Sembrador de buenas ondas

Permanecer 25 años con un programa de radio no es muy común. Conservar un mismo formato y adaptarlo a las circunstancia tampoco es frecuente. Vivir, compartir y sentir lo que se hace con amor y respeto por los demás es una virtud que enaltece. Este pehuajense lo logró. Quizás la vida no le dio todo, pero ostenta una riqueza espiritual muy especial. Sensible, querible y enamorado de la música que ensancha el corazón.



Atardece en Pehuajó. Las últimas luces del sol se esfuman entre las casas. Palomas y gorriones se cruzan a través de la ventana en busca de alguna rama para pasar la noche. José “Negro” Banno (69), sonriente, se deja invadir por la nostalgia y recuerda la niñez. Los momentos vividos en la escuela Normal donde hizo la primaria y se recibió de maestro. La primera escapada a Buenos Aires donde sin que se enteraran los padres rindió examen en el Banco Francés. “El viejo no quería saber nada cuando le dije, pero ganó mi mamá y entré de cajero”, rememora.

Pero el encuentro no tiene como objetivo reseñar la actividad laboral. Pretendemos indagar los sentimientos de quien un día se propuso hacer un programa musical de radio y perduró un cuarto de siglo. En esta primavera se cumplen los 25 años, aunque el afecto por el arte de combinar sonidos, viene desde la infancia. “Yo tendría 7 u 8 años, mi mamá había comprado un combinado y ponía todos los discos a todo lo que daba. Yo cantaba. Y un hermano de mi mamá tocaba el bandoneón, venía todos los años de Buenos Aires y me enseñaba a cantar tangos. Cada año aprendía un poco más. Ahí me empezó a gustar la música”.

El apego se intensificó cuando en Capital trabajó en el viejo canal 9 y estaba en contacto con la música y los artistas, sin desperdiciar ninguna oportunidad donde pudiera obtener conocimientos y contactos. Y después de andar por muchos lugares, en 1990, José decide volver a Pehuajó. “Había fallecido mi madre un año antes. Fui a hablar con Pedro Arias, dueño de FM Amanecer, y le propuse hacer un programa de radio con música del 60. Le gustó la idea y ahí empecé. Elegí la música del 60 porque era la que bebí en la adolescencia; Sandro, Palito Ortega, Sergio Denis, Ray Connif, Los 5 Latinos…”

EL PORQUÉ DE “VIAJANDO EN EL 60”
“Le puse Viajando en el 60, porque venía de Buenos Aires, donde andaba mucho en el 60. Imaginé ir en el 60 escuchando música del 60. Y tuve suerte. No había muchas radios como ahora, en ese momento había tres nomás. El programa pegó, no había uno así de dos horas. Y fue un éxito fenomenal”.

Han pasado 25 años y el éxito persiste. “He recorrido diferentes radios. Empecé en FM Amanecer, después estuve en Mágica, Proyección, en Del Sol. Más tarde me tuve que ir a Mar del Plata pero el “Viajando” siguió durante 5 años en FM Eclipse, una radio hermosa de Mar del Plata. Luego me fui a Buenos Aires y siguió. Estuve un año en una radio de Villa Devoto”.

El “Viajando” tuvo continuidad con la misma modalidad musical y participativa de los oyentes. Pero un día, los achaques de salud implicaron dejar las luces y el ruido de la Capital y retornar al suelo natal, con más luces en el alma y clima de sosiego pero con ganas siempre de no dejar de viajar en el 60. “Tuve un problema en la columna vertebral y me operaron en el Hospital Fernández, me colocaron unos tornillos, quedé muy bien pero me quise volver a Pehuajó y empezó una nueva etapa de “Viajando en el 60”.

TIEMPO DE RENOVACIÓN
Banno nunca imaginó que esta hermosa “locurita” podría durar tantos años. Levanta su brazo en gesto victorioso y exclama: ““No, la verdad que no. Las cosas se fueron dando. Creo que cuando pasan los años y uno hace lo que le gusta, pasan los años y uno no se da cuenta. Vivo el programa como si fuese el primero. Y pienso que seguirán, claro que no sé hasta cuando”.

Se dice que uno de los secretos de la permanencia aliada al éxito tiene que ver con oxigenaciones a tiempo, sin desvirtuar esencias. Ahora, el programa sigue por FM La Mega (94.1), cuyo dueño, Pedro Massola, al llegar Banno le propuso hacer un programa de tango. El Negro no titubeó y como acérrimo amante de la música ciudadana le dijo que sí. Nació “Milongueando en el 60”, que emite después del “Viajando en el 60”, los lunes, miércoles y viernes. Y el éxito también se asoció.

“Y en cuanto al Viajando en el 60 –señala el Negro- hacía tiempo que quería incorporar una voz de mujer. Pero era difícil. Probamos muchas, pero no se daba. Hace un año, como por arte de magia llegó al programa Milagros Peyrelongue. Llegó acompañando a una amiga, pensé que la amiga estaba más entusiasmada y Milagros era un poco tímida. Empezó tímidamente y se fue adaptando. Quedó y ya cumplimos un año”.

Los gestos de José son evidentes. “Estoy muy contento, porque al programa le hacía falta una renovación, un aire nuevo. Con Milagros somos muy compinches para hacer el programa. Y gracias a Dios, ha sido un milagro, la gente la quiere, le demuestra cariño, su voz tiene carisma, un algo especial. Incorporar después de tantos años a alguien que le gusta hacer radio me alegra. Logró vencer el miedo que todos le tuvimos al micrófono. Logró superarlo y ahora juntos, estamos festejando los 25 años del programa y el primer año, en mi caso, del Tangueando, que también tiene audiencia, porque no hay muchos programas de tango”.

PARTICIPACIÓN DE FIELES SEGUIDORES



Es otra de las características de la producción. “Desde que empecé el programa hice concursos. Siempre quise, además de pasarle buena música, entretener a la gente. Al comenzar teníamos premios increíbles y hoy seguimos con premios. La gente llama, participa y comparte todos los momentos. Seguimos con la música del 60, pero hemos incorporado también música más nueva. No nos quedamos con el 60, tenemos del 70, el 80, el 90 y reciente también”.

La música ocupa un lugar prioritario en la vida de Banno. “Es toda hermosa”, sostiene, y los seguidores o viajeras como las define a las oyentes, porque la audiencia femenina es mayoritaria, son fieles y consecuentes. “Hay muchos que siguen el programa desde el principio. A veces me encuentro con gente que me dice ‘hace 23 años gané una bicicleta’, porque hubo épocas que entregábamos premios grandes. Otras me dicen: ‘yo gané un perfume importado’”, remarca y las sonrisas transmiten la satisfacción que ello provoca.

Y el balance es contundente. “En los primeros años al haber tres radios nomás el éxito era mayor. Hoy, es distinto, hay muchas radios, mucha competencia y hay lindos programas, gente nueva que gracias a Dios se dedica a la radio, con un poco de temor a veces, porque acá no somos profesionales, no tenemos título de locutor o periodista. Todo se hace a pulmón y es importante que a quien le guste que se meta”, acota Banno y a modo de síntesis, después de conducir 25 años “el 60”, agradece “el apoyo de la gente y de los de los auspiciantes, que siempre me acompañan y podemos entonces hacer el programa cubriendo sus costos y gastos”. Y para finalizar, concluye: “Estoy muy contento. Feliz de hacer esto. De estar ahora en la 94.1, la Mega, cuyo dueño nos da libertad para trabajar y disfrutarlo”.

La ventana se cierra. Ya no se ven los pájaros volando. La luz artificial se refleja sobre el asfalto. Un aire de buenas ondas rodea el ambiente. El mismo que desde hace 25 años se siente cuando uno viaja en el 60 y renacen la ternura, la nostalgia, las buenas costumbres con sus suaves remolinos de amor, para fortalecer el corazón, con la música y la voz, y de la mano del Negro Banno.

PING PONG
¿Un deseo?: “Paz para el mundo, pero especialmente para Argentina”.
¿Una esperanza?: “Que se cumplan los deseos de todos. Yo no tengo hijos, pero quiero que el país salga adelante y los chicos tengan esperanza”.
¿Un recuerdo?: “Mi madre”.
¿Una gratitud?: “A mi padre, que me inculcó respeto por los demás, solidaridad y vivir con mucho amor a los semejantes”.
¿Una ingratitud?: “He sufrido varias... pero mejor olvidarlas”.
¿Un rencor?: “No soy rencoroso, en general perdono. No odio ni le deseo el mal a nadie”.
¿Un amor?: “Los primeros. Tuve uno muy importante, cuando era muy joven”.
¿Un ídolo?: “De la música, Sandro y todos los de aquella época”.
¿Pehuajó?: “Pueblo hermoso al que quiero. Está creciendo mucho y que siga así”.
¿Viajando en el 60?: “El hijo que no tuve”.
¿Dios?: “El ser que todos tenemos que tener dentro del corazón”.
¿El Negro Banno?: “Un bohemio, un tipo sano, que quiere convivir y no tener malos momentos”·
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