Esa impagable sensación de poder ayudar

Es bombero voluntario desde 1996. Afirma que ser bombero es “sentir y desear” ayudar al prójimo. Se llama Leandro Antonio Velasco y tiene 35 años. Destaca el apoyo de su familia y resalta el acompañamiento de los ciudadanos. El pehuajense charló con Mirá, contó sus inicios y transmitió sus sensaciones pronto a cumplir un nuevo aniversario como integrante del Cuerpo Activo de Bomberos de Pehuajó.



Leandro ingresó como aspirante en mayo de 1996, y el 28 de diciembre de ese año, fue confirmado bombero voluntario junto a otros doce compañeros. Al recordar sus inicios en la actividad, el pehuajense explica que lo motivó un incendio de un galón en la vivienda de su abuela, que estaba pegada a su casa. “Tenía más o menos siete u ocho años. Creo que desde ahí descubrí a los bomberos y me empezó a gustar la idea de serlo”, comenta Velasco a Mirá.

Como en toda profesión, el acompañamiento del círculo íntimo es importante, pero en la actividad bomberil se transforma en primordial. Así lo entiende Leandro, y afirma que su familia lo transita “con temor”, y a la vez, “resignados”. “Todos me apoyan, sin la ayuda de ellos sería casi imposible realizar esta tarea ya que no siempre, pero muchas veces, demanda mucho tiempo que se le resta al descanso trabajo y a la familia”, señala.

A meses de cumplir 18 años en el cuerpo activo de Pehuajó, Velasco asegura que definir qué significa ser bombero es “muy difícil”, pero al instante, sostiene que “es algo que se siente muy adentro. Es sentir, es desear ayudar a alguien cuando le toca pasar un momento difícil en la vida”.

“Un bombero puede estar cansado o con un montón de otras cuestiones pero se dispara la alarma y se transforma. Se olvidan los problemas, el cansancio y todo, porque sabés que alguien, sin saber quién, está en peligro y necesitando de tu ayuda. Y allá vas con lo mejor de vos, con las mejores intenciones y con tu mejor experiencia, a tratar de solucionar el problema, a contener a la o las personas que están pasando, tal vez, el peor momento de sus vidas, y si lográs eso es lo mejor que te puede pasar. Es impagable la satisfacción de poder ayudar, sin pedir nada a cambio”.


Velasco, junto a Mariano Astudillo, otro servidor


A VECES, TODO PARECE SER POCO
Las casi dos décadas de servicio lo han nutrido de experiencia y cientos de recuerdos danzan en su memoria. Algunos con finales satisfactorios, y otros no tanto, pero con la tranquilidad de haber dejado todo, aunque en ocasiones, ese todo “parece ser poco”, indica Leandro.

“Hay algunos momentos en los que a mí personalmente, y seguramente a mis compañeros, nos gustaría poder haber hecho algo más. Aun haciendo lo imposible por ayudar a alguien en alguna terrible situación y dando todo, parece ser poco”, expresa.

Según Velasco, en ocasiones “queda una sensación o algo que no se cómo explicarlo de querer hacer más, y no porque no se haya trabajado bien o por no contar con los materiales suficientes, porque gracias a la comunidad contamos con todos o casi todas las herramientas necesarias para nuestra labor”.

LA RELACIÓN DEL BOMBERO CON LA COMUNIDAD

Leandro resalta el apoyo de la población, pero manifiesta que “una gran mayoría” cree conocer la labor de los bomberos “pero en realidad no la conoce”. “No sé si saben del sacrificio que significa para el bombero y para la familia cada vez que suena la sirena o son requeridos por algún siniestro. La familia no queda tranquila hasta que el bombero no regresa a su casa”.

Al mismo tiempo, Velasco recalca el fiel acompañamiento de los pehuajenses: “a sociedad siempre acompaña en buenos momentos y en tiempos difíciles cuando todo cuesta más. La gente, cuando nombrás ‘Bomberos’, siempre colabora”.

“Tal vez tienen muchas necesidades pero no dudan y hacen su aporte. No importa la cantidad sino la intención porque con muchas de esas buenas intenciones se pueden y se logran grandes proyectos para que siga creciendo nuestro cuartel”, declara el bombero pehuajense.
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