Casi tres décadas al servicio de los pehuajenses

Como tantos vecinos, un día se sumó a los voluntarios que ayudaron a paliar los efectos de las inundaciones. Allí se manifestó la vocación de servicio e ingreso al cuerpo de Bomberos. Acaba de retirarse e inicia una nueva etapa de vida diferente, pero convencido que nunca dejará de ser bombero voluntario.



Relajado y reflexivo, en su casa junto a su esposa y mate por medio, Jorge Farías (60) rememoró su paso por el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Pehuajó, donde cumplió todos los roles hasta llegar a la conducción.

Luego de un rápido pantallazo por los tiempos de la infancia, los estudios primarios en las escuelas 9 y 20, la secundaria en la Técnica y la experiencia parcial universitaria en la Tecnológica Nacional, evocó su ingreso al cuerpo de bomberos, cuando un fenómeno climático azotó la ciudad.

Las inundaciones activaron sus ganas de ayudar, y fue en 1987 cuando Jorge comenzó su relevante historia en Bomberos de Pehuajó. Si bien ya había superado los treinta años de edad, su llegada tardía a la entidad no fue impedimento para desarrollar una rica trayectoria, que lo coronaría con el cargo de Jefe del Cuerpo Activo.

“Entré medio de veterano, cuando estaba por cumplir treinta y tres años. Fue en la época de las inundaciones, cuando se formó un grupo de 25 personas que nos destinaron a bomberos, y había una parte que iba al municipio. De los 25 quedamos cuatro que nos incorporamos al cuerpo, y el único que llegó hasta estas instancias fui yo”, narró.

UNA CARRERA QUE JAMÁS IMAGINÓ


Bomberos Pehuajó, 1993.

A pesar de que “uno de chico siempre tiene la vocación de ser bombero”, a Farías la oportunidad le llegó pasada las tres décadas de edad. Al recordar aquel momento, sostuvo: “Se dio de esa manera, y es más, uno de los segundos jefes (Pablo Landa) me dijo si quería hacer la carrera. Le dije no pero después se fue dando…”.

“Llegué hasta subcomandante, y fui jefe hasta hace unos años. Cuando cumplí los 25 años dejé, y ahora llegó el momento de pasar a retiro al cumplir los sesenta años. Si bien seguimos yendo y si queremos salir, y el jefe lo autoriza, salimos. Pero ya le vamos dejando lugar a la gente que viene”, explicó.

Jorge nunca imaginó hacer la carrera bomberil. Y ahora, ya retirado, el balance es muy positivo. “Lamentablemente hemos pasado de todo tipo de situaciones, la mayoría cosas malas. Pero también con el correr de los años uno rescata las cosas buenas. Uno se va templando, pero lo que más duele es cuando hay chicos o gente joven de por medio. Ahí se siente, después lo material uno tarda de salvar lo que más se puede pero es otra cosa”.

VOCACIÓN Y CONDICIONES ESPECIALES



En estos 28 años de actividad, como coinciden en señalar todos los bomberos, asistir accidentes en lo más fuerte. “En el momento vos estás abocado y compenetrado y no pensás en nada pero después muchas veces es para charlarlo y reflexionar un poquito porque te quedan algunas secuelas”.

Para ser bombero además de sentirse identificado con sus características hay condiciones especiales que se tienen que dar. Al respecto, Farías señaló: “Tenés que tener vocación de servicio, y dejás muchas cosa de lado. Te tiene que acompañar el trabajo personal, que te dé lugar a cumplir. Y la familia que se tiene que aguantar unas cuantas. Sin esas cosas no podés. Te lleva mucho tiempo bomberos, no es sólo cuando tocó la sirena. Tenés capacitaciones, muchos viajes”.

En los últimos años la capacitación es fundamental en los cuerpos bomberiles, imprescindible. “Hoy por hoy se viaja mucho, lleva mucho tiempo. Ahora hace tiempo que no lo hago, pero en una época viajé mucho y conocí mucho también. Hay veces que las actividades te llevan todo el fin de semana, que es lo que tenés para dedicar a tu casa y familia”.

RECONOCIMIENTO

Y su familia respondió, lo comprendió y lo acompañó en forma permanente. “Uno lo hace porque le gusta”, acotó, y al manifestar su reconocimiento a la comunidad, afirmó: “Me siento reconocido por la gente. La verdad que no me puedo quejar. Todo el mundo me reconoce, donde voy tengo las puertas abiertas, y sentís que la gente te agradece muchas cosas de corazón.

No me puedo quejar, en todo sentido: tanto con gente en general, con funcionarios sea cual fuera, siempre cuando uno ha tenido que pedir algo han estado a disposición. Y ni hablar desde Bomberos siempre hay reconocimiento anual para todos. Son las cosas que te llevás”.

Y proliferan los buenos recuerdos, los momentos felices compartidos, las saludables palmadas al alma del bombero, que son seguramente el mejor reconocimiento a su solidaria tarea. “Estoy muy feliz, no pensé llegar a este momento. Si hoy me decís, ‘vas a estar 28 años adentro de una institución’ te parece imposible. Pero se fueron dando las cosas y me lo permitió el trabajo, la familia y la salud. Estoy muy contento de haber llegado con la edad y con tantos años de servicio, que nunca pensé porque entré tarde a Bomberos. Generalmente se entra a los 18, 19 años, y yo entré después de los 30 con la familia formada. Era diferente”.

DAR LUGAR A LA SANGRE NUEVA
Y diferente es la vida de Jorge a partir del pasado 29 de enero cuando se produjo el retiro. Vislumbra un tiempo distinto, si bien los ecos del cambio aún no se perciben. Tranquilo, pausado en sus palabras, reflexionó: “Veré cuando empiece a pasar otra vez por el cuartel qué me pasa. Cuando sentís la sirena te dan ganas de salir corriendo. Pero uno puede aportar lo suyo desde otro rol. Bombero no dejás de ser cuando te retirás. Pero reglamentariamente hay que dejar lugar a la sangre nueva que viene”.

Final del enriquecedor encuentro, saboreando exquisitos “amargos” de la mano de su esposa, y al mirar una inmensa cantidad de fotos de tantos años de servicio bomberil, se reviven momentos, episodios y personas. “Conocés mucha gente, te quedan muchos amigos y compañeros, que por ahí de otra manera no los tendrías, porque tenés mucho contacto y trato con la gente”.

El exjefe de Bomberos reafirmó: “Ahora, habrá que dedicarle más tiempo a la familia para poder devolverle lo que le quitamos”. Su esposa, sus hijas, sus nietos, son parte del caudal de servicio y solidaridad que Jorge supo acrecentar en 28 años de servicio a la comunidad.

Su actitud de servicio a los demás. De entrega, de humildad, de entendimiento y comprensión, en las buenas y en las malas, son ejemplos dignos de copiar para ponerlos en práctica en todos los órdenes de la vida.

¡Gracias, Jorge, en nombre de la comunidad!

“SEGUIMOS TUS EJEMPLOS”



“Sabemos que es un momento agridulce para vos papá, el retiro después de tantos años de bombero va a ser duro, por más que siempre vas a andar por ahí, sabemos que vas a extrañar la rutina de las citaciones, las corridas cuando suena el Handy o la sirena, hasta para nosotros va a ser raro no levantarnos a la noche a ayudarte a abrir el portón o encontrar las llaves!! Pero no hay dudas que dejaste tu impronta, tanto dentro como fuera del cuartel y que vas a seguir participando de la vida bomberil de alguna manera….nunca se deja de ser bombero….

Quizás lamentes que ninguna de nosotras siguiéramos tus pasos, a pesar de que de chiquita alguna soñara ser bombera voluntaria, “como papá”, pero seguimos tu ejemplo en otras cosas que siempre demostraste, aunque sin hacer alarde de ello, como ser honesto, responsable, humilde y comprometido…y sabés (o deberías) que, a pesar de algún reproche celoso por el tiempo que inevitablemente el ser bombero le roba a la familia, te apoyamos siempre y estamos muy orgullosas de vos y de todo lo que has logrado en estos años.
Te queremos”.

Jesi, Pato y Flor

PING PONG
-¿Un recuerdo?: “La niñez”.
-¿Un rencor?: “Ninguno”.
-¿Una gratitud?: “El reconocimiento”.
-¿Una ingratitud?: “No recuerdo”.
-¿Un amigo?: “Varios”.
-¿Un libro?: “La sociedad de la nieve”.
-¿Un amor?: “Mi familia”.
-¿Un deporte?: “Futbol”.
-¿Bomberos?: “Gran Institución”.
-¿Pehuajó?: “Mi ciudad”.
-¿Jorge Farías?: “Uno más”.
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