De los tiempos en que se pagaba patente por tener perros



En los primeros años de organización del municipio pehuajense, aparecen relevantes decisiones del Concejo Deliberante. Entre otras, se destacan resoluciones que evidencian las características comunitarias de aquellos tiempos.

En el año 1892, el 27 de agosto, el Juez de Paz ordenó al Dr. Tomás West que se reconozca el cadáver de Carmen Rodríguez, que se presume había sido asesinada, y le reguló en $ 500 los honorarios.

El 26 de enero de 1893, se licitó la compra de carne para la policía y los presos, y la atención del alumbrado público, que un mes después, se adjudicó al vecino Juan Vignudo con una retribución de 180 pesos.

El mismo día, se ordenó el alejamiento de las casas de tolerancia a la primera o mejor segunda fila de quintas, de preferencia rumbo sudoeste.

El 5 de mayo de 1893 se destinaron 150 pesos para adquirir muebles con destino a la comandancia militar. Además, se determinó el pago de patentes para los vehículos: hasta ese momento sólo se cobraba por la tenencia de perros.

El 28 de junio del mismo año, se aprobó la donación de un terreno, efectuada por el vecino Ramón C. Terra, conocido popularmente como “Dr. Terra”. El motivo: por su mérito a los servicios prestados a muchos enfermos pobres, en su condición de “práctico de la medicina”.

En julio de 1893, se autorizó la matanza de perros “sin tablillas o patente respectiva”. Se incorporaron carros recolectores domiciliarios de basura, y en consecuencia, se prohibió arrojar basura a las calles. Se autorizó la quema de basuras en los solares baldíos y se prohibió tener cerdos en pie en los solares urbanos, también prohibieron la venta de “carnes cansadas y frutas verdes”.

Después de sancionarse esta batería de disposiciones, a los pocos días se produjo la denominada “revolución del 93” en la provincia de Buenos Aires. El 2 de septiembre siguiente es intervenido el Municipio porque en Pehuajó resultó triunfante en el mencionado acontecimiento. Los revolucionarios se apoderaron de los edificios municipales y la comisaría, alojándose en escuela 2 (actual Sarmiento) donde permanecieron varios días, hasta normalizar la situación institucional.

Fuente: “Historia de Pehuajó”. Raúl A. Hansen
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