Entre lágrimas y sonrisas

Ante el egreso de una nueva promoción de la Escuela de Enfermería, otra del curso de formación de mucamas en el CFP y la celebración del día de la enfermera, recuerdos y reflexiones que emocionan. La niñez en Madero, la formación universitaria, la vocación de servicio, la importancia de la familia. La fortaleza de mujer y madre para superar sinsabores y adversidades.

Una pausa en su tarea, siempre activa y movida. Una pausa para hablar de la vida y de sus actividades. Alejandra Alicia Angelucci (54), oriunda de Francisco Madero. La primaria en la escuela 4 y la secundaria en la Escuela Media. Es enfermera universitaria, profesión que abraza con pasión. Tiene tercer año de veterinaria, carrera que dejó para criar su primera hija. Se ha desempeñado además como instrumentadora quirúrgica en el Instituto Médico Platense y como asistente dental en el Hospital Bollini de La Plata.

Una mirada a la niñez la emociona. Nació en su querido Francisco Madero asistida por el recordado médico Raúl Hansen. “Mi infancia fue maravillosa llena de alegría, igual que mi adolescencia. Mi madre nos vestía a mi hermana Loli y a mí, iguales siempre impecables. Guardapolvo blanquísimo zapatillas de plástico lavadas impecables. El pelo siempre limpio y recogido”. Una lágrima se escapa de sus ojos y frenamos el llanto al preguntarle cuando nació su vocación por ser enfermera.


SENTIMIENTOS ESPECIALES

“Mi vocación se fue dando paulatinamente. Comienzo a trabajar después de recibida como instrumentadora en el sanatorio Pehuajó. Mirta Andrade en ese momento instrumentaba en ese nosocomio, se casaba y necesitaba un reemplazo. Mi cuñado, el Dr Jorge Weber, me propuso. Y así comencé primero instrumentando y luego dentro de la misma entidad fui reemplazando a diferentes enfermeras. Grandes e imborrables enfermeras para mí. De todas aprendí un montón y ellas me motivaron a seguir. “Vos podés, tenés que seguir estudiando, vas a ser docente, tenés pasta para eso me decían”, recuerda sonriente y menciona a “Rosita, Delfina, Marisa Scalice, Marta Chima, Lidia Sandoval. Seguro olvido a muchas que me ayudaron en mi formación”.

No es fácil ser enfermera, prevalecen sentimientos muy especiales. Alejandra sostiene: “Siempre en la vida ocurren cosas muy lindas y también muy feas. Estas cosas también motivan o desmotivan cuando elegimos una profesión. En mi caso mi elección por esta profesión me ayudó un montón te diría que logre entender al otro, empatía podríamos decir y esto lo proyecté en mí. Porque si le suceden cosas al otro no pueden pasarme a mí. Primero me pasó con mi padre y después con la pérdida de mi madre y ni te cuento con la muerte de mi hermano. Pero está profesión te muestra otras problemática, ver al otro con miles de problemas. Esta profesión a eso se refiere. Resolver pronto lo que el otro por diferentes circunstancias no puede resolver”.

Y en sus palabras aparece el rol docente. “Somos el puente entre el paciente y el médico. Somos un eslabón muy importante en la cadena de salud. La enfermería tiene 4 áreas muy portantes el área de educación, internación, el área de la atención primaria y área de investigación”.


CONVIVIR CON EL DOLOR


Ale está convencida que “el ejercicio de su profesión requiere de mucha tranquilidad para poder resolver situaciones muy diferentes. Porque no se puede separar al individuo en pedazos se lo debe tomar como un todo. Lo físico, psíquico y el medio ambiente que rodea al mismo.
Por ejemplo la falta de trabajo, la falta de agua, la falta de afecto, de vestimenta de abrigo. No poder estudiar, etc. todo esto también enferma. Todo ayuda o no a tener salud”.

No es fácil convivir con el dolor, algunas veces propio y otras el ajeno. Requiere una actitud que no todos asumen. Alejandra la sabe manejar. “Mi fortaleza se construye desde mi paz interior, creo en que las cosas son por algo. Y todo lo logré empezando por mis padres mi padre un ser maravilloso siempre dio todo por el otro ayudando siempre al más necesitado y mi madre de nada hacía todo hacendosa, cocía, fue peluquera, tejía nos hacía todo inclusive la ropa que usaron mis hijos y después mis sobrinos pasaron por sus manos. Ahí te describo dos cualidades importantes la socialización de mi padre y el trabajo de mi madre, dos cosas que hicieron mucho en mí. Cada día al levantarme agradezco que hayan sido mis padres”.

Y los recuerdos de aquellos tiempos la invaden y pese a la nostalgia la hace feliz. “Luego fui creciendo a la par de dos hermanos maravillosos, Loli y Marcos dormíamos juntos en un mismo dormitorio con piso de ladrillo y muchas goteras. Pero una infancia feliz nunca olvidaré papá noel traía a los chicos de mi barrio chiches y a nosotros un ventilador, jajaja… En ese momento nos enojamos y con el transcurso de la vida lo entiendes y ¡como!”.

LA FAMILIA ANTE TODO


Y la familia es la prioridad en su vida. “Después de 17 años llega mi hermana Carolina, la más chiquita le llevó 17 años. Soy su madrina y el padrino mi hermano Marcos.

Amo a mis padres y a mis hermanos”, acota emocionada y enseguida se refiere a su grupo familiar.
“Conocí hace casi 34 años a un ser maravilloso, Eduardo, que es mi esposo actualmente, a quien amo con todo mi corazón. Un ser bueno, bondadoso, compañero excelente, padre que me dio 3 hijos maravillosos: Natalia, Nicolás y Delfina. Hoy Natalia es Veterinaria, trabajadora leal, excelente profesional egresada de la Universidad de la Plata, una persona admirable.

Nicolás, 28 años, cursando el profesorado de historia, casado con Josefina que también amo. Me dieron una nieta, Abril. Trabaja en el municipio, un hijo con un corazón enorme y mi compañero. Por último, la purretita, la más pequeña de 18 años, terminando ya el secundario forma parte de la bandera, es brillante, muy aplicada y estudiosa y con aspiraciones de bioquímica.

Otro ejemplo para mí, mis hijos. Cuando querés se puede desde aquí nosotros y desde allí mi esposo, tratando de seguir siempre para adelante…”

Sus impresiones son contundentes, superadoras. Alejandra sabe sinsabores y dificultades, y asumirlas y enfrentarlas ha sido virtud y enseñanza al mismo tiempo. Esboza una sonrisa y remarca: “Como verás en la vida cuando se quiere se puede, pero muchas veces una de cal y otra de arena”.

Y esta servidora sigue su ritmo, en silencio pero con convicción. “Hoy ejerzo en la Cooperativa Eléctrica, también soy docente hace aproximadamente 10 años en el municipio, en la Tecnicatura de Enfermería, formo mucamas para establecimientos de salud en el Centro de Formación Profesional 401 y estoy junto a dos compañeros más trabajando, en nuestro querido Hospital componiendo un grupo de tareas junto a Andrea Medici y Osmar Antonio, excelentes profesionales, y más aún buenas personas. Esta profesión es una de las más humanas y poco valoradas y la cual necesita valoración por parte de la comunidad”.
Al final del encuentro, párrafos aparte de agradecimientos. “Quienes creyeron en mi fueron mi cuñado, Marcos Leguizamón, María de la Paz, y mi compañera de trabajo Ana Gallo, con quien compartí años de trabajo en la querida Cooperativa y en educación. La extraño muchísimo preparábamos nuestras clases y siempre hablábamos sobre el futuro de esta profesión que tiene empíricos todavía y no tiene techo”.

Las emociones se renuevan entre lágrimas y sonrisas. “Llevo en el alma está profesión y me di cuenta que con los años fui cumpliendo diferentes roles dentro de la misma. Quiero mucho a mis alumnas y me da mucha rabia cuando hablan mal de la enfermería”, concluye.

Por una mejor valoración


La capacitación es un objetivo prioritario de Alejandra Agnolucci. Sus expresiones son evidentes
“Con la tecnicatura se logró formar nuevas enfermeras que fueron, son y serán el recambio generacional de las mismas. Una enfermera es el caballito de batalla de la mayoría de los servicios del Hospital. Tendría que haber en cada escuela, en cada geriátrico, una enfermera. Cuando llegué a Pehuajó, con mis 24, 25 años, lo privado prevalecía sobre lo público, ahora en estos tiempos que corren lo público asume el compromiso de asistir en un 95 % a nuestra comunidad ciudad y pueblos aledaños. La necesidad de médicos muchas veces es reemplazada por enfermería.

Luchamos para que la enfermería trabaje sólo 6 horas, la demanda es cada vez mayor. Hasta hace unos años trabajaban en el Hospital 34 enfermeras ahora trabajan 64 y esto es gracias a la educación al conocimiento. Las enfermeras permanecen dentro de las instituciones de salud las 24 horas del día y los 365 días del año. La mayoría somos mujeres por los sueldos bajos y aparte tendríamos que jubilar a los 55 años. El desgaste físico y mental es terrible. La enfermera aparte de atender al paciente atiende al familiar, al médico, al kinesiólogo, a Rayos, al camillero, etc.

Es objetivo poder lograr instalar nuestra Escuela de enfermería dentro del Hospital que es nuestro verdadero centro de estudios. Empezar desde el primer año a cursar enfermería. Poder tener una biblioteca propia cuyas enfermeras puedan dejar allí sus libros para las que comienzan puedan utilizar. Tener un jardín maternal dentro del mismo por los horarios de las enfermeras son bastante complicados. Esta idea del jardín maternal fue realizado por una compañera, Patricia Sanchez.

El proyecto de las 6 horas fue ideado por la líder de cirugía Paola Castro y todo su grupo. Las cuales idearon un libro donde protocolizaron todas las cirugías, actividades, instrumental utilizado, medicación, etc. Y así se trabaja con todos los sectores. Con un líder en cada uno de ellos. También logramos ensamblarnos con el servicio de salud mental con el apoyo de la jefa del servicio y todas las profesionales que allí trabajan psicólogas y psiquiatras. Vamos a recibir terapias individuales y grupales. La demanda es cada vez mayor y necesitamos esa asistencia”.


PING PONG
-¿Un deseo?: “Ser feliz junto a mis seres queridos”.
-¿Una ingratitud?: “La falta de reconocimiento en lo social y económico de la enfermería”.
-¿Un reproche?: “Por mi trabajo y cosas que pasaron en mi vida, no haber podido dedicar más tiempo de mi vida a mis padres y hermano”.
-¿Una esperanza?: “Ver felices a mis hijos”.
-¿Un rencor?: “Que difícil porque tenemos que saber perdonar cuando algo pasa y todo se logra hablando el problema es que todos creemos tener razón. La comunicación es la base del entendimiento”.
-¿Una gratitud?: “Inmensa a mis padres por los valores que me inculcaron”.
-¿Un amor?: “Mi esposo, doy todo por él”.
-¿Un recuerdo?: “Mi infancia y adolescencia en mi Madero querido”.
-¿Un ídolo?: “Mi padre”.
-¿Un libro?: “Muchos, especialmente los de enfermería. Y me encanta la psicología”.
-¿Un placer?: “El deporte y viajar”.
-¿Un temor?: “El dolor”.
-¿Dios?: “Creo en él”.
-¿Francisco Madero?: “Toda mi historia está ahí, mi lugar en el mundo”.
-¿La escuela de enfermería?: “Un deseo profundo, tenerla en el hospital”.
-¿Cooperativa Eléctrica?: “Todo.
Cambió mi vida profesional”.
-¿Alejandra Angelucci?: “Una persona común con ideales y que nunca baja los brazos”.
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