“Hace bien servir a los demás”

Miguel Avendaño, el protagonista del extenso viaje por Argentina en moto, también fue bombero voluntario y un destacado cultor de la solidaridad. Durante el encuentro con el pehuajense, además de narrar su sorprendente recorrido por el país, pudimos conocer su faceta como servidor público porque Miguel también forma parte del cuerpo bomberil pehuajense, al cual ingresó en el año 1996.

A propósito de este rol comenta: “Bombero voluntario desde el año 1996. Por un problema personal me tuve que retirar y luego retorné. Hace 15 años que estoy de efectivo en el cuartel, también ayudando siempre”. Recuerda que ante una sugerencia para sumarse como voluntario, no dudo en decidirse. “Donde yo trabajaba antes, unos compañeros me propusieron un día ser bombero voluntario. Y acepté”.

Miguel que ha hecho de la solidaridad una práctica cotidiana, evalúa positivamente su aporte al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Pehuajó: “Otra linda experiencia. Hay que estar preparado para ser bombero. Gracias a Dios eso me gusta, lo llevo en el corazón y estoy convencido que hace bien servir a los demás. Me gusta ser solidario”.

El cultivo de la solidaridad
* El comentado viaje de Miguel y su moto no ha sido el único. “Un año antes, en la misma motito fui hasta las Cataratas de Iguazú, en tres oportunidades. Tampoco lo podían creer. Ah, y una vez crucé hasta Uruguay y estuve en Punta del Este”, añade como corolario de la larga charla mantenida.

* Avendaño y su familia participan activamente en acciones y cruzadas solidarias. Algunas en forma particular y otras compartidas. Integraron caravanas de ayuda a las comunidades indígenas del norte argentino, con la Fundación Más, agrupación de motos, con sede en Lincoln.

* Vivencias muy especiales atesora la familia de sus estadías con las comunidades wichis en Tartagal, provincia de Salta. Una realidad que emociona y consterna al observar videos que atestiguan los aportes solidarios concretados.

* El recuerdo de los wichis de Tartagal es permanente. En la casa de los Avendaño hay una familia de gatos domésticos, cuya madre trajeron desde aquella comunidad. Hoy comparten todas las horas en la casa de la calle Gardes, con particular afecto y atención.

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