Respirar aire azul y blanco

Es la única mujer dirigente del club, y por sobre todo, hincha fanática. Vive los partidos de una forma muy especial. Sus padres estuvieron ligados siempre a la vida de la entidad azul. Patricia Basigalup lleva al Depo en la sangre y disfruta de su presente y el crecimiento constante.




Es un sentimiento que nació en familia. Su mamá se crió en el que era el barrio azul (hoy Colegio Nacional), jugó al básquet en el club y fue Miss Deportivo. Y ya siendo la esposa de Don Basigalup, padre de Patricia, formó parte de todas las subcomisiones de mujeres de la entidad. Mientras que su esposo Roberto fue jugador de fútbol y mantuvo una histórica trayectoria en la comisión directiva, siendo vocal, secretario y presidente durante la gestión en la que se inauguró el Estadio Esteban Garré.

“En mi casa siempre se respiró aire azul y blanco, y siempre el Depo fue parte de mi vida. Siempre en mi casa había alguien de Depo. Se hacían reuniones, se pensaban propuestas, se discutían ideas o se buscaban soluciones. Así Deportivo se metía tan naturalmente en nuestras vidas, y hablo de mi hermano y de mí”, explicó Patricia a Mirá.

La actual secretaria del club tiene “muchísimas vivencias” en todos los rincones del club. Recuerdos en la cancha, el primer campeonato en 1966, los históricos partidos de básquet a gimnasio completo, la pileta de natación, las cenas en el quincho, y mucho, mucho más. Se crió en el club, y luego de su residencia en La Plata, volvió a Pehuajó, y por supuesto, a la institución azul.

“Cuando regresé ya tenía a mis tres hijos, y obviamente me acerqué al club para sumarlos a fútbol, a los varones, y a patín, a la nena. Reanudé mi rutina de asistencia a la cancha, empecé a colaborar en las subcomisiones de inferiores de fútbol, en la subcomisión de patín, hasta que Jorge Inchauspe me invitó a formar parte de la comisión directiva, y ya no me fui más. Participé también en la subcomisión de fútbol, y siempre estoy cerca del básquet, del vóley, del ajedrez, del Departamento del Hincha, de todo lo que sea Deportivo”.

¿Qué es Deportivo Argentino en tu vida?
“Es la alegría de ver cómo crece día a día, el placer de ver un gimnasio lleno de nenas patinando, de chicos jugando al básquet, la alegría de los logros de los nenes de ajedrez o la alegría de la impresionante movida del fútbol, desde la escuelita, pasando por divisiones inferiores, hasta la primera, sin olvidar el futsal. Es la alegría de ser parte de un grupo de pensantes y emprendedores y el placer de poder acompañarlos, y de ser, desde hace muchos años la única mujer de la Comisión Directiva (aunque hoy muy acompañada por una gran cantidad de mujeres en subcomisiones, en la cancha). Es el placer de ir, por ejemplo a la cancha y formar parte de esa gran familia que es el Depo y compartir con la banda de patín, o con todas las otras mujeres y hombres que domingo a domingo nos damos cita. Es la alegría de ver el banderón caer en la tribuna, y emocionarme”.

¿Qué significó un nueva vuelta olímpica de Deportivo Argentino?
“El título fue una tremenda alegría, por el grupo, por la cantidad de hinchas que día a día se suman, por el placer de poder compartirlo con tanta gente, y con mi padre con sus 86 años. Cada partido fue una mezcla de ansiedad, angustia y alegría. El primer partido (de la final) fue un mazazo, y estuve varios días enojada. El segundo, fue un milagro. Y al desempate, fui con mucha esperanza, aunque con un poco de temor, recordando el resultado del 2013”.

¿Quiénes son tus ídolos azules?
“No tengo un ídolo actual, ni uno histórico; para mí es todo el equipo. Sí recuerdo a muchos jugadores de todos los campeonatos y aún de los años en que no fuimos campeones. No los nombro, porque puedo olvidarme de alguno y no me gusta, pero del 66 en adelante tengo presentes a muchos jugadores que han pasado por el Depo”.
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