermano”.
-¿Una ingratitud?: “Hay varias, pero son del pasado. Lo reconstruí rápido y seguí para adelante”.
-¿Una gratitud?: “Vivir tanto tiempo y hoy a los 80 y pico estar como una persona de 50”.
-¿Un ídolo?: “En automovilismo, Oscar Alfredo Gálvez. En boxeo, Nicolino Locche, el más grande de todos los tiempos a quien vi y dialogué. En fútbol, aunque cueste creer, Riquelme, porque jugaba caminando y hacía más que los que jugaban. Algunos dirán Maradona, al jugador lo quiero no al otro que prolonga sus pavadas. En ciclismo, uno de los hermanos Giachea”.
-¿Un rencor?: “No. Si alguien se equivoca conmigo la dejo pasar”.
-¿Magdala?: “Me sorprendió. Fui hace un tiempo y lo vi como una tapera, de 300 personas quedarán 60”.
-¿Pehuajó?: “Toda una vida. Un Pehuajó que ha superado épocas muy duras. Se dice de intendentes que hicieron y otros que no. No entiendo de política”.
-¿LT22?: “Un recuerdo imborrable”.
-¿El ingeniero Negreira?: “Un amigo bárbaro”.
-¿Baby Bethouart?: “Me miro en el espejo. Parece que tengo 50 años”.



FLASHES

-En materia de fútbol jugó y al decir de algunos observadores con buena performance. También corrió en bicicleta. “El Coloso Sport –recuerda- que eran tres jueves, llegué a ganar las tres carreras”.

-“Iba a tercer grado y me tocó correr el campeonato de velocidad con los de sexto. Era sumamente veloz, creo que Perico Bassart era el único que podría haber ganado en 100 metros, en 220 la cosa iba a ser dura”.

-“Cuando voy al servicio militar, una mañana, en Mercedes, largan una carrera como 300, de una punta de una calle a la otra. Y gane por 4 o 5 metros. Me preguntaron ¿dónde hacés atletismo? En ningún lado, le dije. Y esas son otras cosas lindas que me ocurrieron”.

-“Hago radio de lunes a viernes. Luego hago mis trabajos de gastronomía y con el tiempo que me sobra, hago quinta para tener plantaciones. Este año regalé duraznos a todo el barrio. Había planta rellenas que se caían los gajos. Tengo limones, manzanas, pelones, damascos, mandarinas, naranjas. Y después cebolla, puerro, tomates, ajíes”.

-“Me sobra tiempo, por eso en comentarios radiales, digo que falta que nos hace un poco de entusiasmo para trabajar. Veo los baldíos, los terrenos adyacentes a la vía y me pregunto: ¿Qué esto no se explote para nada?. No sé, pienso que gran parte de los argentinos no son aficionados al laburo. Veo que traen frutas y verduras y recuerdo los Faixas, los Villaseca, los Presfilippo, que tenían unas quintas mostruosas y surtían todo el pueblo”.

-“Me levanto todos los días a las 5 y media de la mañana. Trabajo, hago gran cantidad de pollos y matambres arrollados. Aclaro que no por necesidad. No me voy a sentar en la vereda a esperar qué. Y de ahí salió mi cero kilómetro, para las fiestas de fin de año he pasado los 200 pollos. Ah, de un azotillo te hago un matambre de locura”.

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