“Fueron pasando los años y me volví viejo en el camión”

Víctor Francisco Pérez (76) se desempeñó como camionero durante más de 50 años. Hoy, retirado y alejado de las tensiones y preocupaciones propias de la tarea que abrazó con cariño y responsabilidad, evoca el largo camino recorrido. Un problema en una de sus piernas lo obligó a declinar el volante. Se muestra satisfecho y afirma que “el camión me permitió vivir más o menos bien”. Recientemente, la Cooperativa de Transportes “La Unión” le rindió homenaje. Víctor es querido y respetado en el ambiente de los camioneros. “No fui nunca un tipo de joder a otro por un viaje más”, acota a modo de conclusión. Los recuerdos y sugerencia del experimentado camionero, que ahora alterna sus días, en caminatas, bicicleteadas, encuentros en el club naipes por medio y disfruta, con su esposa, los bailes de jubilados.

Víctor nació en Nueva Plata y se crió en Pehuajó, ciudad donde siempre trabajó como camionero. “Salíamos a cargar pero la orden siempre salía de acá. No le cargábamos a ningún fulano de afuera”, sostiene para ratificar su movimiento siempre desde nuestra ciudad.

“Hoy tengo 76 años y hace un año y medio atrás andaba en el camión. Dejé de andar por un problema en una pierna”. Al respecto, recuerda, con simpleza campechana y de manera jocosa: “cuando era medio joven me caí del acoplado y me fisuré la cadera. Ahora tengo una prótesis. En aquella época, me operó el doctor Terraza. Pero me quedó la pata como cinco centímetros más corta. Ahora rengueo pero ando bien, me duele la pierna cuando me levanto pero solo una vuelta hasta que arranque”.

50 AÑOS ARRIBA DEL CAMIÓN
Víctor Pérez sintetiza la tarea cumplida durante medio centenar de años y manifiesta que empezó “en el año 59 cuando compramos un camión con un tío. Ahí empecé y nos fundimos. Ahí empezó mi vida de cincuenta años arriba del camión.

Al principio transportban mercadería y después comenzó su historia con la Cooperativa La Unión, en un primer momento como chofer, transportando cereal. “Desde ahí hasta que me bajé, trabajé con cereal. Lo otro era mucho más trabajo, que tenés que llevar, que tenés que cargar este, que tenés que cargar a los otros... Con el cereal es más práctico”, explica Pérez.

Y agrega: “Tres años viajé a Mendoza a donde iba a buscar vino. En ese momento era chofer. Después trabajé como dos años y pico en la Coca Cola. Traíamos la Coca Cola desde General Pico a lo que acá era La Mendocina. También he llevado cereal hasta Chaco, Santiago del Estero”.

Con dejo de nostalgia, Victor afirma que “era lindo, lo que pasa que uno era joven y era el trabajo que uno tenía y ya lo había empezado…”

“Hasta en la actualidad ando jodido de la cintura, pero antes trabajaba y se justificaba el dolor. Me dijeron que dejara el camión, pero cuando me lo dijo el médico ya llevaba veinte años arriba del camión y yo nunca había hecho otra cosa. Y bueno… así fueron pasando los años, me volví viejo en el camión”.

Considera que “el trabajo es sacrificado porque hay que andar mucho. Hay veces que uno salía a las cuatro o cinco de la tarde y no era nada, pero cuando salíamos a las diez, once, doce de la noche para Rosario, Puerto de Buenos Aires… y había que llegar, eh. Pero bueno, uno era joven y se la aguantaba”.

EL CAMIÓN ME PERMITIÓ VIVIR
A los 76 años, Víctor relata su experiencia y recuerda que le gustaba viajar en soledad, aunque los viajes con sus colegas resultaban más placenteros. “Siempre viajé solo pero como salíamos con algún compañero a la par era más lindo. Por ahí parábamos, conversábamos, tomábamos unos mates. Además íbamos en catangos, tenía un 1114 que caminaba 65 o 70 kilómetros por hora, siempre y cuando esté muy normal el clima, sin viento en contra ni nada. Cuando llovía mucho viajábamos medio despacio porque las rutas que había en ese momento eran medias peligrosonas”, rememora.

Al momento de hacer balance, Pérez sostiene: “el camión me permitió vivir más o menos bien, trabajar… estoy muy conforme. Lo que pasó es que empecé a trabajar, de muy muchachito, de tres o catorce años, trabajé siempre en la calle. En los primeros años bajo patrón, pero en la calle siempre, eh”.

De tantos años de trabajo, así como es imposible referenciar los kilómetros recorridos, es también imposible seleccionar tantas anécdotas acumuladas. Hay un hecho que resalta del relato, como a tantos pehuajenses: “Me acuerdo de las inundaciones del 86, 87, ¡si habremos traído piedras! para los alteos. ¡La cantidad de viajes con piedras que hemos hecho!”, exclama.

LA DESPEDIDA
“El otro día los muchachos de “La Unión” me hicieron la despedida porque trabajé muchos años ahí. Yo no sabía nada porque en realidad era la despedida del año y entonces aprovecharon el momento para hacerme la despedida a mí. La verdad que los aprecio a todos y ellos me aprecian a mí. No fui nunca un tipo de joder a otro por un viaje más. Y si me tenía que quedar un día o dos por un tipo que estaba roto me quedaba”, acota sin poder ocultar en su gesto el beneplácito causado por el merecido reconocimiento.

CLAVE Y CONSEJO
Para finalizar pedimos a Victor su consejo para quienes eligieron o se inician en el sacrificado oficio del camionero: “La clave para un camionero es que tiene que gustarle, porque hay chicos que les gusta el camión. Yo anduve y me gustó. Les tiene que gustar el trabajo, y más en los camiones de ahora.

Hay que ser prudente para manejar. Hoy se puede ir a 100 kilómetros por hora, pero hay que ir a 100 en los lugares que uno ve que se puede. La mayoría de los accidentes son por imprudencia y porque la gente no conoce las rutas, no conoce los límites. Al tipo que empieza tiene que gustarle. Si le gusta, va para adelante, va, va, va y va…”

Seguramente, que todos los días, en la vida de Víctor Pérez están presentes las vivencias sobre ruedas en todas las rutas del país, si bien la vida dio un giro de 180 grados: “Ahora salgo a caminar, ando en bicicleta. A las once de la mañana camino doce o trece cuadras. Y a las ocho y media de la tarde, me voy a club a jugar a las cartas. Y los fines de semana, vamos con mi mujer a los bailes, a todos los bailes de jubilados vamos”.




Víctor Pérez agradece a sus compañeros camioneros la despedida ofrecida en la sede de «La Unión»



«Los Peñeros» matizaron la despedida del año 2012.
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