¡Cara de Pascua!


Entre tantas asociaciones y acepciones que tiene el término, muchas veces solemos decir o escuchar: "Qué cara de pascua", "Poné cara de pascua". Claro que al mismo tiempo, la expresión puede ser por la palidez de un rostro, que no siempre irradia buena onda, como por la felicidad o placer que irradia nuestra cara.

Estamos en tiempo de cuaresma y se avecina otro domingo de Pascua o domingo de Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, para los creyentes. Bienvenida entonces una agradable y placentera "cara de pascua". A pesar de los pesares, no cuesta nada y produce mucho. Como la sonrisa cuando se dibuja con sinceridad en el rostro.

Por encima de las creencias religiosas, así como sucede en el tiempo de navidad, el almanaque nos da una chance más, tanto a los creyentes como a los no creyentes. Una oportunidad para apostar a la vida, con sinceridad y humildad.

Por eso, para exhibir una auténtica "cara de pascua", será necesario que primero nos miremos nosotros mismos hacia adentro. Nos atrevamos, humildemente, a corregir nuestros defectos, a rectificar los procederes equívocos y replantear nuestra conducta.
Y después, erradicar los malos pensamientos, los vestigios de soberbia y vanidad. Eliminar el egoísmo de nuestro corazón.

Comprender que el perdón es posible y la reconciliación, por encima de diferencias, es alimento vital para todos los mortales.

Convencernos de que el pasado es irremediable y que ya fue. Que el futuro es una mera aspiración de deseos y que el presente es lo único palpable y real.

Que mejor entonces, que asumirlo con sus cosas positivas y con sus contrariedades. Que es fundamental, hablar mucho de las cosas, poco de uno mismo, para que no decaiga la autoestima, y nada -absolutamente nada- de los demás.

Es posible, claro está "cara de Pascua", mediante.

Feliz tiempo de cuaresma y buena vida para todos.
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