Y una noche volvió La Gallina…

Pareciera que la nostalgia está de moda. O acaso siempre lo estuvo y no todos nos damos cuenta o la ponemos en práctica. Una evocación a La Gallina Loca, reducto nocturno inolvidable para varias generaciones de pehuajense, provocó un sacudón emocional muy especial en Juan Carlos “Lucho” Erbín y Alfredo “Tan” Rossi, impulsores del emprendimiento en la década del 60.

Fue en un local de reciente promoción en la zona céntrica, donde nació la idea del tributo. Y fue significativo. Muy fuerte para los hacedores de “La Gallina” como para los habitués de aquellos tiempos que revivieron momentos de una época, que ni fue mejor ni peor, sino que fue auténtica, expresiva, amistosa.

Según expresó Juan Carlos Erbín a Mirá, “fue un encuentro con la nostalgia, el amor, la amistad, la convivencia. Un encuentro donde se revivió y alimentó el peaje para la sana bohemia. La que no sabe de desencuentros, de rencores ni pasiones desmedidas”.

Para no incurrir en omisiones, hicieron público en ¡Gracias! enorme, a todos los que hicieron posible revivir «La Gallina loca», al menos por una noche. A los impulsores de la idea, a los músicos y cantores de ayer y de hoy.

Fue una noche memorable. La calidad y la calidez humana embriagaron a todos.
Fue un reeencuentro emocionante. Fue como soñar despierto. “Fue una caricia a la amistad, a la noche con amigos”, remarcó el decidor pehuajense Lucho Erbín.
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