“Expresar con el cuerpo lo que siento con el alma”

Es director y creador de la Escuela de Tango Arrabal de Pehuajó. Darío Sánchez tiene 32 años y actualmente reside en Capital Federal. Bailarín, productor y profesor. Incursiona en el mundo del tango danza y sueña con retornar a su ciudad natal para dedicarse por completo a su pasión: el tango. Asegura ser “un apasionado como un tango y divertido como una milonga”.




Vio bailar a Marta y Julio y se enamoró del tango. Desde ese día no se distanció ni un solo minuto de la danza rioplatense. La historia comenzó cuando Darío tenía apenas catorce años y asistió a un espectáculo tanguero en Plaza Juan XXIII, en el que participaron Marta Staroni y Julio Núbile, destacada pareja del tango pehuajense.

“Los vi bailar un tango que me apasionó, nunca pude recordar bien cuál era, pero jamás olvidaré el traje negro de Julio y la pollera verde con flecos gruesos de Marta. Fue ahí cuando averigué y comencé a tomar clases con ellos”.

La primera pareja de baile de Darío fue Victoria Correa. Con ella subió a los primeros escenarios, hasta que comenzó a danzar con Paola Brachetti, quien fue su compañera durante muchos años, y sería su aliada en la creación de una escuela de tango.

La flamante escuela empezó a funcionar en 2001 en las instalaciones del Teatro Español, sobre calle Alsina. “Comencé con las clases siendo muy joven, si no recuerdo mal, sólo tenía unos 19 años y muy pronto logré superar mis expectativas”.

Los meses pasaron, los alumnos comenzaron a multiplicarse y Darío logró inaugurar su propio espacio de tango. Estaba ubicado en calle Del Valle al 100. “En aquel momento ya teníamos un grupo de escenario estable y las clases se dividían en edad y en conocimientos”, rememoró, feliz, el bailarín pehuajense.

“Descubrí que dar clases de tango me hace sentir mejor persona, el poder transmitir la pasión por el tango como lo hicieron conmigo, es simplemente una caricia al alma”.

CRECER EN CIUDAD DE BUENOS AIRES



A fines de 2005, junto a Julián Sánchez, uno de sus bailarines y amigo, Darío realizó un viaje a Capital Federal que se transformaría en una bisagra en su carrera. Lo que comenzó como un viaje de paseo, sirvió para que el pehuajense encuentre “el mundo que quería conocer”.

“Fuimos a pasear un finde largo a Capital Federal y pude ver hermosos espectáculos de tangos y darme cuenta que ese era el mundo que quería conocer. Ya en marzo del 2006, dejé mi escuela, mi ciudad y me instalé en Capital, en un departamento ubicado en la Av. Corrientes y Av. Callao. Comencé a tomar clases de tango y milonga con maestros increíbles y logré participar de varios eventos y escenarios”.

Según explicó Darío a Mirá Pehuajó, “el under fue un lugar donde me pude lucir como bailarín y al mismo tiempo como director , coreógrafo, ya que era el que marcaba los movimientos a las demás parejas, quienes me respetaban sin conocerme”.

En Ciudad de Buenos Aires, el pehuajense estudió comedia musical y tango danza. A lo largo de su carrera, Sánchez recorrió varios escenarios de la región deleitando al público con sus creaciones. Estuvo presente en los festivales de Pehuajó y varias ciudades vecinas. Además, compitió en Baradero y bailó en el Centro Cultural de Recoleta, pero para él sus máximos logros “son mis propios Show de Tango Danza, los cuales produjo, dirijo y bailo” en la actualidad.

En algunas milongas ha sido jurado de Tango Danza, y en 2014, fue convocado para jurar en Trenque Lauquen, en una de las instancias de Barlovento, el programa cultural del gobierno bonaerense, que llevan adelante las áreas de Cultura de once municipios que conforman la denominada “Región de los Vientos”.

EL RETORNO A PEHUAJÓ
Si bien continúa radicado en Buenos Aires, Darío Sánchez retomó sus actividades en su ciudad natal en 2013. Fue de la mano de la Dirección de Cultura municipal, desde donde le propusieron reabrir los talleres de tango. “Junto a mi compañera, amiga y hermana, Antonela Sánchez alzamos nuevamente la bandera de La Escuela de Tango Arrabal”.

“Comenzamos con pocos alumnos, muchos de ellos exalumnos que habían dejado de bailar en mi partida. Con el paso de los meses teníamos las clases colmadas y empezamos a organizar nuestro primer espectáculo, el cual se llamó La Vuelta del Tango”.

Durante 2014 continuaron con las actividades de la escuela. triplicando la cantidad de alumnos entre niños, adolescentes y adultos. “En noviembre realizamos nuestro segundo espectáculo, Tiempos de Tango, y también el cierre del taller Ciclo 2014 donde participaron todos mis alumnos en la municipalidad local”.

“Al reabrir las clases en Pehuajó, necesité gente a mi lado en quien confiar y esas personas fueron mi familia, mi pareja, Graciela, mi asistente en las clases; mi primo Marcos Guilarducci, bailarín de Arrabal desde sus comienzos; y la loca hermosa de mi hermana, quien es incondicional: como le digo siempre una verdadera amiga y mina de tango”.

DARÍO SÁNCHEZ Y EL TANGO



* “Marta y Julio para mí fueron los que sembraron en mis entrañas el amor por la danza”.
* “Mi familia son el apoyo incondicional y uno mis talones de aquiles para poder seguir luchando por el Tango Danza”.
* “El tango es la forma que tengo, tuve y tendré de poder expresar con el cuerpo lo que siento con el alma. Sólo su interpretación me da esa emoción que al pisar un escenario me invade”.
* “Tuve la suerte de que el amor por el tango invada mis venas. En cada versión siento la necesidad de transmitir lo que el músico expresa”.
* “Hoy ya nada me une con el tango, ya que lo tengo dentro y es parte de mí”.

PING PONG
¿Un deseo?: “Lograr la popularidad del tango”.
¿Una gratitud?: “Las relaciones personales. Soy un tipo muy sociable que disfruta creando lugares con buena energía”.
¿Un rencor?: “No tengo”.
¿Una frustración?: “No haberle dedicado más tiempo en mi vida a la danza”.
¿Una esperanza?: “Volver a vivir a mi ciudad natal y dedicarme de lleno al tango”
¿Un ídolo?: “No poseo uno en particular, admiro a todos los que se dedican a la danza. Mis ídolos son mis alumnos y mi hermana, quienes apoyan y me siguen en mis locuras”.
¿Una pasión?: “Mi pasión es la danza, me encanta bailar, crear espectáculos de tango danza”.
¿Un amor?: “Amo a mi familia y a mi pareja. Gracias a ellos puedo amar al tango”.
¿Un hobby?: “Bailar y dar clases”.
¿Una alegría?: “Me alegra que mi familia y mi pareja apoyen mi pasión y me hace muy feliz hacerlo de la mano de mi hermana”.
¿Un tango?: “Tanguera y Quejas de bandoneón”.
¿Pehuajó?: “Mi lugar. A pesar que vivo en Capital, Pehuajó es la ciudad que me vio nacer y hoy es donde mi escuela de tango crece día a día. También es el lugar donde están mis mayores tesoros: mis padres, mi abuela y mis amigos.
¿Paola Brachetti?: “Junto a Paola formamos la escuela de tango. Fue una gran compañera y amiga. Junto a ella comencé a ver que podría dirigir y producir mis propios espectáculos”.
¿Marta Staroni y Julio Núbile?: “Ellos son los culpables de mi amor por el tango, juntos lograron que ame el tango danza al igual que ellos”.
¿Antonela Sánchez?: “Es mi luz, mi cable a tierra. No sólo es mi hermana sino también mi amiga y compañera. Es la mujer que lucha a mi lado para que la escuela de tango siga creciendo. Es una niña apasionada y muy compañera”.
¿Darío Sánchez?: “La pregunta más difícil… Un tipo simple, apasionado y dedicado. Soñador que se juega por lo que siente y ama. Apasionado como un tango y divertido como una milonga”.
Compartir en Google Plus

0 comentarios:

Publicar un comentario