Cuando el boxeo tiene rostro de mujer

Exaltó el boxeo femenino en toda la zona. Nació en Trenque Lauquen, vivió en Carlos Tejedor y se radicó en Pehuajó por razones afectivas y para incentivar su pasión por el boxeo que practica con absoluta responsabilidad. Es campeona argentina invicta. Sueña con el título mundial y después con el sagrado título de mamá. Tiene fe, confianza y condiciones.



Alejada del gimnasio y del ring, relajada y con adrenalina controlada, Laura Griffa (30) rememora su infancia y su carrera deportiva. Una imponente pecera cubierta de pescaditos de colores; Sofía, una gata muy atenta; y Laica, su perra caniche, junto a sus cuatro cachorritos dados a luz hace 15 días, configuran una escenografía grata y familiar cuando la tarde-noche se manifiesta a través de la ventana.

Laura, de profesión boxeadora, ostenta el título de campeona argentina supergallo y aspira a la corona mundial de la categoría. Nació en Trenque Lauquen donde cursó estudios primarios y secundarios. “Vine hace 4 años a Pehuajó porque conocí a Franco, que actualmente es mi pareja. Yo estaba en Carlos Tejedor practicando boxeo y al conocer a Franco, nos arreglamos, nos pusimos de novio, y me vine. Aquí conocí al entrenador Carlos Crivelli, que fue quien me hizo profesional. Hice dos peleas con él y luego conozco a Jorge Gérez y actualmente estoy con él”.

UNA POSITIVA ELECCIÓN




“Yo siempre iba a los gimnasios por la parte física. Siempre hacía deportes pero nunca pensé que iba a competir, a pelear, porque no me gustaba pelearme con nadie. Empecé taekwondo, artes marciales, kick boxing. Hice unas peleas en kick boxing y después me incliné al boxeo”.

Y enseguida añade: “Empecé en Trenque Lauquen, luego seguí en Tejedor. Me agarró un chico, Gabriel Marino, que aun actualmente me ayuda en guanteo y prácticas de boxeo. Él me da una mano junto a Gerez. Me fui inclinando cada vez más al boxeo. Me gustaba más que el kick boxing, donde se pegaban patadas y el boxeo es solo manos. Empecé a hacer peleas amateurs hasta llegar a profesional”.

La joven pugilista sostiene que “el boxeo es menos riesgoso, en cambio haciendo kick boxing terminaba medio lastimada, sufrían muchos las piernas, entonces decidí ir al boxeo”. Griffa compite como profesional desde hace dos años, lleva diez peleas y está invicta, un logro más que elocuente para corroborar su nivel y sus condiciones.

“Antes hice unas 50 peleas en kick boxing. Anduve bien, al final me dieron una chance mundialista en Perú, donde peleé con una rusa y perdí por puntos. Luego hice una más, y fue una de las que más sufrí en Perú. Después hice otra pelea más y dejé, me fui al boxeo”.

SABER DECIR “NO”
No es fácil elegir y cultivar con responsabilidad una disciplina tan exigente como el deporte de los puños. A propósito, Laura señala: “Me dediqué de lleno al boxeo, un deporte muy sacrificado. Tenés que dejar muchas cosas de lado. Salidas, reuniones, fiestas. Entreno tres veces al día y a las diez de la noche ya estoy durmiendo. Es muy raro que salga. Me prohíbo de muchas cosas, incluso de ver a mi familia, porque por ahí no voy porque tengo que entrenar. Se dejan muchas cosas, pero mi familia y mi pareja me acompañan y todo se hace más llevadero”.

Laura valora el apoyo de su entorno familiar como el de todos los allegados y seguidores. “Eso estimula, porque por ahí dan ganas de dejar todo, pero la familia comprende que hay cosas que no se pueden dejar”, remarca feliz y segura de sus decisiones. Y a modo de ejemplo, nos cuenta cómo es un día de su vida:

“Me levanto a las 6 de la mañana, la parte física la hago a las 7. Estamos hasta las 9:30 más o menos, me entrena Gastón Sánchez. Luego vengo, me doy un baño, descanso, y a las 2 de la tarde vuelvo al gimnasio con Gerez y hacemos la parte de técnicas del boxeo, bolsa, etc., de acuerdo a lo planeado. Y vuelvo a las 7 de la tarde, a veces para guantear y lo que esté planificado. Esto todos los días, solo tengo el domingo para descansar, porque los sábados salimos a trotar y correr”.


LA CLAVE: ENTRENAR Y ESTADO FÍSICO ÓPTIMO



Tiene como objetivo prioritario y determinante, llegar a las peleas bien entrenada. “Hay peleas que las he ganado físicamente, como la última en Luján. Me gusta entrenar mucho y llegar a todas las peleas. A veces a una chica muy boxeadora le ganás con el estado físico. Si me llaman y estoy mal físicamente prefiero no pelear, siempre quiero estar bien entrenada”.

En la mano derecha de Laura se observa un vendaje, que por un lado motiva alteración en los entrenamientos y por otro posibilita descanso. “Tuve que hacer un parate, un descanso, porque tuve una fractura de dedo después de la última pelea en Luján. Tengo tres semanas para recuperarme y solo hago la parte física en este momento”.

Esta situación determinó decir no a una pelea prevista para agosto próximo. Primero está la recuperación de la mano. “Tenía una muñequera y me colocaron una chapita y vendaje. Va bien, tengo que cuidarme nomas”, acota y señala que es la primera vez que se lesiona: “Me zafó en vendaje y me pasó esto. Me atiende Juan Bolognesi. Vuelvo el 20 de julio, pero todo va bien, quedará el dedo normal. Hago lo físico pero extraño pegarle a la bolsa”, exclama sonriente y acota: “Igual un descanso viene bien”.

CLAROS OBJETIVOS
En cuanto al resto del año en curso, aspira realizar una “peleita a 10 rounds, no sé si defendiendo el título” pero su mente tiene un objetivo puntual que compromete mayor esfuerzo y dedicación: “pelear por el título del mundo, chance que se puede dar este año”.

Al respecto, la campeona argentina indica que se puede competir por el título mundial porque “la mujer en boxeo, pasando 10 peleas, más en mi caso que llevo 10 invicta, puede hacerlo. La idea es hacer una más y llegar con más confianza por el título del mundo. La idea es hacerlo acá en Argentina, ya que la actual campeona es argentina Carolina Duer. Me hablaron de competir en una categoría menos, pero no quiero, no es fácil bajar de peso. Prefiero hacerlo en mi categoría y que me den la chance de pelear con Carolina”.

Y los ojos de Laura se iluminan. El gran objetivo está cerca, quiera Dios se haga realidad. Están en contacto permanente por esa anhelada chance. Y junto a sus afectos aguarda impaciente la eventual confirmación. La trenquelauquense apehuajenizada o la pehuajense trenquelauquenche puede. Quiere pelear por la corona mundial supergallo. Ganas sobran, condiciones también.

“Segundos afuera”

-“A mi familia, que practicara boxeo primero no les gustaba. Ni preguntaban cómo me iba. Con el kick boxing tampoco, no le gustaba. Ahora cuando empecé boxeo como profesional empezaron a ir a los lugares donde peleaba, hasta que un día hicieron una bandera gigante y la llevan a todos los eventos, mi viejo, mi mamá y mis hermanas. Me siguen un montón. Ahora mis viejos están felices y contentos”.

-“Tengo 5 hermanas más y 20 sobrinos. Tengo una hermana gemela, que es maratonista. También hizo boxeo, 5 peleas amateurs, andaba muy bien, mejor que yo, pero prefirió correr. Es maratonista de distancias largas de 21 a 42 kilómetros. Recientemente vino y participó en el maratón del aniversario de Pehuajó, de 8 kilómetros. Fue para venir a verme y estar juntas. Yo la acompañé en bicicleta. Terminó los 8 y siguió corriendo para entrenar hasta cubrir 20 kilómetros. Las otras hermanas se dedican al trabajo y sus familias. Las gemelas somos deportistas”.

-“Me siento pehuajense y trenquelauquense al mismo tiempo. Acá la gente me trata bien. Dicen nacida en Trenque Lauquen y radicada en Pehuajó, me gusta que nombren los dos pueblos, porque los dos me siguen. La gente de Pehuajó es buena, me han ayudado muchísimo”.

-“Tengo apoyos para poder seguir. Tengo muchos gastos mensuales. Agradezco a mi pareja que me ayuda, me compra todo. Las vitaminas que consumo, por ejemplo. Cuento con una pequeña ayuda del Municipio y el apoyo más grande que tengo es de la empresa Trelau de Trenque Lauquen, que me ayuda desde que me inicié. A todos mi agradecimiento”.

-Al preguntarle cómo imagina o que desea para el futuro, el rostro de Laura refleja su instinto maternal: “Tengo ganas de tener un hijo, pero en este momento por el deporte no puedo. Tampoco quiero tener un hijo a los 40 años. Quiero ver si logro la pelea por el título mundial y el año que viene ver”.

PING PONG
-¿Un deseo?: “Ser campeona del mundo”.
-¿Una esperanza?: “Estar entre las mejores boxeadores”.
-¿Un rencor?: “Para qué tener rencores”
-¿Una frustración?: “Cosas que no he podido cumplir en mi vida”
-¿Un amor?: “Madre, padre, hermanas, sobrinos y Franco, mi pareja”.
-¿Un amigo/a?: “Pocos pero buenos”.
-¿El futuro?: “Tener mi propia familia”
-¿Un ídolo?: “el boxeador Lomanchenko”
-¿Un hobby?: “Hacer deportes”
-¿Trenque Lauquen?: “Mi lugar de nacimiento, infancia”.-¿Pehuajó?: “El lugar que me ha dado buenos momentos”
-¿Dios?: “El Señor”.
-¿Laura Griffa?: “Siempre será “la joya” Griffa”.
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