Ayudar como sea

Gastón Fernando Rodríguez es bombero desde el 2006. Continuó el camino que iniciaron sus hermanos, Hugo y Aldo. Hace meses rindió para ascender a suboficial y asegura estar orgulloso de la actividad que eligió: “Ser bombero es una vocación hermosa y que amo. No puedo definirlo de otra manera”.



Arrancó su trayectoria bomberil en agosto de 2006, luego de realizar el curso de formación durante un año y tras rendir su examen final. Gastón asegura que “desde muy chico” tenía la ilusión de ingresar al cuerpo activo. “Quería ser bombero pero nunca me acercaba para averiguar o comenzar a hacer algo por la institución. Recuerdo que cada vez que sonaba la sirena me iba al cuartel a mirar únicamente el trabajo que hacían y como lo resolvían”, relata el bombero pehuajense que el último mes de marzo rindió para ascender a suboficial.

Sin imaginarlo, el Chavo Rodríguez vio cómo sus hermanos, Hugo y Aldo, ingresaron a Bomberos Voluntarios. Y esa situación lo motivó a tomar la decisión de sumarse también a la entidad. “Mi hermano mayor (Hugo) se hizo bombero y estuvo ejerciendo varios años hasta que se incorporó a la fuerza policial y dejó la actividad. Años después, otro de mis hermanos (el menor, Aldo) comenzó el curso y viendo todo el trabajo que era y las actividades que realizaban me terminaron de motivar para arrancar el curso”.

Desde que ingresó al cuerpo Gastón siempre fue distinguido entre los cinco mejores puntajes del año. Orgullo personal y para su familia. Un entorno familiar que “desde un principio estuvo de acuerdo, si bien mi mamá se preocupaba bastante ante cada salida, entendió que es una vocación que debe ser ejercida”. “Los primeros años que vivía con mi flia, mi mamá cuando comenzaba a sonar la sirena me ayudaba a sacar la moto mientras yo me cambiaba para hacer más rápido todo. Esas son imágenes que no se me irán jamás. La satisfacción que encuentro siendo bombero es mucha y mi familia de a poco se acomodó a eso”, relató el tercer bombero de la familia.

Y de inmediato, agregó: “tengo una hija de 4 años (Inés) y ella conoce y sabe todo el movimiento de lo que es ser bombero, le gusta y siempre dice orgullosa que ‘mi papá es bombero’, cada vez que la veo siempre me pregunta por el cuartel y si tuve alguna salida me pregunta qué pasó y si estoy bien. Hoy en día, mi novia (Marisa) con la cual convivo me ayuda también; yo saco la moto y ella me abre la puerta”.

Otros títulos de la entrevista: PRIMERO, EL OTRO, AMISTAD BOMBERIL y “LA COMUNIDAD NOS AYUDA”.

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