Por el sueño de Carlos

“Asombro, tristeza y desilusión”. Así lo describió un vecino, y sus palabras ganaron trascendencia a través de redes sociales. Son palabras de un pehuajense. Dolido por el presente de un proyecto artístico local. El mismo dolor que sentimos nosotros, quienes hacemos Mirá, que fuimos testigo de la formación y nacimiento del Auditorio del Arte de Carlos Méndez, ubicado en Hernández entre Mitre y Rivarola.



El espacio se fundó en 2012 con la intención de devolverle a Pehuajó un lugar para disfrutar del cine y otras expresiones artísticas, que habían perdido relevancia en nuestro distrito con el paso del tiempo. Los inicios fueron auspiciosos pero la concurrencia de la gente se volvió escasa, y hoy el futuro del Auditorio de Méndez es pura incertidumbre.

“Anoche me quedé con una sensación de asombro, tristeza y desilusión. Fui a ver una peli al Auditorio del Arte y solamente era mi señora y yo, al rato entró otra pareja (4 personas) para ver un estreno en simultáneo con Capital Federal. Después nos quejamos que en Pehuajó no hay nada. Antes del Auditorio, viajábamos a Trenque Lauquen o Bolívar para ver una película. Hoy tenemos la oportunidad de ver cine en simultáneo y no lo aprovechamos.

Hablando con los dueños, me comentan que no pueden invertir en publicidad. Propongo que transmitimos en boca en boca o por redes sociales, las pelis, los horarios y días de las mismas. Les pido también a los medios gráficos, radiales y televisivos que de la forma que promocionan algún espectáculo, porque no promocionamos el cine.

Sería un gesto solidario muy lindo y gratificante para el corazón”.


Lo firma el vecino Sandro Farías, y sus palabras fueron difundidas por Radio Mágica. El texto nos golpeó. Nos afectó, y definimos poner nuestro granito de arena. Con lo que tenemos a nuestro alcance: difundir e invitarlos. Dar a conocer un proyecto de un coterráneo y convocarlos a defender las cosas nuestras. Eso queremos, por eso luchamos.

Si la situación no cambia, el propietario del Auditorio bajará el telón a mediados de año. Sería una pérdida dolorosa. Una derrota cultural. La caída de otro proyecto nuestro. Hagamos un esfuerzo. Asistamos a ver cine, y acompañemos la iniciativa. Vayamos juntos por el sueño de Carlos.

Así comenzaba el proyecto
Visitamos el lugar el 28 de mayo de 2011. Todavía no era Auditorio. Era sólo un proyecto, una obra en construcción. Ahí charlamos con Carlos y nos contó sus sueños, sus ilusiones. “Y esto me fortalece el espíritu, me dan más ganas”, nos decía Méndez aquel sábado, a meses de lo que sería inauguración oficial.

Era el nacimiento de un proyecto, que entre otras cosas, es un homenaje a su padre. Por él, la sala central se llama Felipe Méndez. Un soñador que en 1916 comenzó junto a don Avelino Zurro la hermosa aventura de la cinematografía en el solar pehuajense.

“Nos despide y sigue su ritmo en el interior de la sala. Sumergido en su mundo. Gozando ese sueño. Alimentando su espíritu. Honrando a su querido viejo. Ese es Carlos Méndez, sembrador de sueños, cultor de hermosas locuras”, finaliza el texto publicado en la primera edición de Mirá Pehuajó, en junio de 2011.
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