Rivello es argentino

Raúl con Neus, su esposa.

Juega en primera. Participó de dos mundiales y forma parte del programa líder en deportes. Es un profesional de selección. Admirado, respetado y halagado por colegas y futbolistas. Raúl Néstor Rivello nació en Pehuajó y tiene 58 años. Comenzó a trabajar en radio en la década del noventa. Dio sus primeros pasos en La Red AM 910. Fue productor de Marcelo Araujo, Fernando Niembro y Marcelo Gantman, y en la actualidad, forma parte del ciclo Rock and Closs. De su ciudad, lo que más extraña es “a la Mary”, su mamá: “una MUJER, con mayúsculas”. Y al momento de elegir un futbolista, el pehuajense se la juega. Ni Bochini, ni Maradona. “Mi preferido es Tomasito Arive”.


Lleva a Pehuajó en su retina. A pesar del paso de los años, Raúl Rivello no olvida su terruño. Recuerda cada unos de los personajes de su ciudad y enumera anécdotas e historias que lo marcaron para siempre. El mundo radial fue una constante compañía en su vida: hoy como profesional de los medios y anteriormente, siendo un fiel oyente.

En su tierra natal, desde chico, consumía las transmisiones de fútbol y la tira diaria del Gordo Muñoz y se deleitaba con los relatos del Baby Bethouart y las participaciones del recordado Juan Carlos Mascheroni en Carburando.

“Lo del Baby, hoy a la distancia, genera ciento de anécdotas pero el coraje, en aquella época, para montar esas transmisiones fueron dignas del reconocimiento popular. Lo del Negro, ya era first class. Trabajaba con los líderes del automovilismo”, resalta el pehuajense.

Después de crecer en el noroeste bonaerense, Rivello se trasladó a Capital Federal, sitio donde encontraría su vocación y su futuro profesional. Hoy es uno de los periodistas deportivos más destacados del ámbito futbolístico argentino.

A principios de la década del noventa, Raúl trabajaba como supervisor de locales de la firma belga Snauwaert, que comercializaba raquetas, indumentaria de tenis y de tiempo libre. Las obligaciones laborales le exigían visitar periódicamente la sucursal de Munro y siempre se “hacía un tiempito para pasar por el local de camperas que tenía Perfecto Rodríguez (ex técnico y descubridor, entre otros, del Pibe Valderrama)”. Allí se reunían jugadores y gente del fútbol a charlar y a tomar café. Y entre charla y charla, el pehuajense obtenía “chimentos e información”.

“Yo escuchaba, cuando podía, la Redeportiva. Una tira de lunes a viernes con Marcelo Araujo, Adrián Paenza, Gonzalo Bonadeo, entre otros. Esto en el año 92. Conseguí un teléfono directo de la producción del programa y a Gonzalo Morozzi, el productor, le pasaba datos de las charlas del local de Rodríguez. Como era información buena, pasé a ser un “contacto valioso”. Hasta que a fines de ese año fui un día a presenciar el programa. Ahí me di cuenta que “era lo mío”. Terminada esa emisión me presenté con cada uno de los periodistas”.

El contacto con periodistas y las visitas a la radio despertaron en Raúl las ganas de estudiar la carrera de periodista deportivo. “Un día hablando con Araujo –narra Rivello– le dije que a mí me gustaría estudiar la carrera de periodista deportivo, pero me era imposible porque no había cursos nocturnos”. El pehuajense trabajaba en Snauwaert desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde.

“Pasaron dos meses y un día recibo un llamado de Marcelo Araujo a mi casa (muy pocos tenían celulares en ese momento) para avisarme que a partir de marzo del 93 comenzaban los cursos nocturnos en la Escuela de Periodismo Deportivo que abrían con Fernando Niembro”.

Ese llamado le cambiaría la vida. Era la oportunidad perfecta para comenzar a estudiar la carrera que tanto deseaba, y la profesión que lo llevaría al éxito. Raúl se inscribió, cursó primer año y en noviembre de ese año, entre 420 alumnos, le ofrecen junto a otros dos compañeros trabajar con Marcelo en un programa por radio La Red que se llamaría “Araujo de Primera”.

“El lunes 8 de noviembre fue el primer programa y mi destino, entrenamiento del San Lorenzo del Bambino Veira en las instalaciones del Banco Provincia en Vicente López. A los dos meses, se retira el productor del programa y Araujo me propone hacerme cargo de la producción. Acepté y lo que vino fue todo maravilloso”.

“LOGRÉ ESTAR EN EL LUGAR QUE SOÑÉ”
En su primer ciclo en Radio La Red AM 910, de 1993 a 2000, Raúl Rivello fue productor de Marcelo Araujo y trabajó como cronista y realizó reemplazos de producción con Fernando Niembro. También fue cronista y producción con Mariano Closs, además de participar en las transmisiones del mismo relator de fútbol.

Tras su exitoso paso por La Red, el pehuajense se desempeñó como productor de “La pelota no dobla” con Marcelo Gantman, Diego della Sala y Martin Ciccioli, en radio Rock and Pop, FM 95.9 de Capital Federal, desde 2003 hasta 2007.

Al año siguiente retornó a Radio La Red para ser el productor de los programas Un Buen Momento y De una, otro buen momento, desde 2008 hasta 2011. Y con la salida de Mariano Closs de la emisora, Raúl arribó nuevamente a Rock and Pop, donde en la actualidad es productor del programa Rock and Closs, que se emite de lunes a viernes, de 18 a 21 horas.

Además de su trabajo en programas radiales más destacados del país, el periodista participó como productor en televisión, en los ciclos “La última palabra” (Fox Sports) y en “El equipo de Primera” (Canal 7 y Telefé).

“De menor a mayor logré estar en el lugar que soñé. Más no puedo pedir. De acá en más lo que venga es de yapa. Y gracias a mi profesión he conocido muchos países y he estado en dos mundiales de fútbol: en Francia ‘98 y Alemania del 2006”, manifiesta Rivello, productor del programa radial líder en deportes.

SUS RECUERDOS DEL PARTIDO PEHUAJENSE…
“Innumerables. Tiro apellidos, lugares, personajes, porque no terminaría más. la Sportman, el Chili Plumier, el padre Keegan, el Fiat Iava del Bocha Tetamantti, la magia de Huevo Alessi (a lo que jugara), los bailes de carnaval en Madero, el cine Zurro, las sanas locuras del Po Tritto, los Depo-Estudiantes en basket, Tosko’s, el Impala del Sombra Murgia, las comparsas de Fumique, el Hugo Del Mónaco, la calidad para salir jugando del Pingüino Borghi, los golpeados (sin enganche en Estudiantes), el almacén de Ciminari, las picadas en el Hipódromo, La Gallina Loca, los continuos exámenes de Química con la gallega Gallo, el Perico Bassart y su velocidad, el hablar en inglés de los Steimberg, el cine Cito, la prestancia del inglés Pinilla, mi eterna amistad con el Chipotro Espeleta, la música de Abraxas, los helados de Del Arco en su triciclo, el andar el fila de los Cartuchos, Cachito De La Cuesta y Dionisio en la pileta y 1367 nombres y lugares más. A la distancia, extraño es a la Mary, mi vieja, que se nos fue hace dos años. Una MUJER, con mayúsculas”.

TOMASITO ARIVE, SU PREFERIDO
“Un día en el programa de Niembro se tiró como consigna cuál había sido el jugador que más nos había sorprendido (Messi recién arrancaba en Barcelona). Cada uno tiró su nombre. Maradona, Bochini, Pelé, y muchos más. Hasta que Niembro me pregunta: ¿Y para usted, Rivellito? Sin dudar dí mi preferido: Tomasito Arive. Silencio mortal en el estudio hasta que pasé a explicarle a Fernando mi adoración por Tomás. Elio Rossi, el Flaco Rinaldi, y quienes estaban en la mesa no entendían nada. Y no lo dije en broma. En mi contexto fue algo único. Hoy pienso lo mismo”.


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