Una vidriera de arte, creatividad y buenas ondas

Altés 956. Una casa, música, artistas y diseñadores. Los colores se entremezclan y la feria luce espléndida. Las obras de arte, los objetos decorativos y las prendas de vestir cambiaron el aspecto en la vivienda donde en algún momento se dictaban clases de gimnasia. Adriana Arce es profesora de educación física, dueña de la propiedad y organizadora de la Feria El Salón, el flamante escaparate del arte pehuajense.

“El proyecto surgió a raíz de la idea de una de mis hijas, de mostrar en mi casa, a las personas conocidas que no habían visto mi obra, cuadros que yo venía pintando”, explica Adriana, que trabaja en la organización y puesta en escena de la feria junto a sus tres hijas Lucía, Laura y Julieta Salemme, “que a pesar de que están en La Plata coordinamos nuestra actividad, junto con el esposo de una de ellas”.

Entusiasmo, dedicación, amor y respeto son las palabras que usan para calificar su trabajo, destacando siempre que se trata de “un espacio para aquellos que no tienen una vidriera para mostrarse y que aman lo que hacen”.

Adriana pinta y expone. Sus hijas fabrican indumentaria y objetos de diseño e incursionan en el arte fotográfico. Sus creaciones son exhibidas junto al trabajo de otros artesanos que se animan a difundir sus pasiones. “La primera edición –fines de 2010- fue algo muy íntimo pero no por eso menos agradable”, comenta la impulsora de la feria, al mismo tiempo que expresa su alegría al relatar el crecimiento de participantes.

Luego del éxito inaugural, llegó la segunda edición. El espacio anterior no alcanzó y sacaron muebles de la casa para “darle lugar al arte”. “En nuestra cabeza –señala Arce- estaba la idea de que el salón fuera un espacio creado en nuestra casa para futuras exposiciones y así, al año siguiente para la misma época del año, organizamos otra sumando nuevos expositores. El concepto: que todos fabricáramos nuestros productos y que tuviera que ver con el arte y el diseño”.

Arribaron músicos, artistas pictóricos, fotógrafos… “Fue más grande y les fuimos sumando otras áreas como cerámica, vitrofusión, kokedamas, bijouteri, porcelana fría, objetos decorados, pintados, etc. Incluimos comestibles elaborados artesanalmente, elaboración de desayunos, crochet, tejidos varios, aromas para la casa (también elaborados artesanalmente) y una variedad grande de artesanías”.

Y además se creyó oportuno incluir también “al centro de día y taller protegido municipal, ya que estábamos ligados afectivamente con ellos y conociendo el inmenso trabajo que realizan”, acota Adriana.

INNOVACIONES Y DINÁMICA
Están en todos los detalles. Planean, organizan, convocan, ordenan y fortalecen el accionar de la feria. Adriana y sus hijas disfrutan de la renovación e innovación. “En todas las ferias tratamos de innovar entre la música y el teatro, siempre con números adecuados a la dinámica de la feria, ya que el público puede entrar, pasar o instalarse en algún lugar de la casa a disfrutar de los pequeños shows que a veces hasta de manera improvisada nos sorprenden”.

Dos meses antes de cada edición, empieza la convocatoria: en forma personal, mediante folletos, a través de los medios de comunicación y por medio de las redes sociales. La población las acompaña. Y aunque no tienen fecha confirmada, ya piensan en la próxima feria.

”Apenas pasamos esta última –durante la semana de Pascua 2013- la gente quiere sumarse y ya nos empuja a que organicemos otra, pero esto lleva un tiempo para que todo salga lindo y no queden cosas al azar. Eso tratamos por lo menos. Disfrutamos la previa, la parte de producción que a mi personalmente es la parte que más me gusta, disfrutamos mucho el durante y el después que es la etapa de ocurrencias nuevas”, narra la dueña de casa.

COLOR, BUENA ONDA…
La última feria dejó nuevas propuestas. A la exposición permanente de artistas y diseñadores, se sumó el dictado de talleres que “fueron muy relevantes como el de mosaico - vitroux y el de telar. Sus responsables mostraron magníficamente sus obras y fue muy llamativo para la gente”.

Nuevos aires, otras expectativas y un sueño: “queremos que el nombre de El SALON represente color, buena onda y un lugar distinto en el que compartamos momentos agradables. Buscamos mostrar hobbies o habilidades ocultas de personas que en nuestra ciudad son conocidas por otras profesiones”.

¿La próxima feria? “Quizás vacaciones de invierno o un poco antes, veremos... Todavía estamos disfrutando de los sonidos, colores y olores, sabores que quedaron en nuestra memoria”.

Si querés conocer más sobre la feria, buscala en la red social Facebook. Dale “me gusta” en su página: Feria EL SALON.

Imágenes de Monica Bellantig
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