Julieta Lagos: “Ser bombero fue una de las mejores decisiones de mi vida”

Nació en San Juan pero ya es una pehuajense más. Es directora de danzas folklórica y una de las primeras mujeres de la ciudad en formar parte del cuerpo activo de Bomberos Voluntarios. Solidaria, ama a su familia y deja todo por sus vecinos. Alma y corazón bomberil.



Julieta Lagos (28) es una de las siete mujeres que integran el Cuerpo Activo de Bomberos Voluntarios de Pehuajó. Ingresó a principios de 2016, tras postularse como aspirante en febrero de 2015. Hoy transita sus primeros “momentos inexplicables y situaciones únicas” en su vida bomberil, participando de sus primeros servicios y nutriéndose de la experiencia de compañeros y superiores.

Llegó a bomberos incentivada por una amiga que le pidió inscribirse juntas al curso de formación. “Ella veía en mí mucho potencial, decía muy solidaria, yo agrego que ella es mucho más. Sinceramente nunca se me hubiese ocurrido postularme como aspirante. Entré sin saber a dónde me metía y hasta dónde iba a ser capaz de llegar, hoy puedo decir que es una de las mejores decisiones que tomé en mi vida, que es una de las pasiones más maravillosas que transito y que me siento orgullosa de haber podido llegar hasta donde llegue. Amo ser bombero y todo lo que esa gran palabra significa”, aseguró Julieta.

Es mamá de cuatro hijos -Maia (10), (Emilio 9), Manuel (7) y Lucio (5)- y transita momentos “muy difíciles” ya que su marido es dicapacitado renal, en etapa de hemodiálisis y a la espera de un trasplante. “Fue muy difícil para ellos imaginarse que yo podría arriesgar mi vida para salvar otras. Desde hace 10 años vivimos situaciones de vida muy difíciles. Primero el incendio de la casa prestada donde vivíamos, estando mis hijos y yo adentro en diciembre de 2011, perdiendo el 80 % de nuestras pertenencias, quedando la casa inhabitable y nosotros en la calle, luchando para lograr cumplir condiciones habitacionales para el futuro trasplante de mi concubino, que nos dio fuerzas para levantar nuestra casa con nuestras propias manos con donaciones de personas de distintos puntos del país y con la ayuda de grandes amigos. Además enfermedades de mis hijos, 2 de ellos con riesgo de vida al nacer. Nadie se imaginaba que yo podría lograrlo, he abandonado muchos sueños y carreras por dedicarme a la salud y bienestar familiar, y bomberos fue uno de mis mayores logros”.

Hoy sus hijos la ven como un ejemplo de lucha. Que se su mamá sea bombero es algo gigante, mágico. “Quizás algún día entiendan que solo soy una persona simple y humilde que se dedicó a velar por la vida y bienes de los habitantes de mi amado Pehuajó, que aprendió a ser solidaria por haber recibido la solidaridad de los demás, por luchar tanto para darles una vida digna y un futuro mejor...”, afirma.

Y agrega: “Es maravilloso ver como mi familia me acompaña en esta vida bomberil, hasta ayudándome a abrir puertas y portones, encender la moto y hasta mi abuela con mas de 70 años levantándose por las noches corriéndome juguetes y bicicletas que mis niños pueden dejar atravesados en el patio para que yo pueda llegar rápido a prestar servicio. Les estoy eternamente agradecida por esa ayuda, esos besos, esa espera de mi marido e hijos para asegurarse que llegue sana a casa, por ese ‘cuidate, mami’ de mis hermosos peques y por el orgullo que siente mi familia por mí”.

MUJER Y BOMBERO

Para la sanjuanina, adoptada pehuajense, ser bombero voluntario significa “tener la virtud de proteger y entregarse al otro”, ya que “deja su hogar y no sabe si regresa. Es algo que se siente y se vive, pero es muy difícil transmitir con palabras·. Y si bien aún no participó en muchos servicios y acudir a grandes incendios o accidentes, la vida le enseñó a superar momentos trágicos y templar su espíritu para asumir la situación.

“Antes de ser bombero viví momentos muy duros, trágicos y creo que todo lo vivido me llevó a ser más fuerte y hasta un poquito más fría en determinadas situaciones. Si bien nuestra capacitación es constante, al momento de que suena la sirena o la vida de una persona está en riesgo se saca aliento y fuerzas para cumplir nuestra labor de la mejor manera posible”.

Al referirse a la respuesta de la comunidad al ver a una mujer bombero, Julieta sostiene que “la gente se sorprende y muchas veces me han preguntado si nosotras nos dedicamos a una tarea y los hombres a otra. La realidad es que nosotras fuimos capacitadas y trabajamos a la par de nuestros compañeros. Es muy gratificante para nosotras que se nos haya dado esta oportunidad. En este momento somos siete mujeres y 43 hombres los que pertenecemos al cuerpo activo”.

“La comunidad valora nuestro trabajo. Es más, no solo la valora, sino también se siente el cariño y gratitud de la gente para con nosotros. Hay que destacar que sin la ayuda de la comunidad, no sería posible nuestra labor, por su colaboración”, concluye.

“NADA ES IMPOSIBLE”
“Agradezco a mi familia, amigos, y compañeros por confiar en mí y darme la oportunidad de pertenecer a mi amado cuartel, de cumplir sueños y de ir creciendo en mi formación bomberil. Sin mis compañeros mi crecimiento sería imposible, sin mis amigos alentándome no me hubiese animado, sin mi familia que cuida de mis hijos, que se bancan mis largas ausencias, se preocupan y esperan mi llegada a casa, me ayudan a ser una mejor persona cada día.

“Mis padres son el pilar fundamental para ser quien hoy soy. Mis alumnos que también me cuidan y se preocupan por mí. Hoy puedo decir que nada es imposible, que los sueños se cumplen, pero para ello hay que trabajar duro, lucharla y pelear diariamente. La felicidad se logra con poco para mí y soy una agradecida de Dios y de la vida por sus enseñanzas, por las satisfacciones que me ha dado”.
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