Homenaje póstumo a Daniel Oroz

Día del trabajador eléctrico | Muchas veces la vida nos hace una jugada que disgusta. Dios sabrá por qué. Habíamos pautado una nota entrevista con Daniel Oroz, con motivo del día del trabajador eléctrico y por ser uno de los empleados de la Cooperativa Eléctrica recientemente retirado.
No pudo ser. Ni siquiera formular la invitación. Ese día sufrió una descompensación de salud, que no pudo superar. El pasado 14 de julio, el “Vasco” Oroz nos dejó.

Familiares y amigos quedaron sin palabras. Todo fue inesperado, rápido, no fácil de comprender y mucho menos digerir. Una ausencia que se hizo sentir de manera profunda en todos los ámbitos de la Cooperativa donde trabajó 33 años y en distintos sectores de la comunidad a los que estaba vinculado.

Bien se dice que cuando Dios escribe torcido sabe porqué y para qué lo hace. Quienes nos aferramos a la fe, sabremos encontrar las respuestas.
Se fue un amigo de la amistad. Un hombre sencillo, campechano, trabajador incansable. Sus últimos tiempos en la entidad cooperativa fueron como despachante de almacenes, pero cuando el servicio lo requería no tenía reparos en subir a una línea o encabezar un tendido de cables. Y todo lo hacía con férrea voluntad y sentido de responsabilidad.

La celebración del día del trabajador eléctrico tuvo un corolario indeseado. Enmudecieron las gargantas y muchas lágrimas brotaron en los ojos de los operarios de la Cooperativa. Nos dejó “el Vasco”, un buen compañero, un pingazo, de pocas palabras pero concreto en sus decisiones y acciones, valores a tener en cuenta para paliar su ausencia física.

Un cortocircuito en su salud tuvo consecuencias impensadas. No fue posible enderezar y retensar los conductores elementales del organismo. Seguramente muchos proyectos quedaron truncos, como la nota que queríamos hacer.

Dios sabrá por qué. “Vasco”, descansá en paz.
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