Luis Vittone: "Estoy feliz"

Es testigo de la vida del Centro Empleados de Comercio de Pehuajó y su obra social. La vio nacer y crecer. Hace 48 años que trabaja en la misma oficina dedicado a la mutual, desde los tiempos que toda la papelería se hacía a mano. Conoce todos los detalles. Vivió tiempos de prosperidad, y de los otros, también. Fiel a un estilo y a una manera de ser. Sus recuerdos, los logros de los mercantiles y toda la energía de quien ama lo que hace.



Luis Vittone (71) es uno de los empleados mercantiles con mayor antigüedad. El 1º de abril cumplió 48 años en la actividad. Al recordar los inicios, el histórico trabajador de comercio señaló: “a partir del 1º de enero de 1964, por convención colectiva de trabajo, se forma el entonces Instituto Médico Mercantil Argentino (IMMA). Durante el primer año no se hizo ningún tipo de prestación porque no se contaba dinero para hacer los contratos y demás cosas, pero pasado el 64 y parte del 65 comienzan a organizarse en el interior del país. Ahí es donde el entonces Centro Empleados de Comercio me llama para ver de qué forma se podía empezar a organizar el IMMA en Pehuajó. Entonces se salió a verificar empresas, acá en Pehuajó cinco o seis, nada más. Toda la flota de inspectores del IMMA estaban en Capital Federal y Gran Buenos Aires”.

En aquella época, las empresas instaladas en la ciudad era Bonafide, Tiendas Galver, El Gaucho, Salcines. Vittone arrancó a fines del 65, principios del 66, y en aquel tiempo, el Sindicato de Empleados de Comercio “estaba dando un paso muy, muy importante en Pehuajó”.

“Hacía años que venían desarrollando sus actividades en una propiedad que era de la Municipalidad, prestada al Sindicato, en Yrigoyen al 850. Cuando yo estoy iniciándome en esto, es cuando el gremio da el gran salto, que fue comprar el edificio propio en Zanni 850”.

LOS DUROS COMIENZOS

“En ese tiempo, hasta el secretario general, y todo el mundo, cumplía religiosamente su horario atrás del mostrador y los únicos sindicalistas que cobraban eran de los Centros de Empleados de Comercio más grandes, como La Plata, Mar del Plata, Mercedes, Buenos Aires”, recordó el pehuajense.

Luis arrancó “para ver cómo se podía ir organizando” y terminó siendo unos de los máximos referentes de Comercio en el partido de Pehuajó. “Todo se fue haciendo muy lentamente, lo que yo decía era que teníamos que ir a Buenos Aires, conversar con la gente para ver cómo era el tema. Me ayudó el Centro de Empleados de Comercio Mercedes-Buenos Aires. Ahí estaba el secretario general de acá, que era Raúl Martín, y el secretario general de allá, Manuel Peteira, que era muy amigo de él y tenía un cargo en la Confederación General de Empleados de Comercio. Entonces me fueron llevando sección por sección, y lo que yo pedí era empadronamiento”.

A propósito, explicó que durante esos años había patrones interesados en hacer empadronamientos, lo cual requería capacitación. Y así lo hizo Luis: “Era pibito, tenía veinte y pico de años. Me tomaba el tren Diesel, salía a las cuatro y media de la mañana de acá y llegaba a las once a la Estación de Once. Y de ahí me iba al IMMA, y a las cinco pegaba la vuelta, porque a las 18 horas salía de vuelta para Pehuajó para llegar a la una de la mañana”.

“HACER TODO A PULMÓN”




El avance de los años y el crecimiento de las actividades marcaron la necesidad de buscar un lugar más céntrico para Empleados de Comercio y bregar por la apertura de una Delegación. Nombraron Inspector Verificador zonal al entonces secretario general del Sindicato Unión Empleados de Comercio de 9 de Julio, Guerino Andreoni. “Junto con él –dijo Vittone- hicimos un muy buen trabajo, porque a instancias de Manuel Peteira, la Confederación General de Empleados de Comercio me da una certificación como Inspector para verificar el 2%, es decir el aporte sindical que se hizo siempre y se sigue haciendo ahora”.

Más tarde se logra vender el edificio de Zanni y comprar en Mitre. “Primero se compró toda la planta baja, después se pudo comprar la plata alta. Fue todo una epopeya, había que hacer todo a pulmón. Y la única que más o menos te daba una mano era la Confederación de Empleados de Comercio. Ellos no te regalaban nada, pero por ejemplo te daban un crédito a cinco años, sin interés, vos sólo tenías que devolver el capital, y eso sirvió de muchísimo, así se compró la planta baja”, indicó a Vittone poniendo en evidencia los esfuerzos realizados.

POR LOS CAMINOS DE TIERRA
La actividad era intensa y a nivel regional. Luis sostuvo que durante sus inicios de la actividad, Pehuajó era “muy distinto” ya que contaba con fuentes laborales de gran magnitud. “Las cooperativas trabajaban con granos pero teníamos a Hugo Balbi que también tenía un montón de empleados, cerealeras había muchas. Y no solamente teníamos las de acá, sino también las de la zona”.

En alusión a esta tarea específica, aseguró que no era para nada fácil. “No teníamos el asfalto como ahora. Y Andreoli era un pobre gaucho como era yo. Con mi viejo teníamos un Fiat 600 y entonces con ese fitito anduvimos haciendo la zona de Henderson y Daireaux. ¡Eran unos arenales! Para llegar a Daireaux, llegamos llenos de tierra, teníamos medio día de viaje, y cruzando médanos llegabas”.

La labor de Luis fue meritoria, a tal extremo que le ofrecieron cargos directivos importantes en el gremio, pero no los aceptó. “Yo tenía mi mujer acá, con tres criaturitas chicas, ella defendiéndose a muerte con el Banco Provincia donde trabajó más de 30 años. No podía irme, y no me arrepiento. Estoy feliz de haber hecho lo que hice. Guerino se agarra la cabeza y me decía ‘vos estás loco’, y yo le decía que no, que sabía lo que estaba haciendo”.

LA LUCHA POR LA DELEGACIÓN



La creación tampoco fue fácil. Los empleados de comercio pehuajenses querían la Delegación pero sólo les ofrecían una Agencia. Entonces interesaron a la Cámara de Comercio.y fue su presidente Tito Rossi quien los respaldó. La creación implicaba designar un delegado empresario y otro laboral.

El sector empresario, en el IMMA, era el más duro. Pero las gestiones dieron sus frutos y así surgió la creación de la Delegación que se denominó OSECAC (Obra Social de los Empleados de Comercio y Actividades Civiles), con Tito Rossi como delegado de la parte empresaria, y Raúl Martín por la parte sindical.

“Se arranca en Hernández 520 –indicó Vittone- donde se alquilaron dos locales. Yo estaba como encargado de la delegación, y como auxiliar estaba Héctor Crocce. Se siguió así hasta la década del 70”. Inicialmente, en calle Hernández, “éramos IMMA, cuando pasa a ser Obra Social de los Empleados fuimos a parar a Mitre 660, a la parte de abajo junto a las oficinas del sindicato. Después vino el crecimiento”, acotó.

“NO SE HIZO SENTADO EN UNA SILLA”
Recientemente, luego de muchos años de funcionar en Landa y Del Solar, la delegación se acaba de trasladar a la casa propia, en calle Mitre 355, otro logro del Centro Empleados de Comercio. A modo de balance y reflexión, Vittone, compartiendo la satisfacción de todos los que trabajaron en pos de este objetivo, señaló: “Se empezó con una casa prestada y ahora hay dos edificios. Pero no se hizo sentado en una silla. Costó muchísimo”.

Luis, si bien no tuvo roles conductivos políticos en la faz gremial (“siempre la dejé para los demás”), fue congresal y en 48 años de permanencia, 38 ha sido miembro de la comisión de Empleados de Comercio.
En dos palabras, sintetizó toda una

trayectoria y la vida del gremio mercantil en Pehuajó: “Estoy feliz”. Y no es para menos, lo refleja en su rostro, en sus procederes, en el accionar propio de quien está conforme con lo que hace, hasta en las pequeñas cosas como la máquina de escribir que lo acompaña siempre, descartando las modernas tecnologías sin que ello sea una irrespetuosidad. La vieja Olivetti se fue con él a la nueva casa de calle Mitre.
Pasará el tiempo, llegará el retiro, vendrán nuevas generaciones, pero siempre estará latente Luis Vittone, como un ejemplo de lucha y perseverancia.

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