Trabajo y perseverancia

Ya llevan más de treinta años de actividad comercial. Vivieron distintas etapas, superaron muchas dificultades, pero nunca claudicaron. Hoy, centralizados en el rubro de pescadería, atienden numerosa clientela y siguen juntos, con el apoyo de sus hijos, complacidos por los logros obtenidos.
El hecho de haber superado las veinte temporadas de Semana Santa, dando respuestas locales y zonales a los requerimientos de pescado y frutos de mar, motivó la inquietud periodística. Su trayectoria, a la hora de hacer evaluaciones, es válida para ejemplificar sus esfuerzos y constante perseverancia.

Luego de experiencias comerciales en la zona de la plaza España. Primero en el kiosco de la terminal de ómnibus desde 1983 a 1990. Luego se trasladan enfrente, Varela y De Campo, e instalan Surtidos Manuelita. Posteriormente, en 1995, al lado sobre calle Del Campo, comparten un servicio de despensa y hacen la primera experiencia en la comercialización de pescados, rubro sobre el cual se afianzan y se radican al poco tiempo en calle Estrada 234 a metros del parque San Martín.

Romero al recordar los comienzos, manifiesta: “Andaba en la calle repartiendo en una camioneta. Fue mi inicio con el tema del pescado. Después nos instalamos por poco tiempo frente a la Terminal y luego nos vinimos a Estrada 234. Aquí ampliamos las variedades de pescados e incorporamos mariscos. Nos dio buenos resultados, hicimos una buena clientela hasta con clientes de la zona”.

La incorporación de pescados importados causó mayor demanda a nivel regional. Ahora, sin los avatares de los tiempos iniciales, Horacio afirma “Fuimos constantes para atender los clientes y además enseñamos a la gente a consumir pescados. Costó mucho pero se logró”.
Ana, su esposa, que coordina toda la actividad en el local de ventas, remarcó la importancia de asesorar a los clientes, dado que no todos conocian detalles y hasta secretitos para la elaboración de pescados. “Siempre tratamos de instruirlos, investigar sobre tipos de pescados y buscar recetas. No todos saben cómo consumir y como preparar. Incluso cuando un médico receta el consumo de pescado. Hemos aportado sugerencias sobre los beneficios del pescado para la salud. Muchas veces la gente pregunta. Es importante acostumbrarse a consumir, al menos dos veces por semana y variar las formas de cocción”.

La oferta es amplia y la calidad de los productos son motivo de permanente preocupación. Mariscos pelados, langostinos, rabas, mejillones, cholgas, calamares, tentáculos, salmón, hamburguesas y filet, rebosados y precocidos, son algunas de las opciones que ofrece Pescamar. A propósito de la calidad de los productos, Horacio sostiene que “Es fundamental que el traslado se haga con buenos equipos de frío. Tenemos proveedores que cumplen y todo llega en condiciones. Y siempre cumpliendo con las normas sanitarias que son controladas por SENASA”.
Es dable apreciar el intenso movimiento que en forma permanente se registra en el lugar, donde además hay expendio de agua potable y cubitos, dando respuestas también a pedidos locales y de la zona.

Cada semana santa, la actividad se multiplica y la repercusión en mayor. La atención, la disponibilidad de productos de calidad y la variedad existente, convocan abundantes consumidores durante las tradicionales celebraciones. Al respecto, cumplidas 20 temporadas de semana Santa, el matrimonio Romero manifiesta su satisfacción, su conformidad, al tiempo que redoblan esfuerzos para brindar cada día un mejor servicio.
Ambos destacan “el importante el apoyo de sus hijos, para atender y mantener el negocio”, accionar que confiere al emprendimiento una connotación familiar que con toda seguridad se cultiva y se transmite en la nueva generación.

Ana y Horacio, simples, humildes, dejan en el pasado tiempos difíciles que tuvieron que afrontar, por diversas dificultades económicas, que felizmente se fueron superando, justamente por el espíritu de lucha que los caracteriza, particularidad que queda en evidencia en el movimiento y en la proyección del emprendimiento.

Ana, en el negocio y en la casa, atendiendo todo sin dejar de lado detalle alguno. Horacio y sus hijos, en la calle y en los numerosos comercios que los eligieron como proveedores. Una tarea cotidiana que empieza muy temprano y termina muy tarde. Una constante de trabajo, fe y perseverancia.
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