“Al ponerme los guantes y empezar a golpear una bolsa, siento pasión”


Es adolescente y practica un deporte muy especial, el kick boxing, que desde los años 60 se afianza en el continente americano. Talía Carrizo es una enamorada de su actividad física. Al comenzar no fue fácil convencer su entorno. Hoy todo está bien. Le dedica seis horas por semana y sueña con fortalecer el respeto y ser campeona de la especialidad.

Sentada en el negocio de su padre, colocándose las vendas que protegen sus manos de los guantes, conocimos a Talía Carrizo (16). Simple, callada, sencilla, Talía se prepara para entrenar kick boxing que funciona en el Club Estudiantes Unidos de nuestra ciudad.

Se trata un deporte de contacto de origen japonés donde se mezclan las técnicas de lucha o combate del boxeo con algunas artes marciales como el karate y el boxeo tailandés.

Dada la particularidad del deporte elegido, nos interesó conocer un poco más a Talía y aportar la nota a la sección de juventud. Al comenzar con la actividad, a familiares y amigos les parecía una locura. Talía insistió e hizo realidad su objetivo. Después, el entorno comprendió la decisión.

Lo practican, desde los 10 años de edad, tanto para hombres o mujeres. Se combinan patadas y golpes en todo el cuerpo, respetando un reglamento que evita riesgos de lesiones. Provoca muchos desgaste de energías en poco tiempo y entre los beneficios se destaca el aumento de la fuerza y definición muscular, la resistencia cardio pulmonar, libera tensiones, estrés y eleva la autoestima. Talía Carrizo sostiene que se inclinó por este deporte “porque me gusta mucho pelear y más usarlo para descargarme”.

Al hablar de objetivos propuestos, hace hincapié en el propósito de “aprender técnicas de defensa personal”. De sus impresiones y gestos se desprende que el kick boxing la atrapa. “Al ponerme los guantes y empezar a golpear una bolsa, siento pasión”, afirma.
Talía entrena dos horas, tres veces por semana, bajo la orientación del instructor Carlos Sánchez, en las instalaciones del Club Estudiantes Unidos.

“Luego de una entrada en calor, que dura 10 o 15 minutos, comienzo la práctica de las distintas técnicas”, dice al referenciar la rutina que caracteriza la actividad.
“Cuando decidí practicar kick boxing, mi familia y amigos, decían que era una locura. Les preocupaba como iba a quedar mi cuerpo, músculos, espalda ancha y demás. Pero, después de todo lo tomaron muy bien”, complacencia que pudimos comprobar al mirar fotos que su padre exhibe en su celular.

El sueño de Talía es “ganar respeto y llegar a ser campeona”. Se siente cómoda y feliz con lo que hace y hasta se anima a recomendar el kick boxing a las adolescentes de tu edad que no se animan. “Hay que animarse, es una cuestión de temperamento y personalidad. Y esto te sirve para defenderte”, concluye.
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