Una joya con brillo propio

80º Aniversario de "Bolognesi" - Nació frente a la plaza principal en febrero de 1935, y desde 1946, funciona en Mitre al 400. Marca inconfundible en el rubro que logró superar todas las dificultades habidas en ocho décadas de trayectoria. Víctor Bolognesi, hijo de Hivo, el fundador, supo sostener la empresa y asume en la actualidad los desafíos de los avances tecnológicos y sus constantes cambios. La evaluación es buena. Cuesta creer el tiempo transcurrido y a la hora del balance proliferan las buenas cosas vividas. El futuro no preocupa, el presente es gozoso y feliz.




Víctor Bolognesi, pronto a cumplir medio siglo en el negocio y con la simpleza que lo caracteriza, afirma: “Es una satisfacción haber llegado a los 80 años, manteniendo un comercio como este. Con el correr de los años se va haciendo un círculo grande de cosas y eso cuesta. Sacrificio, horas invertidas en el mismo lugar, al pié de cañón”.

“La verdad -reflexiona- que cuando uno es chico lo que menos piensa es en poder llegar a esta altura. No se puede imaginar. Yo hace 49 años que estoy acá, no es un día. Hemos venido viviendo un montón de cosas, a favor y en contra, alegrías y tristezas”.

Y al echar una mirada al tiempo transcurrido, siempre en el corazón de la calle Mitre, que simboliza además el corazón de la ciudad, Víctor evoca distintos momento de la vida comercial. “Pasamos muchas etapas malas y bravas, porque nos han robado, hemos tenido que empezar otra vez desde cero y eso costó mucho”.

LA HUELLA DIO SUS FRUTOS
Pero por encima de los recuerdos desagradables, en esta particular instancia donde no fue fácil llegar, proliferan las buenas ondas. “Claro que al momento de celebrar haber llegado a los 80 años, lo bueno es lo que prospera. Los buenos clientes que hemos tenido, las cosas buenas, el impulso a seguir siempre adelante. Hay muchas cosas positivas”, sostiene el continuador del emprendimiento iniciado por Don Hivo.

Y al respecto, señala: “La huella abierta por mi padre ha dado sus frutos. Mi madre también lo ayudó cuando empezó. Al principio tuvo un socio, pero después se fue a Italia”, acota, y añade enseguida: “Hay muchas cosas que uno recuerda bien y los malos momentos ya lo hemos borrado a todos, los hemos dejado de lado”.

Insiste en lo bueno que es recordar los lindos momentos y está convencido que “Ante lo malo, hay que dar vuelta la hoja y a otra cosa”. Bolognesi, es una especie de ícono, una marca afianzada en Pehuajó, con reconocido prestigio en toda la región.

PESE A LOS CAMBIOS, HUBO CONTINUIDAD



En tal sentido, Víctor luego de afirmar que “costó mucho imponerla. En su momento, cuando se inició, fue más fácil”, acota: “Hubo otras joyerías pero fueron cerrando y nosotros continuamos. Hubo momentos de mucho auge en este rubro. Se trabajaba bien, especialmente en la parte de joyería”.

Los tiempos cambiaron y las costumbres también. “Eran épocas en que todo el mundo buscaba alguna joya. Hasta era muy común, decir que necesito una pulsera ancha de oro, para la chica que realiza tareas de servicio en la casa. Una costumbre que luego se fue perdiendo, por los precios que se elevaron. La misma inflación hizo que esas costumbres quedaran relegadas”.

VARIAS GENERACIONES DE CLIENTES
Entre tantos motivos de satisfacción, los Bolognesi ostentan la particularidad de haber atendido como clientes a distintas generaciones. “Hemos atendido dos, tres y hasta más generaciones. Pasa que uno, a veces, no tiene la constancia de ir juntado las familias, a veces se van desmenuzando o perdiendo. Vuelven a aparecer y ya son grandes, y uno no se acuerda del chiquito que venía y correteaba por el negocio”.

Y finalmente, al analizar el presente del rubro, surgen interrogantes porque no existe posibilidad alguna para vaticinar el tiempo que vendrá. Bolognesi considera que “el futuro no se puede vislumbrar. Es muy difícil. En lo nuestro no sabemos si mañana seguimos con lo que tenemos o nos da un vuelco, cambia todo, como pasa con muchas cosas de moda que a veces desaparecen y hay que quedarse con mercadería, tanto en lo que es regalos, joyería o relojería”.

LA SANGRE SE HEREDA
Pero qué importa el futuro cuando se exterioriza la inmensa felicidad de llegar a los 80 años de trayectoria comercial, fieles a un estilo, una conducta, esa que delineó Don Hivo junto a su esposa y que supo cultivar y afianzar Víctor. “Nos sentimos felices, muy contentos, porque cuesta mucho, pero hemos llegado y uno mira de otra forma”.

Reconforta comprobar que la sangre se hereda y que las enseñanzas de nuestros mayores marcaron un norte, un camino, pleno de esfuerzos, de sacrificios y se sentimientos compartidos para no defraudar la herencia recibida. Y Víctor Bolognesi, junto a su familia, supo aquilatarlo, con la misma dedicación y la misma fe. Sin duda, la mejor joya que dejó Hivo.

LA TRAYECTORIA



La historia de la joyería nació el 15 de febrero de 1935. Ese año Don Hivo Bolognesi volvió del servicio militar y conoció a un habitante italiano que se dedicaba, entre otros rubros comerciales, a la joyería y además tenía un taller de relojería. El pehuajense estaba recién operado y no podía atender la despensa familiar, entonces decidió asociarse al poblador europeo. Fue así que comenzó a incursionar en el mundo de la joyas. Fueron socios hasta que un día su compañero de negocio decidió volver a Italia. Bolognesi adquirió la otra parte del comercio y logró independencia.

En aquel momento, año 1936, Hivo tenía su negocio sobre calle Yrigoyen, a metros de Mitre. Fueron días de muchos de trabajo, encerrado hasta altas horas de la noche. Sacrificio que hoy tiene sus frutos. Así fueron sus primeros años al frente de la joyería y relojería hasta 1942, año en el que se casó y se trasladó, el 3 de julio, al local de calle Mitre al 400, donde permanece hasta la actualidad.

Hivo siempre contó con el fiel acompañamiento de su esposa, y más adelante, de su hijo Víctor, quien tomó las riendas del comercio hace más de 45 calendarios. La sociedad con su padre nació en 1966, pero ya de niño se acercaba a la joyería a limpiar vidrios y rasquetear el piso de madera, sumado siempre a algún mandado junto a los cadetes.

“UNA FAMILIA”
En la actualidad Víctor comparte la atención del negocio con su esposa Teresita Iraguren Pagate y con Mirta Pérez, empleada quien comenzó como empleada hace más de cuatro décadas. Los tres se conocen mutuamente y la convivencia y la atención del negocio la vivencian de manera espontánea y natural.

“Hace 20 años me jubilé en la docencia y comencé acá”, rememora Teresita, al tiempo que sostiene: “Se trabaja muy bien y es una experiencia muy linda, cultivando amistades”.
Por su parte, Mirta, que lleva 45 años compartiendo el mundo Bolognesi, manifiesta feliz: “Esto es como mi familia, nunca me costó venir al trabajo. Se generaron lazos familiares. Hemos atendido generaciones, hoy vienen los nietitos de muchos clientes a comprar. Yo no podría y no sabría hacer otra cosa. Es muy lindo llegar a los 80 años de vida comercial y poder homenajear a Hivo y su esposa Rosita”.

“UNA PERLITA”
En los duros comienzos de Bolognesi sobre calle Yrigoyen, frente a la plaza Rocha, había un visitante madrugador muy especial, con impecable sotana: “Hivo venía a las 4 y media o 5 de la mañana y se encontraba con el padre Keegan, que en esa época había llegado de cura párroco. Esas cosas de muchachos jóvenes, de encontrarse a esa hora, saludarse y conversar. Después trabajaba hasta altas horas de la noche”.
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