Sangre albinegra en Sarandí

Tiene 19 años, nació en Pehuajó y hoy se destaca en la reserva de Arsenal de Sarandí. Es mediocampista central y se formó en Estudiantes Unidos, su “segunda casa”. No olvida sus raíces. Ama su ciudad y su barrio. Extraña a su familia y amigos pero se mantiene firme por lograr su sueño: jugar en primera división.



Como muchos niños, Mateo jugaba a la pelota casi todas las tardes en los potreros de su barrio. Alternaba partidos entre la canchita de una vivienda y en el verde césped de una plaza. Entre picado y picado, uno de sus amigos lo incentivó para empezar a jugar al fútbol en un club. Fue así que se acercó a Estudiantes Unidos, sin imaginar que años después se convertiría en jugador de Arsenal Fútbol Club de Sarandí, partido de Avellaneda.

“Cuando empecé a jugar en Estudiantes también practicaba tenis, entonces tuve que decidir con qué deporte me quedaba porque se me juntaban mucho las actividades y entrenamientos, y elegí el fútbol. Mi familia me ayudó a decidirme porque eran todos futboleros”, recuerda el joven pehuajense.

Mateo Carabajal pasó por todas las divisiones inferiores de la institución albinegra. “La formación que me dio Estudiantes Unidos me sirvió mucho. Creo que es el mejor club que trabaja con las inferiores y en formar jugadores. Con los DT que tuve aprendí mucho, tanto con Gustavo Iglesias, Bernardo Peña y Francisco Denuncio, que lo tuve en cuarta división donde pude salir campeón. Siempre te dejan buenas enseñanzas”, afirmo el futbolista local, que con la casaca del Estu debutó en la primera división de la Liga Pehuajense de Fútbol. También formó parte del seleccionado sub 17.

Tras sus buenas presentaciones en el deporte doméstico, Mateo tuvo la posibilidad de realizar una prueba en el club de Sarandí a la que asistió con dos compañeros. “Nos presentamos, nos vieron jugar y después de la prueba me avisaron que tenía tres días para decidir si me iba a vivir a Buenos Aires. Llegué a Pehuajó, me senté a hablar con mis padres, me dieron su apoyo y decidí venirme”, relató.

Actualmente reside en la pensión de Arsenal. Los primeros tiempos “fueron difíciles” porque “extrañaba todo lo que tenía en mi ciudad, era todo distinto”. Pero con el paso del tiempo -señaló Carabajal- “me fui acostumbrando y al estar con tantos chicos todos los días no se hacía tan difícil. Ahora tengo acá en Buenos Aires a mis amigos y mi abuela que de vez en cuando los visito”.

Pero a pesar del paso del tiempo, la situación lejos de sus afectos no es para nada sencilla. “Se extraña mucho la familia. Mi hermano me dio el mejor regalo de ser tío y padrino, y no poder estar con mi sobrina viendo como crece se extraña mucho. Y también la tranquilidad que hay en Pehuajó, salir un poco de esto y estar allá”, sinceró el pehuajense a Mirá Pehuajó.

Hoy comparte pensión con 40 chicos. La experiencia es única y representa un gran crecimiento personal y profesional. “Significó mucho estar acá, aprendiendo día a día. Empezás a valorar mucho las cosas, ser independiente y arreglarte con lo que tenés”.

PRESENTE Y FUTURO



Mateo tuvo que luchar mucho para ganarse un puesto. Dejó todo en los entrenamiento para tener su lugar en once de titular de su categoría. El esfuerzo dio sus frutos y hoy forma parte de la reserva del club, con claras posibilidades de ascender a la primera división. “Cuando llegué no jugaba y entrenaba todos los días, y cuando el técnico me dio la posibilidad y tuve una buena actuación, me gané el puesto puesto para después tener continuidad. También tuve la suerte que a fin de año me subieran a reserva donde actualmente estoy”.

“Mi sueño es poder llegar a primera, siempre uno deja todo para que se dé eso. Para eso hay que entrenarse de la mejor manera día a día, esforzándote cada vez más. Uno de mis desafíos fue dejar todo lo que tenía en Pehuajó para venir acá”, aseguró el mediocampista, que no se achica y se anima a tirar sus otros anhelos: “Me gustaría jugar en Europa. Y como soy hincha de Boca Juniors me encantaría poder jugar ahí y salir campeón”.

“NUNCA HAY QUE OLVIDARSE DE DÓNDE SALÍS”



Su familia, su barrio y su club son las tres cosas que siempre están presentes. Todos los días, en cada momento. La distancia de kilómetros no pudo disminuir su amor por sus cosas, por su gente. “Nací en Pehuajó y nunca hay que olvidarse de dónde salís. Es la cuidad donde tengo todo y la verdad que es importante para mí. Estoy orgulloso de la ciudad en donde nací. Y Estudiantes es como mi segunda casa, un club hermoso donde me dieron todo. Quiero agradecerles todo lo que hicieron y espero algún día volver a jugar ahí”, le dijo a Mirá.

Además, el futbolista de Arsenal dedicó un capítulo especial para “agradecer a mi familia y amigos, en especial a mi mamá y mi papá que hacen todo lo posible para que este acá y de la mejor manera. Sin ellos no podría haber llegado hasta acá. A pesar de la distancia siempre están para lo que necesite y apoyándome constantemente”.

PING PONG
-¿Un deseo?: “Poder llegar lejos”.
-¿Un recuerdo?: “Mi abuelo”.
-¿Una gratitud?: “Haber conocido mucha gente nueva”.
-¿Un amor?: “El fútbol”.
-¿Un ídolo?: “Mi viejo”.
-¿Un futbolista?: “Román”.
-¿Un referente en tu puesto?: “Mascherano”.
-¿Pehuajó?: “Mi hogar”.
-¿Estudiantes Unidos?: “Mi segunda casa”.
-¿Mateo Carabajal?: “Un pibe que sueña y nunca se da por vencido”.
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