El fascinante encanto de la fotografía

Desde el atrapante y mágico laboratorio casero al impensado mundo de la fotografía digital. Vivió todas las etapas. Ambas lo fascinan como la transmisión de conocimientos en talleres de capacitación donde además se conjugan arte y amistad. Un disfrute apropiado para aprovechar tiempo libre o espantar riesgos en tiempos del estrés. Recuerdos y vivencias de un autodidacta muy especial.

Néstor Cabrera (48) es nacido en Buenos Aires. A los 21 años se trasladó a Pehuajó donde se casó y ahora es padre de dos hijas. Hace 33 años que trabaja en la Fuerza Aérea Argentina. Ingresó muy joven, cumplió funciones en Buenos Aires y luego en el Aeródromo Comodoro Pedro Zanni de nuestra ciudad y actualmente en el Aeropuerto de Santa Rosa, en la parte de tránsito aéreo.
Pero en forma simultánea con su trabajo en la Fuerza Aérea, hace 27 años que se dedica a la fotografía. Se considera un aficionado pero muchos lo califican como un maestro. A propósito sostiene: “Siempre me gustó dibujar, siempre autodidacta, nunca me gustó tomar cursos de dibujo si bien me lo sugerían. Yo dibujaba lo que quería y cuando quería. Y por ahí empezó el tema de dibujar escenas cotidianas y empecé a pensar en el tema de una cámara de fotos.
Las posibilidades económicas de años atrás no eran las mismas que hoy en día, primero empecé por una enciclopedia que me la devoraba. Compraba los fascículos y los leía tres o cuatro veces antes de que llegara el otro a las dos semanas. Y después pude comprarme mi primera cámara y empecé a sacar fotos, no a hacer”.

VOCACIÓN Y CRECIMIENTO
La vocación fue creciendo y el aprendizaje, también. “Con el tiempo fui mejorando un poco la técnica, y el hecho de tanto andar en el tema me fue favorable. Por suerte pude destinarle bastante dinero, porque esa época había que comprar los rollos, revelar. No había la facilidad que hay hoy que es todo digital y lo que no sirve se tira. Pero bueno pude ponerle mucho tiempo, fui de a poco avanzando con los equipos y, si bien siempre lo tuve como actividad de aficionado, por ahí algún regalito para un amigo o pariente que se casaba o algún bautismo, algo de eso hacía, pero siempre poniéndole pasión”.
El auge de Internet y las redes sociales, en los últimos años, permitió a Cabrera establecer nuevos contactos con gente del ambiente e identificarse con la fotografía de naturaleza. “Yo ya tenía algo de intención de dedicarme pero bueno, entre el 2009 y 2010, empecé a formar parte de grupos de fotógrafos de naturaleza. Fui aprendiendo un poco y me di cuenta que había una rama especial como lo es naturaleza y aves que me empezó a gustar y le dediqué mucho tiempo a esa actividad”.


LOS TALLERES: POSITIVA EXPERIENCIA
El contacto con otros amantes del arte fotográfico generó amigos y viajes. El disfrute de Néstor es placentero. Hace 4 años alguien le sugirió dictar talleres de fotografía, una idea que ya estaba latente en el pehuajense. “Empecé a buscar algo de material y empecé con el boca a boca. Doy talleres básicos y sencillos, la idea no es hacer profesionales sino hacer grupos de trabajo que sean del mismo palo, que disfruten lo que hacen”.
Según sostiene, la experiencia es muy positiva. Se traduce en sus expresiones y gestos, como en la opinión de quienes han asistido. “El fenómeno de la fotografía -afirma- a partir de que cualquiera puede disponer de una cámara o un celular, hizo que algunas personas se den cuenta que precisan un poquito más que sacar una foto, un poco más que levantar la cámara y disparar. Entonces buscan perfeccionarse, mejorar un poco y hacer algo que les guste”.
“Nos juntamos, tomamos clases, hacemos teoría y yo a la vez trato de mantenerme capacitado tomando talleres también. Enseñando se aprende. Realmente tengo varios amigos que noto que comparten la misma pasión y de la misma forma que lo hago yo. Entonces ya pasa a un segundo plano lo que puedan perfeccionarse, lo hace cada uno por sus propios medios, y yo le doy las herramientas necesarias para que lo logren”.
Los talleres comprenden tres o cuatro clases al mes de dos horas por semanas. “Hay veces que hacemos salidas conjuntas con todos los grupos. Hoy tengo seis grupos de trabajo, son grupos reducidos para poder prestarle atención a las necesidades de cada uno. Hay grupos que llevan cuatro años consecutivos”.
Las posibilidades de aprendizaje y capacitación actualmente son muy accesibles. “Con cualquier cámara se pueden encarar, los cursos básicos alcanza con un celular, después ya es necesario que tengan una cámara de fotografía por más sencilla que sea. Lo importante es que se den cuenta que no importa la calidad de cámara, eso mejorará la parte técnica de la fotografía, pero si no tienen nada para ver o no saben mostrar el mundo lo van a hacer de la misma forma con una cámara sofisticada que con una cámara muy básica. Trato de no desmerecer las cámaras económicas porque todos hemos empezado con ese tipo de cámaras”.

LOS INICIOS EN LABORATORIO

En la charla con Néstor Cabrera evocamos los momentos de sus inicios. “Gracias a Dios, hoy en día podemos decir que es historia pero qué linda historia fue a los que nos tocó vivirla. Yo hacía fotografía color básicamente, en esa época llevaba el rollo a Foto Tejera y esperaba dos o tres días que viniera impreso el papel. Y ahí nos dábamos cuenta de las macanas que habíamos hecho y por ahí alguna foto salía como queríamos. Más allá de los costos que teníamos en esa época me divertía mucho”.
“De a poquito me compré todos los elementos para armar mi laboratorio. Era esperar que se hiciera la noche, sellar todo. Los primeros tiempos era en el baño y después pude disponer de la cocina pero a altas horas de la noche revelando entre el químico, las bandejas y los rollos, hasta ver aparecer el resultado. Era muy lindo, ahora tengo todo el equipo tendría que comprar los químicos y podría hacerlo con mucho gusto. Es algo que se disfruta mucho”.
Todo era un encantador desafío. “Era prueba y error, había que disfrutarlo. En una época, allá por el año 1992 o 1993, estuve en el Teatro Independiente de Pehuajó (TIP) y hacíamos todas las fotos de las obras en blanco y negro y nos pasábamos horas revelando para poder entregar el material. Trabajábamos con quien me enseñó a hacer blanco y negro, José Cipolla, que me dio una mano y se prendía conmigo porque también lo disfruta mucho. Y en lo que fue color lo hacíamos con Jorge Salanitro, que siempre fue una gran persona. Me ayudó muchísimo en mis inicios dándome consejos pero no solamente en fotografía, Jorge era una muy buena persona que me daba consejos en todo sentido. Lo pude aprovechar muchísimo y siempre está entre las personas que valoro en ese sentido”.

LA ERA DIGITAL

“Yo fui uno de los que no lo convencía la tecnología digital, me parecía que reemplazar una película por un censor me parecía que no iba a tener la misma calidad y las posibilidades, pero cuando mi hija, la más grande, cumplió los 15 años pidió una cámara de fotos, justo cuando empezaba la era digital. La pude usar un poquito y pude empezar a ver qué ventajas tenía la fotografía digital, como ver la imagen, poder pasarla más fácilmente por Internet”.
Y en entusiasmo fue inmediato. “Empecé a ahorrar y cambié mi vieja Nikon 601 por Nikon B80 del año 2007, hasta poder comprar una B700 en 2012 y fui mejorando en todo lo que es equipamiento de lentes y accesorios. Si hoy tuviera que volver a la fotografía analógica me costaría un poquito el tema del trabajo, hoy día la fotografía digital me permite hacer yo mi revelado en una computadora teniendo un par de buenos programas. El trabajo es mucho más sencillo y económico.
Antes, como decíamos, “quemábamos papel” nos equivocábamos y teníamos que tirar todo el papel y empezar de nuevo. Costaba y era dinero. Hoy a una foto la estamos revelando, cometemos un error, volvemos para atrás y volvemos a empezar. En ese sentido es mucho más fácil, aparte el hecho de la comunicación constante que automáticamente la puedo bajar y transmitirla directamente de la cámara al celular y desde ahí subirla a las redes sociales, cosa que antes era impensado”.

CREAR O TRUCAR
Ante el avance de la tecnología digital, hay pro y contras. Cabrera sostiene que “muchos están en contra porque todavía está el mito de que Photoshop es trucar una foto, pero Photoshop es una herramienta de revelado. Hay muchos programas que permiten agregar efectos y esos son los mismos efectos que hacíamos en una bandeja de revelado cuando oscurecíamos zona o le dábamos más luz o temperatura en un parte en especial. Cada uno va a hacer su revelado según su criterio. A uno en particular le puede gustar un estilo o no, pero cada cual hace lo suyo”.
En función de su experiencia, afirma: “Con el tema del revelado me manejo bastante cómodo, trato de no trucar, busco darle mi toque personal. Se dice que cada uno busca su estilo, y gracias a Dios nunca llegamos a tenerlo porque siempre lo vamos modificando, nos vamos reinventando. Hace diez años que me pasé a la era digital y no estoy arrepentido. Si volviera a ser todo analógico costaría muchísimo más acostumbrarse como costó de la vieja época a la nueva. Son cambios que hay que afrontarlos”.
Y concluyendo, acota: “Grandes maestros, como Raota, que hacía unos revelados con un manejo impresionante del laboratorio, hoy si viviera no sé qué cosas haría con una computadora”…

“NO HAY QUE SER MEZQUINO”
El tema, tan íntimamente ligado a la actividad periodística y al quehacer gráfico, da para hablar y escribir en abundancia. Cabrera, a modo de balance, se manifiesta “muy feliz. He tenido una familia que ha aguantado porque la actividad quita el tiempo por más que uno no quiera. Tengo el apoyo de la familia, me aguantan las locuras y gastos que sigo teniendo.
Hice muchos amigos con gente que hace unos años era impensado poder conocerla. Con las redes sociales y el contacto con muchas personas mejoró mucho la calidad de aprendizaje, el intercambio de saberes es constante”.
Y a la hora de transmitir conocimientos, está convencido que “No hay que ser mezquino en dar porque como yo tuve la posibilidad de aprender de mucha gente muchísimo más experimentada que yo, mi poca experiencia trato de dársela a la gente que recién empieza o que se interesa en este fantástico mundo”. Los interesados pueden contactarse a través de las redes sociales, vía facebook “Néstor Alejandro Cabrera”.
Néstor Cabrera vislumbra un futuro dedicado cien por cien a la fotografía, cuando se produzca el retiro de la Fuerza Aérea. Seguirá creando y ayudando a formar creadores, gente que documenta la vida humana y animal.
“El día que consigas un trabajo que te guste, vas a dejar de trabajar por el resto de tu vida” dice una sabia frase, y creo se va a cumplir en mi caso”, concluye el calificado cultor de la fotografía.


PING PONG
-¿Un deseo?: “Más unión en la gente”.
-¿Una ingratitud?: “Los que por intereses propios, no me dejaron cumplir con mi trabajo”.
-¿Una gratitud?: “Con mi familia y amigos por el aguante”.
-¿Un rencor?: “Trato de no tener, pero algunos son inevitables”.
-¿Un ídolo?: “Todo aquel que aporte algo importante en toda faceta de mi vida”.
-¿Una frustración?: “No muchas. Cada cosa se niega o se da por algo”.
-¿Un libro?: “Dios y los Halcones”.
-¿Un amor?: “Mi familia”.
-¿Un recuerdo?: “Mi primer vuelo solo”.
-¿Un fotógrafo?: “Pedro Luis Raota”.
-¿Dios?: “Existe”.
-¿La Fuerza Aérea?: “Si volviera a nacer, volvería a elegirla”.
-¿Pehuajó?: “Ciudad que me adoptó, y en la que formé gran parte de mi vida”.
-¿Néstor A. Cabrera?: “Una persona común, que hace lo que le gusta”.

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