“Sólo nosotros entendemos y sabemos lo que sentimos”



Es bombero desde fines de la década del setenta. Comenzó su trayectoria en Pehuajó y se jubiló en el cuartel de Mones Cazón. Ricardo Romero hace más de treinta y cinco años que presta sus servicios en el distrito y asegura que la actividad bomberil cambió “mucho”, desde sus inicios hasta la actualidad. Destaca el apoyo de su familia y explica cómo fueron sus inicios en la profesión.


“Mi mamá me cosía los overoles y los botones del saco”. Ricardo Nicolás Romero tenía 16 años cuando ingresó al cuerpo activo de bomberos en Pehuajó. Fue en 1978 y necesitó una autorización de sus padres por ser menor edad. Siempre tuvo el apoyo de la familia: primero de su madre, y más adelante, de su mujer.

En su paso por Bomberos Pehuajó, Ricardo se desempeñó como cadete, bombero, subayudante y ayudante de primera. Y una vez radicado en Mones Cazón, cuando el cuartel de la localidad logró la autonomía, el papá de Gastón Romero ascendió a Sub Comandante. Hoy, ya jubilado, forma parte de la reserva del cuerpo.

“Mientras que fui cadete eran todas prácticas que realizábamos los domingos cerca de (la laguna) La Salada. Tengo muy lindos recuerdos de eso y de los juegos en el cuerpo activo”, recuerda Ricardo, que todavía resalta los errores que los momentos tensos que vivió en sus primeras prestaciones de servicio: “las primeras salidas son para el olvido, cometes errores por nervios, o adrenalina, que sentís”.

A pesar de la experiencia que le otorgan los treinta y seis de servicio, Romero expresa que “la sensación es siempre la misma: la adrenalina que sentimos desde el momento que oímos la sirena y la tranquilidad al regreso de saber que hicimos lo mejor posible”.
Lejos quedó aquel día en que Ricardo usó su vestimenta de bombero por primera vez.

Pasaron tres décadas y media y los cambios en la actividad son notorios. “(Cuando arranqué) nosotros hacíamos prácticas y solucionábamos todo de otra manera, entre nosotros, en el cuartel. Hoy el bombero se prepararse distinto. Hoy en cualquier lugar hay agroquímicos o elementos que con el agua pueden ser muy tóxicos, tenemos que estar muy preparados por eso se realizan cursos o encuentros de distintas especialidades”.

Ricardo Romero cuando recibió el nombramiento
de Subcomandante del Cuerpo Activo
de Bomberos de Mones Cazón
LA ELECCIÓN BOMBERIL, LA FAMILIA Y MONES CAZÓN
Ricardo confiesa que ser bombero, al principio, “fue curiosidad y ganas de hacer algo”, y luego, con el paso de los años, “se hizo una vocación”. “Ser bombero es ser una persona con vocación y que se prepara para actuar pero nunca sabe cuándo tiene que hacerlo. Para mí es muy lindo el oír la sirena, correr, salir, es algo que no se puede contar sólo nosotros entendemos y sabemos lo que sentimos”.

Su familia siempre lo acompañó en su elección. Primero fue su madre, y más adelante, su esposa. “Al principio fue mi mama que me apoyó totalmente, de hecho ella me cosía los overoles y los botones del saco. Luego vino mi esposa Adriana que me aguantó las corridas, llegar negro y demás, y luego pasados los años, vino el nene y transcurrió la misma historia, y por supuesto, hablar de bomberos todo el día, en todo momento, por ende, la hicimos bombero, en el sentido de que le hemos hablado mucho y mucho”, relata Ricardo, entre sonrisas de felicidad.

La alegría por ayudar se entremezcla con sensaciones de tristeza. Encontrarse con acontecimientos trágicos, son una cuota de congoja en cada bombero. Vivencias que se convierten en recuerdos imborrables. “Vivimos muchas cosas. Siempre recuerdo el choque de dos micros en la ruta 5, ese me marcó mucho. Ese y otros más, por su puesto, pero solo recuerdos. Estamos preparados para los malos momentos porque lamentablemente a nosotros nos convocan en los malos momentos, y la mayoría son feos, pero son llevaderos, aunque a veces le pesa un poco a la gente, es así”.

Para finalizar, el experimentado bombero de Mones Cazón destaca el acompañamiento de sus coterráneos. “En algún momento nos critican o se ríen cuando pasa algo gracioso, pero al final reconocen lo que hacemos, de echo (los habitantes de Mones Cazón) colaboran mucho para que podamos subsistir”.
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