Genera arte, lo vive, lo siente...



Incansable hacedora cultural. Sus ideas reforzaron los lazos artísticos entre los pehuajenses. Se formó profesionalmente en Capital Federal, a fines de la década del noventa. Julieta Passols es cantante, docente y diseñadora de Imagen y Sonido. Retornó a Pehuajó y participó en el desarrollo de destacados eventos de la ciudad: formó parte de la organización de Arte Joven y de la creación de Festicine. A los 36 años, disfruta de la música, de subir al escenario y mantiene intactas sus ganas de generar cultura en su tierra natal.


Julieta Passols es artista. Una emprendedora cultural pehuajense que se destaca por sus intervenciones en el ámbito audiovisual y en la música. Creció en un ambiente rico culturalmente, influenciada por sus padres y su hermano mayor. Si había una exposición artística, ella estaba ahí. Si alguien ofrecía un show musical, también decía presente. Siempre acompañada por Julio y María Angélica, quienes despertaron en Julieta, el amor por el arte.

“En casa se escuchaba mucha música, para mi era normal, pero con el tiempo, de grande, me di cuenta que no era algo muy común en todas las casas… En la mía, se escuchaba mucho, de todo. En ese tiempo había que comprar, no era tan fácil como ahora. La música fue muy importante para mí, desde chiquita. Fue algo que siempre tuve cerca, eso lo puedo ver ahora de lejos, y fue lo que me acercó al resto de los lenguajes artísticos. Yo soy la hija del medio y seguía mucho a mi hermano mayor, y él me enseñó a escuchar otra música y a entenderla también”, recuerda.

Sus primeras experiencias artísticas estuvieron relacionadas a la música. Estudió piano en el Conservatorio y participó en diversos grupos vocales de la ciudad. Para Julieta, la vida musical fue el punto de inicio en su exitosa trayectoria cultural. “Recuerdo una imagen cantando parada arriba de una silla en la salita verde frente a mis compañeros. Siempre canté en la escuela, en los coros de niños Joaquín Medel, en los coros de adolescentes y de adultos que hubiera, siempre en algún grupo o con alguien que hiciera música me enganchaba”, relata.

Y entre sus recuerdos, también aparece la agrupación musical Harmony: “fue un grupo que tuve junto a otras chicas. Yo tenía 13 años, y ellas eran más chicas que yo, Celina y Josefina Moore, Eloísa Herrero Laporte y María Arriola que nos apoyaba en esa locura. Fueron años inolvidables. Cantamos con algunas chicas más, que iban y venían. Eso duró toda mi secundaria, mientras estudiaba piano”.

Tras finalizar su formación secundaria, Julieta se radicó en Ciudad Autónoma de Buenos Aires para continuar y enriquecer sus estudios de piano. Esa era su intención desde un primer momento, pero un viaje de su mamá a Capital Federal se volvería trascendental. “Ella viajaba hacía unos años a Buenos Aires para estudiar un posgrado que cursaba en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), y en uno de sus viajes, ve que existe una carrera que se llama “Diseño de Imagen y Sonido”. Inmediatamente su cabeza relacionó esa carrera con la música y averiguó de qué se trataba, y creo que sin entender totalmente me insistió para que me inscriba”.

Julieta viajó a Buenos Aires y se inscribió en la FADU. Al otro año, en 1996, la pehuajense comenzaba una nueva etapa: continuaba su formación en piano y arrancaba una vida universitaria. “Cuando viaje a inscribirme, volví un poco desorientada… El cine en mi todavía no era algo importante, miraba películas comunes, no sabía mucho todavía. De todas maneras, me terminé inscribiendo. Cuando fui a la Facultad me encantó el lugar, eso sí que me pasó… Me encantó. Por lo tanto, llegué para estudiar dos carreras, por supuesto no llegué a terminar el primer cuatrimestre del conservatorio. De a poco me fui metiendo más en la carrera, conociendo el cine, la magia que tiene este arte, y las infinitas posibilidades que tenés para desarrollarte profesionalmente”.

“QUERÍA TRAER ARTE A PEHUAJÓ”



Transitaba el 2001 y Julieta finalizaba su carrera universitaria. Vivir en Buenos Aires era complicado y “encontrar el rumbo” se “hacía difícil”. Pero a pesar del momento, la pehuajense no claudicó y comenzó a buscar posibilidades en relación a su formación profesional, en un ambiente totalmente diferente al actual. “Hoy, la realidad audiovisual en Argentina y en el mundo cambió radicalmente. Internet es algo magnífico, el avance de la tecnología nos permite hacer de todo. Hoy cualquiera puede hacer una película. Antes si no contabas con cierto equipamiento, que no era accesible económicamente, no podías hacer nada, y si lo hacías, no tenías opciones para mostrarlo”.

Entre tanta búsqueda y perseverancia, Passols comenzó a hacer realidad un viejo sueño, a planificar un evento artístico que fortalecería al movimiento cultural del partido pehuajense. Con el apoyo de un grupo de coterráneos, Julieta logró realizar el Encuentro Interactivo de Arte Joven, del que participaron decenas de artistas locales, regionales y de diversos puntos del país. “En julio de 2002 pude concretar una idea que daba vueltas en mi cabeza, tras contagiar e involucrar un grupo de personas de diferentes lenguajes artísticos que se fueron sumando”.

“Yo quería traer arte a Pehuajó. La gran magia que tiene el cine es la de ser un lenguaje “multi”, para realizar una película conviven muchos lenguajes, y yo quería que en esa muestra estuvieran presentes y se unieran espontáneamente como surgiera”, explica. Arte Joven “convocaba, durante un fin de semana, a estudiantes y aficionados a mostrar lo que hacían”.

Passols comenta que “el grupo organizador estaba formado por varios chicos y algunos que se sumaron después”, y entre ellos, recuerda la participación de Beatriz Sánchez, Leopoldo Dameno, Laura Torres, Eleonora Chichiarelli, Roberto Mansilla, Francisco Arri, Genoveva Guibelalde, entre otros.

La logística y organización no fue para nada fácil. El epicentro del evento era Pehuajó pero los participantes debían arribar desde diferentes puntos del país. En ese momento, Julieta trabajaba en Buenos Aires y producía Sociedad Anónima, un programa de tevé que salía en Cablevisión Pehuajó. “Viajaba para filmar, editaba en Buenos Aires y aprovechaba los viajes para ir organizando la movida de Arte Joven. Estaba medio difícil porque teníamos que conseguir un colectivo para traer a los chicos que venían de Buenos aires y La Plata. La cuestión es que a una semana del evento no teníamos la certeza de conseguir el colectivo. Y yo me volvía el domingo a Buenos Aires para trabajar el lunes. Mi papá, que evidentemente estaba más entusiasmado que yo, me dice: “Si te volvés a Buenos Aires, no vas a poder resolver nada… Todo esto que trabajaste hasta ahora se pierde…” ¡Uf! Y bueno, a la mañana siguiente llamé al trabajo y les dije que no iba a seguir trabajando porque tenía problemas familiares”.

La diseñadora en Imagen y Sonido asegura que desde aquel instante “comencé a trabajar para generar cosas acá y encontré un lugar donde había mucho para hacer y que me permitía muchas más cosas que Buenos Aires. Al contrario de lo que piensa todo el mundo, yo le tengo que agradecer a Pehuajó, porque de a poco pude hacerme un lugar en la sociedad y sentirme respetada como profesional”.

PERMITIRSE DISFRUTAR
La joven pehuajense que había partido hacia Capital Federal era “una adolescente un poco desorientada pero con ganas ir a vivir en una ciudad a hacerse grande, independiente”, y años después, retornó a Pehuajó una mujer “más inquieta, con ganas de hacer”. Julieta expresa que “después de hacer el Encuentro, me animé a hacer cualquier cosa… Me propongo cosas y las hago, a veces me canso, pero no puedo volver atrás”.

Y en referencia a su tierra natal, Passols expresa que “al pueblo lo hace la gente, y la gente de Pehuajó sigue siendo igual, sigue fijándose en el otro, a veces se queda con eso y no avanza. Pero también es solidaria cuando nos necesitamos. Me gusta vivir en Pehuajó, no reniego para nada, estoy acá porque lo elegí, pero es difícil vivir acá. Pero creo que es propio de las ciudades chicas del interior. Somos menos, nos conocemos todos, opinamos de todo, en fin. En ese sentido no ha cambiado mucho”.

Pero con respecto a la actividad cultural, la docente expresa que “ha cambiado muchísimo, hay muchas posibilidades de ver y hacer, pero la gente todavía no ha madurado, no sabe aprovechar”. Al mismo tiempo que afirma que “la gente está muy encerrada, le cuesta salir, y le cuesta disfrutar. Pareciera que no se lo permiten. “Hay que sacarla de la casa”, es tremendo. Yo no lo entiendo, soy consciente que soy el otro extremo, pero es una pena porque además, los artistas necesitan del público, y el público no valora lo que se le da. Espero que esa mentalidad cambie pronto”.

EL NACIMIENTO DE FESTICINE PEHUAJÓ



Cuando la artista volvió de Buenos Aires comenzó a incursionar en el mundo televisivo local y realizó tres productos audiovisuales: “S.A.” Sociedad Anónima, sobre personajes pehuajenses; Mirá Vos, sobre instituciones pehuajenses; y Mesa para tres (MP3), un programa conducido por Javier Tóffolo, con dos invitados y una banda en vivo que tocaba antes de cada corte comercial.

Tiempos después, empezó a trabajar en su propio emprendimiento, haciendo trabajos para clientes y debió dejar la producción televisiva. Pero las ganas de continuar aportando su granito de arena en la cultura pehuajense no cesó. “Un día hablamos con Agustina Risucci (también realizadora audiovisual, pehuajense, radicada en La Plata), y las dos nos encontrábamos con ganas de hacer una movida relacionada con el cine… Seguimos conversando tirando ideas cada una, hasta que salió Festicine, primero era muestra de pelis, y luego fue creciendo, de a poco. Llevamos la idea a la Secretaría de Cultura, y enseguida estábamos trabajando sobre el proyecto en concreto”.

Festicine nació en 2012 y se convirtió en uno de los importantes emprendimientos culturales del distrito. Se trata de muestra de contenido audiovisual que propone promover la producción local, regional y nacional, y que crece edición tras edición.

Para la realizadora audiovisual, “es fundamental que la sociedad se acerque al cine y a lo audiovisual en general porque nos permite conocer el mundo y nos permite comprendernos como sociedad, aceptarnos, divertirnos, reflexionar, plantearnos cosas que no teníamos presentes hasta ese momento, conocer formas de pensar”. Además, Passols afirma que “Festicine, en este momento, nos puede ayudar a generar una industria audiovisual en Pehuajó, es la idea que tengo en la cabeza para desarrollar en un futuro, y también a generar un espacio de atracción turística”.

En relación a la experiencia personal, Julieta manifiesta: “el festival me permitió reencontrarme con amigos que crecieron como profesionales, conocer amigos de amigos, conocer gente nueva que nos abrieron las puertas y aprobaron la realización de este proyecto, le dieron valor, se sumaron a nuestra iniciativa. Sólo por el hecho de querer venir a Festicine, para nosotros es importante, porque los invitados que logramos traer, le dan nivel al festival”.

La pehuajense declara su felicidad por lo conseguido, pero sostiene que “ todavía falta que la gente se anime, se acerque más”. “Uno trabaja mucho, durante todo un año, para hacer un evento de cinco días, y después la gente no responde como uno esperaba. Es un evento gratis, y las salas deberían estar llenas… pero bueno, son cosas que hay que pasar, yo sigo trabajando feliz de tener respuesta desde diferentes puntos del país, con gente que nos envía sus cortos y sus largos porque tienen ganas de enviarnos su material y de que la gente conozca lo que hacen”.


Julieta, cantante
La música fue su compañía desde pequeña pero nunca imaginó estudiar canto, ni lanzarse como solista, hasta que apareció en su vida Clara Mullen, la mujer que desde hace cinco años se convirtió en su profesora. “Fue quien me permitió pensar y animarme a cantar. El día que comencé a ir a su taller se me movió toda una estructura, apareció algo que había negado pero que estaba latente evidentemente”.

Luego de sus primeros pasos en la materia, Julieta comenzó a perfeccionarse con otros profesionales de la música, ya que la artista considera que encontró “un nuevo un mundo nuevo que requería de mucho trabajo”.

En julio de 2011, fue su debut solista ante el público, y fue allí cuando ofreció un recital completamente propio, ya que anteriormente había partido de muestras donde se presentaban varios cantantes juntos. “Después de ese día sentí que nunca más dejaría de cantar y me sentí indescriptiblemente feliz”, afirma Passols.

La pehuajense explica que al cantar trata de “conectarse con el público”. Pero su principal objetivo es “divertirse” y conseguir “disfrutar para que los nervios se vayan lo más rápido posible”. “Quiero seguir cantando, eso sin dudas. Quiero seguir trabajando sobre repertorio y buscar posibilidades para cantar en diferentes lugares, es algo difícil, pero nada imposible. Quiero grabar, aunque sea algunas canciones, para tener un registro, y para probar y ver qué sucede. No quiero dejarlo pasar”.

Al momento de pensar su repertorio, la cantante local revela que elige “las canciones que me han marcado en la vida y que me llegan al corazón”, y declara que “después de cantar he recibido muchos comentarios hermosos, y sorprendentes, es muy raro escuchar lo que te dice la gente, cuando te dicen por ejemplo que les gustó un tema que nunca habían escuchado. Eso es raro y es muy fuerte porque es difícil que escuchemos un tema por primera vez y nos guste, y si nos pasa, es porque quien lo cantólo hizo de una manera que te llegó al corazón de verdad… entonces lograr eso, es algo que te descoloca. Yo soy muy crítica, eso a veces te pone muchas trabas… pero cuando paso esa barrera, me mando sin culpa”.En una de sus últimas presentaciones, Julieta se dio el gusto de cantar en el Salón Blanco del Palacio Municipal, ante su gente. “Fue un desafío, Es un lugar muy grande y hay que llenar. Me encantó, me sentí muy bien, me hizo muy feliz verlo lleno de gente. Tuve que trabajar duro para que la gente fuera, y fui doblemente feliz porque creo que se fueron contentos y eso no tiene palabras”.
Compartir en Google Plus

0 comentarios:

Publicar un comentario