Aire puro para sentirse mejor

Está comprobado que todo es posible en la vida y que nunca es tarde para tomar una decisión y ponerla en práctica. Los resultados son insospechados. La experiencia en deportes extremos del matrimonio Mansilla-Bernoldi es una cabal demostración. Impresiones y sensaciones para compartir y reflexionar.

Norma Mansilla (47) y Mario Bernoldi (52), están juntos hace 31 años. Como todo matrimonio afrontaron obstáculos y al mismo tiempo alimentaron sueños. La práctica de un deporte extremo era un íntimo deseo de ella, y quizás nunca había tomado la decisión de asumirlo. Pero todo llega a veces sin proponérselo.

“Comenzamos cuando un día nos llega la invitación de una compañera, Macarena Hernández, para realizar el Cruce Columbia en el 2016. Yo –dice Norma- toda la vida soñé con realizarlo. Me parecía una locura, le comento a mi esposo de esta idea. Prometí que lo haríamos juntos, y así fue. Nos embarcamos varios de Pehuajó para llevarlo a cabo, empezamos con los entrenamientos para cumplir con los desafíos personales de cada uno. Y desde ese entonces seguimos haciendo juntos estas hermosas carreras de montañas o sierras”.

EXIGENCIA FÍSICA Y MENTAL
 La actividad deportiva se denomina “Ultra Trail” y consiste en correr por senderos de montaña, huellas, caminos rurales, por arroyos, ríos y con grandes subidas y bajadas. Obviamente su práctica implicó un período de adaptación: “En los inicios –señala Mario- tuvimos que empezar a realizar entrenamientos en cuestas, puente, que es lo que tenemos acá. Buscábamos lugares que tuvieran parecidos con esos lugares como lo es el sur. Y además –añade- empezamos a competir en carreras de sierras (Tandil, Sierra de la Ventana, La Serranita de Mar del Plata) todo para sumar experiencia y adaptando a nuestro cuerpo porque son carreras que requieren mucha exigencia física y mental”.

Hay quienes sostienen que este tipo de deportes además de la función física que cumple en quienes lo practican, provoca una sensación de libertad muy especial y ayuda a superar estrés y otros trances. ¿Es así? “Es así. Si bien vas acompañado con el resto de los competidores, por momentos sentís que corres solo con la naturaleza a tu lado, el sentir el canto de los pájaros, de los animales, hasta el mismo viento, brisa que da en la cara te hace sentir libre, es difícil explicarlo con palabras, pero se disfruta hasta el aire que respiras en esos lugares que hace que olvides muchas cosas que pasan por tu cabeza”, relata Norma complacida y feliz.

GRATITUD Y EMOCIÓN
Los gestos, rostros e impresiones de Norma y Mario lo dicen todo. Desde nuestra inquietud periodística presumimos que debe experimentarse una sensación muy especial cuando se llega a la meta luego de superar instancias complicadas en una competencia. “Es lo más gratificante que uno siente”, exclama Norma y agrega: “Es ahí donde decís ¡sí! lo logramos, valió la pena todo el esfuerzo que hicimos. Aunque más de una vez, después de cada carrera quedas todo dolorido pero es con placer”. Y la satisfacción es mayor, acota Mario, cuando “hemos llegado juntos a la meta y cruzar el arco. Doblemente emocionante porque compartimos los mismos gustos en esto que es carreras de montaña, además que también hacemos bicicleta de MTB (montan-bike)”.

Indudablemente, prepararse para competencias de esa magnitud requiere entrenamientos. A propósito, coinciden en manifestar: “El entrenamiento es casi todos los días, siempre hay un descanso, pero si uno quiere lograr algo se entrena y duro, hay que acostumbrar al cuerpo a las grandes exigencias”. Así de simple y contundente y el esfuerzo en mayor cuando hay que cumplir con las obligaciones laborales. Pero se puede amalgamar trabajo y deporte. “Se puede realizar deporte y trabajar, solo es cuestión de organización, y no ponerte excusas a la hora de salir a entrenar”, afirma Norma que cumple tareas de empleada doméstica criterio que comparte Mario, convecino que durante 32 años fue empleado en la desaparecida Droguería Suizo.

El matrimonio, al evaluar la experiencia está conforme, feliz. “Más que satisfechos, hemos logrado mucho en poco tiempo, ya que lo hacemos con solo nuestros recursos económicos”. El deporte elegido huele a “desafío”, tal vez el mismo que ellos asumieron cuando decidieron practicarlo. “Nunca imaginamos poder estar compitiendo en este tipo de carreras, ya que hay muchos corredores de todo el mundo y que son de elite, con una altísima experiencia y preparación física, y eso hace que uno vaya mejorando y dando todo lo mejor. Si se da algún podio, mucho más placentero, es un mimo al corazón pero nunca olvidamos que vamos a disfrutarla”.

ANIMARSE QUE SE PUEDE

Una ejemplar actitud y opción de vida. Ésta y otras actividades similares crecen notoriamente en nuestro medio. El relato de las experiencias vividas de pronto estimulan. He aquí el consejo o sugerencia de Norma y Mario: “Que practiquen cualquier tipo de deportes, tengas la edad que tengas. Todo está bueno, sea competitivo o amateurs. Te hace de amigos, cuidas tu salud, salís de la rutina diaria, del sedentarismo. Que se animen, que dejen la vergüenza del qué dirán, salgan al aire libre que es lo más lindo”.
Al final del encuentro, de la pareja Mansilla-Bernoldi, justo en el día de los enamorados, hacen público su agradecimiento “a todos los que comparten estas experiencias con nosotros. Son momentos inolvidables, que te llenan el alma y que cada día te dan más ganas de seguir avanzando”.

Norma transmite su entusiasmo y como corolario comparte un pensamiento, aplicable en todas las instancias de la vida: “No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. Valora la belleza de las cosas simples”.

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