Otra vez en casa

Abelito, nuevamente en las calles pehuajenses. Estuvo ausente por un tiempo. Intentó radicarse en Alberti y Chivilcoy pero finalmente decidió regresar. Con renovadas intenciones, pero con la humildad de siempre, retornó al pago hernandiano y reanudó su actividad como lustrador, mandadero o changuitas de ordenamiento y limpieza, en lugares determinados del centro de la ciudad.



Ahora, vive en la zona del parque San Martín, cerca del Hogar Inchauspe donde todos los días comparte momentos con su mamá. La ausencia fue por un tiempo nada más. Ya en su querido Pehuajó dice haber comenzado una vida renovada, con los mismos sentimientos, pero convencido de la necesidad de alejarse de las cosas que no le hacían bien.

Todas las mañanas, apenas aparece el sol, cruza el parque San Martín, con el cajón de lustre en manos y una sonrisa a flor de labios, y por la calle Esteban Zanni, se dirige al centro de la ciudad para comenzar la rutina laboral. Hoy, como antes de irse, con la misma modalidad.

Caminar las calles, atender pedidos de lustre en casas de familias amigas y hacer algún trabajito en confiterías o bares del centro, para sumar recursos que ayude al sustento cotidiano. Abelito, como siempre, se siente agradecido por el apoyo que le brindan.

Apenas comenzó a circular Mirá, fue protagonista junto a Rubén Rey, otro conocido y laborioso lustrabotas. De regreso en la ciudad, nos motivó remarcar su rol en la comunidad, y al mismo tiempo, recordar un hermoso momento, vivido hace tres años, con Pedro Denda, el conocido maestro, que rodeado del afecto de familiares y amigos, acaba de cumplir 90 años de vida.



Abelito concurría a su casa para lustrarle los zapatos. Aquel día compartimos su tarea en el calzado de Pedro. Ambos indescriptiblemente felices, hablando de las cosas de la vida y de los hechos pueblerinos. Ese día, era motivo de comentarios el cercado de la Plaza España, porque comenzaba su remodelación.

Nuestro saludo al laborioso maestro de la Escuela Roger y el deseo de que el Supremo Hacedor le conceda muchos años de vida. Nuestro beneplácito por el regreso de Abelito, apreciado personaje pehuajense, cultor de un oficio sin horarios y sin feriados. Un oficio de expresiva libertad, tal vez con limitaciones pero con el innegable placer lo que a uno le gusta.

Un oficio con un brillo muy especial. El que irradian los zapatos y el que transmite la mirada del humilde lustrabotas, un brillo con matices de alegrías espontáneas y angustias interiores no reveladas.
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