Terapia en zapatillas

Marcos Andrés Di Fazio es ingeniero electrónico y hace cuatro comenzó a incursionar en el apasionante mundo del atletismo. Fue por gusto, pero por sobre todo, para evitar problemas de salud. Tenía excedido los niveles de colesterol en sangre y no había otro camino: deporte o medicación. El nacido en Pehuajó optó por el pedestrismo y su vida comenzó a cambiar. Hoy corre, disfruta y asegura que “el atletismo ordena la vida de las personas”.



Nació en Pehuajó el 8 de mayo de 1975. A los 39 años, Marcos Di Fazio es uno de los atletas del distrito que cruzó las fronteras y representa a la ciudad en competencias regionales, provinciales y nacionales. Sus inicios en la vida deportiva fueron arriba de una bicicleta pero su mejor andar estaría sobre zapatillas. Al recordar aquellos tiempos, el pehuajense afimar que el comienzo real en la actividad fue “difuso”. A mediados de los noventa, mientras estudiaba en La Plata, el pehuajense compró su primera bicicleta de mountain bike y fue allí cuando le empezó a gustar hacer largas salidas, “que si bien en ese momento no las tomaba como entrenamiento, ahora que lo rememoro, las sensaciones eran similares. Hacía 30 o 40 kilómetros y me hacían sentir muy bien”.

Más acá en el tiempo, durante el 2009, una visita al consultorio del doctor Demichelis significaría un punto de inflexión en su relación con el deporte. “Hay un evento que hizo que comenzara a prestar más atención a la actividad física, en el año 2009, allá por el mes de marzo, me hice un chequeo médico de rutina y el doctor detectó que tenía el colesterol muy alto, casi 250, me dió 2 alternativas, o abandonaba la vida sedentaria, o me medicaba, y esta última opción me dijo que era de por vida. Su recomendación fue de 50 minutos de caminata por día, le pregunté si hacerlos en bicicleta tenía el mismo efecto y me dijo que sí. Así fue como todos los días, luego de almorzar, salía a rodar con mi bici”, recuerda Di Fazio.

Los primeros tiempos sus recorridos en bicicleta comenzaban en acceso Güemes, seguían hasta el puente y regresaba por el acceso Avellaneda (todavía no se llamaba Pte. Nestor Kirchner). “En un momento, empecé a ser metódico en las salidas, no importaba si hacía frío o si había mucho viento, tenía que cumplir con lo que me había indicado el médico. Luego de varias salidas, comprobé que andar en la ruta con la bicicleta era muy peligroso, así que comencé a utilizar los caminos rurales. Aprovechaba a fotografiar los paisajes rurales y eso era otra motivación para salir cada día. Era como salir a capturar momentos al mismo tiempo que mejoraba mi salud. A los tres meses repetí el análisis médico y había bajado cuarenta puntos de colesterol”, relata.

DEL CICLISMO AL PEDESTRISMO
Aquellas salidas en bicicleta, al principio eran solitarias, hasta que al poco tiempo conoció a Carlos Herrera. Comenzaron a salir juntos a recorrer los caminos rurales y en una de las tantas salidas, se propuso anotarse para correr una competencia de 10 kilómetros en Buenos Aires. Era bajarse de la bica y apostar por una especialidad nueva, desconocida: el pedestrismo.

“Hasta ese momento nunca se me había cruzado por la cabeza la idea de correr. Lo veía como algo muy esforzado, una cosa era la bicicleta, pero correr lo veía como un gran sacrificio. Insistió y me convenció. Nos anotamos para correr los 10KM que organiza Nike en Buenos Aires, en el mes de diciembre. Había tiempo para prepararse, ya tenía una base aeróbica gracias a la bicicleta, asique la tarea era ver cómo hacía para correr esos diez kilómetros”, explica el pehuajense.

Comenzó a investigar cómo se debía preparar un evento de ese tipo y encontró información sobre planes de entrenamiento. Buscó uno que se adaptara a su objetivo y comenzó a implementarlo. “El objetivo era completar los diez kilómetros, no importaba en cuánto tiempo. Las primeras semanas fueron muy intensas, las sensaciones son fuertes, desconocía si lo iba a poder conseguir. Con el correr de los entrenamientos, pude establecer mi ritmo de carrera, iba a correr mis primeros 10km en 50 minutos, ambicioso para un principante, pero me sentía seguro de poder conseguirlo”.

Di Fazio no podrá olvidar jamás los nervios de aquel día del debut. Fue en 2010, en Buenos Aores. “Estaba muy nervioso y ansioso. Sabía que me había preparado a conciencia pero la incertidumbre era grande. Al final terminé el recorrido en 48 minutos y la alegría fue inmensa. Lo había conseguido, y gané mucho en confianza”.

Tras cumplir el primer objetivo, el atleta local participó en la Dino Hugo Tinelli en Bolívar y hasta se animó a anotarse en las competencias nocturnas que se realizan en enero en Pehuajó y en la carrera aniversario. “Ya no sentía vergüenza en participar en este tipo de competencias”, afirma.

Otros títulos de la entrevista:
- ANIMARSE A LOS 21 KM
- ¿QUÉ ES SER ATLETA?
- LOS ENTRENAMIENTOS
- LOS JÓVENES Y EL ATLETISMO
- PING PONG

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