A la esquina ahora le falta algo

Inició sus actividades en 1958. En el año 2011 dejó de funcionar y el edificio permaneció en el lugar, calle Varela a metros de Del Campo, hasta principios de este año, cuando se produjo la demolición total.




Otro kiosco con historia pasó a integrar el caudal de los recuerdos pehuajenses. Muchos sostienen que fue uno de los primeros kioscos instalado sobre vereda fuera del radio céntrico, cuando no estaba la terminal de ómnibus y el edificio Pehuajó era impensado para esa época. Lo instaló el convecino José Inciarte, con la autorización de Roque Maggio que tenía la sastrería en esa esquina. En los años 80, lo vendió a Federico “Cholo” Pascuariello, quien lo mantuvo hasta el año 2011. Luego la inactividad y ahora la demolición.

Toda una barriada es testigo de la actividad cumplida por el kiosco de Inciarte primero y por el kiosco de Pascuariello después. A Don José lo ayudó su esposa. Se afianzó en forma paulatina y el kiosco se transformó en punto de referencia en esa zona. Hay pobladores de ese barrio y de otros cercanos, avanzados en canas, que recuerdan haberle comprado caramelos a Don José en camino hacia la escuela 20 o la escuela Sarmiento.
Y son muchos los vecinos que recuerdan la perseverante tarea de “Cholo” Pascuariello. Atendía hasta el anochecer. Repartía los diarios a los habitantes del barrio y a muchas familias que vivían en el edificio Pehuajó.

Cuando se hizo la demolición a más de uno se le escapó un lagrimón. Y fueron muchos los recuerdos que volvieron a florecer ante la inevitable desaparición. A ellos nos remitimos y rendimos homenaje a José Inciarte y Federico Pascuariello, fallecidos ambos, pero que viven en los buenos recuerdos de la gente y alimentan la nostalgia que muchas veces duele y otras reconforta, pero siempre embellece lo perdido.
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